Claroscuros del mismo tiempo

Por: Ricardo Roa

EDITOR GENERAL ADJUNTO DE CLARIN

Si hay algo que todo el mundo sabe es que las relaciones entre el kirchnerismo y la Iglesia andan mal. Y lo acaba de santificar el propio Papa: pidió que "se robustezca el diálogo y la colaboración" entre el Gobierno y el Episcopado. La única lectura posible de esto es que falta precisamente diálogo y colaboración

Hace un año que el país no tenía embajador en el Vaticano. Y si recién ahora está Juan Pablo Cafiero es porque el Gobierno se allanó a aceptar las condiciones de Roma y retiró la candidatura del ex ministro Iribarne. Es parte de lo mismo que la Presidenta haya recibido la semana pasada a Bergoglio. Fue el primer encuentro desde diciembre. Kirchner nunca se reunió con él.

El cambio de clima permitió también que un representante de Benedicto XVI estuviese ayer en un punto de la frontera sur de Argentina y Chile para celebrar junto a Cristina y Bachelet los 30 años del acuerdo que frenó la guerra. Y que fue posible gracias a la mediación vaticana del cardenal Samoré.

Hay cosas que han mejorado notablemente en la región. Otras atrasan el tiempo, como el caso del jefe del ejército peruano. El general Donayre dijo que si hubiera un conflicto cualquier chileno que cruzara la frontera iba a ser devuelto en un cajón o una bolsa de plástico. Por esa enormidad ayer perdió el cargo. Pero sus subalternos lo despidieron como a un héroe.

Es un resabio del peor militarismo. El de las dictaduras de los 70, que casi nos llevan a la guerra con Chile. La Presidenta condenó a los que se oponen a la integración y creen que se ama a la Patria enfrentando a los vecinos. Es un valor de las democracias. Pero recordemos de paso que hace dos años la Argentina mantiene bloqueado un puente con Uruguay.

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