La clase media formoseña no ahorra en celulares, internet ni ayuda doméstica

En plena crisis, la clase media formoseña parece haber puesto "pausa" en algunos gastos. Por ejemplo, las familias postergaron viajes y refacciones poco urgentes y, ante la imposibilidad de pagar en cuotas, se alejaron de las comidas fuera de los hogares de los fines de semana.
Y el gran perdedor entre los castigados fue el rubro de los electrodomésticos: "Es que muchos ya renovaron los suyos y todavía tienen vida útil", expresaron en una conocida casa comercial, sin embargo aclararon que es tan renovado el stock tecnológico que la gente "necesita" estar al día con la tecnología.

Pero un nuevo relevamiento que analizó los cambios de hábitos de consumo indica que, a la hora de hacer recortes en el presupuesto, hay algo que pocos quieren resignar: la comodidad de la vida cotidiana, como la empleada doméstica, y un servicio que ya es considerado como una necesidad básica: celulares y banda ancha.

Según expresaron los responsables de las principales casas que manejan los rubros nombrados –como ser celulares e internet-, sus clientes varían desde los 18 hasta los 65 años, mayormente de clase media.

Necesidad o moda

Pero también según indicaron, es tan variada la edad y la clase social que : "Desde estudiantes de ciclos iniciales vienen con sus padres con el fin de obtener los últimos celulares para "estar a la moda", comentó un vendedor, y otro caso son los que utilizan la tecnología como medio de trabajo: tal es así que muchos profesionales –ya sean abogados, escribanos, odontólogos, arquitectos y muchos que desempeñan diversas actividades comerciales- tienen en su poder más de un aparato de celular.

De más está decir que en un alto porcentaje de los hogares formoseños, la banda ancha ya ha golpeado la puerta. Tal es así que, los diferentes servicios de Tv por cable ya adhieren este servicio, incluyéndolo en un pack hogareño.

Pero tan ajetreada es la vida de quienes trabajan, -que a pesar de que los gastos mensuales están cada vez más elevados-, los jefes de familias no han podido resignar de una persona que les realice el servicio doméstico, con lo cual, las empleadas siguen teniendo una fuente laboral asegurada.

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