Clarisa Estol:"La argentina tiene que dejar de ser el pastorcito mentiroso"

Se la nota distendida. Ocho de la mañana, en un café a pocas cuadras de su casa, Clarisa Estol, la ex presidente del Banco Hipotecario, quien fuera durante años la mano derecha de Eduardo Elsztain, arranca su día con Weekend. Será su primera parada.
Después planea ir a pelear una boleta que le hicieron con el auto, tiene un almuerzo con referentes de Harvard en el que participará Wood Staton, su clase de tenis y más... Sus días, claro, distan de parecerse a las ajetreadas jornadas que durante 18 años de su vida le dedicó al mundo corporate. Desde 1985, Estol ocupó posiciones relacionadas con el área financiera en compañías del sector privado, incluyendo tres años de experiencia en el Banco de Crédito Argentino y en Roberts Capital Markets. En los ‘90, se incorporó al Grupo IRSA. Y durante los últimos diez años trabajó en el Banco Hipotecario, entidad que presidió entre 2003 y 2009.

La economista, egresada de la UBA con honores y con un Master of Science in Management por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), se prepara ahora para dar un giro radical en su carrera: su desembarco en la política. "Me gustaría ayudar en lo público. Estoy en una etapa en la que quiero contribuir al país. Me gustaría armar planes de gobierno, tener algún rol en la política, ser ejecutiva de la política", confiesa ante We.

l ¿En algún cargo?

- No, ahora veo mi rol más de apoyo logístico.

l ¿Su renuncia al Banco Hipotecario tuvo que ver con la decisión del Gobierno de sacar créditos con fondos de la ANSES?

- No, sentí que se había cumplido un ciclo. Lo empecé a pensar cuando un gerente que se fue del banco vino a despedirse y me explicó su decisión. "¿Sabés que pasa?", me dijo, "los lunes me levanto sin ganas". Cerró la puerta y me quedé pensando que me pasaba a mí. Y me di cuenta de que ya no era como antes. Cuando te gusta lo que hacés, los fines de semana te parecen largos, a pesar de que los disfrutás. La sensación es ambigua. A mí me pasó lo mismo que a ese gerente, los fines de semana largos se me hacían cortos, los lunes me pesaban...

l Pero, ¿está de acuerdo con la decisión de usar dinero de la ANSES para créditos?

- Me parece fantástico que exista la preocupación en el Gobierno por el tema de la vivienda que es fundamental. Me parece fantástico que el sector público trabaje con el privado. Pero también me parece que los recursos no debieran ser los de la ANSES.

l Entonces...

- Como aportante quiero que esos fondos tengan el mayor rendimiento posible, no que sirvan para realizar política social. No me sirve que se utilice ese dinero para prestar al 2 por ciento, por establecer un ejemplo límite. Si bien en esa situación nadie podrá decir que no tiene acceso al crédito, por otro lado tenés a los jubilados a los que nunca les va a poder pagar una jubilación digna porque se están absorbiendo su patrimonio. El Gobierno tiene que hacer política social con otras soluciones de fondo. Creo que se está desvirtuando el tema. Son los impuestos los que deben utilizarse para hacer política social. Si no, los fondos de las jubilaciones se convierten en un impuesto más y no es ese el sentido.

l ¿Cómo fue la convivencia con los directores estatales en el Hipotecario?

- Hubo de todo, desde directores que no aportaron y fueron un palo en la rueda, hasta otros que fueron un nexo entre el banco y el Gobierno para poder sacar provecho de esa articulación público-privada. A los directores siempre los consideré eje de esa articulación. En la mayoría de los casos no nos sirvieron y en otros trataron... A veces pasaba que venían como auditores, veedores, inquisidores con desconfianza. Esa desconfianza inicial es lógica, pero por un período. Después se tiene que poder articular desde el sector público y privado en el tema de vivienda.

l ¿Estamos en un piso de la recesión, como vaticinan muchos economistas?

- Dependemos mucho de lo que pase afuera. Por nuestro tamaño, por nuestros productos, no podemos despegarnos del mundo. Hay una suerte de luz al final del túnel. Se puede salir. Lo que se pensó que en un momento era el fin del mundo no lo es tanto. En economía la gente anticipa. Las profecías autocumplidas no sólo se dan para el caso negativo sino también para el positivo. Esa luz va a acelerar el proceso porque la gente va a invertir hoy para cuando pase la tormenta.

l ¿Los mercados emergentes saldrán beneficiados?

