La clase media-baja se pasa a la escuela privada

Por Diego Valenzuela

Los salarios docentes aumentaron el año pasado un 40 %, y el pedido para este año (en medio de la crisis) de 15 % ha hecho que varias provincias pusieran el grito en el cielo. La estrategia de dureza permanente que los sindicatos llevan adelante respecto de algunos estados provinciales (dueños de las escuelas) está potenciando una tendencia paradójica: aseguran defender la escuela pública, pero la están deteriorando.

Muchos estados provinciales, como el de Buenos Aires, son pobres en recursos por la discriminación que ejerce la vetusta ley de Coparticipación y enfrentan a la vez altos grados de conflictividad gremial. Un aumento de 15 % autorizado por la Nación (Néstor Kirchner) es impagable en varias provincias, porque se les transmite al resto de los salarios en un contexto de caída de ingresos. Por esta razón, un par de ministros provinciales se levantaron de la mesa de negociación.

Nadie puede negar el derecho a la protesta, pero en este punto del debate cabe empezar a preguntarse por las consecuencias. Según CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), el pasaje de la escuela pública a la privada en la provincia de Buenos Aires es el mayor entre todas las provincias desde que hay estadísticas disponibles. Entre 2002 y 2007 se fueron, en términos absolutos, 100.000 alumnos. En el mismo período, la escuela privada ganó 115.000: pasó de un 27,3 % a un 31,3 % de la matrícula de educación básica (la migración más alta de los últimos 15 años). Numerosas provincias tiene porcentajes de educación privada entre el 10 y el 20 %.

En el fondo del conflicto aparece un fenómeno que habla de una creciente desigualdad. Mirando la Encuesta Permanente de Hogares, CIPPEC detecta que los que se están pasando son niños de sectores de ingresos medio-bajos. Los de clase media ya se fueron, y ahora empiezan a mudarse a la privada los alumnos de sectores humildes con mayor contención. En la escuela pública van quedando menos alumnos y los más pobres.

La educación bonaerense sufre ya el impacto de este conflicto permanente. Tiene la tasa de abandono más alta del país 27,9 % en Polimodal de gestión estatal), y experimentó la mayor caída en los resultados de calidad de los últimos 10 años (bajó 10 lugares en las evaluaciones entre 1997 y 2005). Sin embargo, esta fragmentación socio-educativa entre privada y pública no es exclusiva de Buenos Aires, sino que se hace presente también en las grandes provincias con recursos limitados, como Santa Fe y Córdoba.

Algunos gremios docentes no imaginan otra forma de protesta distinta al paro y la confrontación. Algunos aducen que, si dejaran de ponerse duros, perderían el control de los sindicatos y las posiciones se radicalizarían aún más. Paradójicamente, las escuelas privadas y sus docentes salen ganando: el incremento en el sueldo público se transmite al docente privado, aunque no haga paros, y las escuelas privadas reciben el goteo permanente de las familias que se sienten decepcionadas por la educación pública.

Comentá la nota