- Sí. La liquidez que hay en el mundo tiene que volcarse a un lugar y los mercados emergentes tienen una posibilidad. Sería muy triste que no lo aprovecháramos. Lo que es muy bueno, y lo demostramos en 2001, es que los inversores y la gente tienen poca memoria. Los depósitos volvieron al sistema financiero mucho antes de lo que cualquiera podría haber pronosticado. ¿Qué pasó en aquel momento? Empezó a haber muchos robos en las casas porque se sabía que el dinero estaba allí. Entonces, ante la alternativa, la gente se volcaba a los bancos porque eran más seguros que cualquier otra opción. Poco a poco se tomaban decisiones que no parecían tan lógicas unos meses antes. Lo mismo pasa hoy. Hay mucha liquidez en el mundo y la gente no sabe que hacer con la plata. Entonces busca alternativas con rendimientos más interesantes, se anima a un poco más de riesgo sabiendo que no hay ningún país que vaya a desaparecer del mapa.

l ¿El Gobierno da señales claras para aprovechar esa tendencia de la que habla?

- No. Las señales no son claras. La Argentina es el pastorcito mentiroso. Si bien se han hecho anuncios que generaron confianza, uno quiere ver hechos, mucho más cuando se tiene la fama de no cumplir. Igual, yo creo que se puede revertir. No estoy de acuerdo con quienes dicen que la confianza tarda mucho tiempo en construirse y se pierde en un minuto. Creo que también puede ganarse en un minuto, pero hay que ser radical. Uno tiene que ser capaz de darse vuelta y decir "me equivoque".

l ¿Cree que el Gobierno es capaz de tener esa actitud?

- Si la tuviera, creo que no sería tan difícil reconstruir la confianza. No creo que todo esté perdido ni que estemos tachados del mapa por haber sido un país que haya defaulteado muchas veces en su historia. En la medida en que se vea decisión y capacidad para demostrar que los errores se subsanan, tenemos todo para estar en el mapa del mundo. Los inversores van a empezar a confiar en nosotros en la medida en que hagamos algo. También es importante recuperar esa confianza entre nosotros porque si no confían los de adentro, no lo harán los de afuera. l ¿Cómo está el sistema financiero?

- Muy sólido, con mucha capacidad para acompañar. No puede ser locomotora de crecimiento, pero es fundamental como engranaje. Necesita confianza. Si la gente no deposita, las empresas no invierten. Es un círculo vicioso y el sistema no puede dar crédito.

l ¿Qué tiene que pasar para que se reactive el crédito?

- Debe detenerse la salida de capitales y que la gente vuelque su plata en los bancos. Por otro lado, las empresas necesitan para invertir reglas claras, seguridad jurídica y proyectos interesantes. Proyectos que están, pero no podés evaluar si son buenos porque no sabés cuánto pueden rendir ya que la incertidumbre no permite calcular la tasa de retorno. Otra vez surge el tema de la confianza. Sin ella, el dinero no pasa al sistema financiero.

l ¿Está de acuerdo con la política de Martín Redrado en el Banco Central?

- Es muy difícil evaluar desde afuera. Ha hecho un trabajo excelente en muchos temas y el resultado es un sistema financiero muy sólido. En cuanto a su política con el dólar, tiene sus restricciones y no se puede evaluar sin saber cuáles son las cosas que se le piden.

l ¿Es factible una estatización del sistema financiero?

- Lo veo difícil, ¿cuál sería el argumento o el fin? Bancos estatales ya existen y la política que el Gobierno quisiera llevar a cabo de préstamos subsidiados lo puede hacer con los bancos que tiene. Hoy los instrumentos existen, tal vez lo que no hay son esos fondos, a menos que quisieran estatizar los fondos...

l ¿Y eso es posible?

- Se estarían haciendo de los fondos de esos bancos. Hay que ver cómo reaccionan esos depositantes, no sabemos si dejarían sus ahorros... En las AFJP lo pudieron hacer porque la gente no podía sacar el dinero.

l ¿Avanzarán sobre las ART?

- Cuando a uno la realidad lo supera tanto es muy difícil pronosticar. Lo que desde mi lógica no tiene justificación, para otros sí.

l ¿En cuánto estima un dólar beneficioso para el país?

- Depende para quien. Hay que tener en cuenta que un dólar más alto implica inflación, salarios reducidos en términos de poder adquisitivo y, en una situación de desempleo, es complicado. Como la economía no es una ciencia exacta, es difícil hacer supuestos. Los que abogan que el equilibrio debería estar más alto es porque ellos se benefician.

l ¿Por qué vino tan poco dinero del exterior con el blanqueo?

- Otra vez el tema de la confianza. Si las reglas y las leyes se pueden cambiar en cualquier momento.... A veces hasta se evalúan temas retroactivos, entonces es imposible.

l ¿Por qué el sector empresario se mantuvo en silencio en los últimos años?

- Porque no están unidos, siguen la teoría del prisionero. Uno está pendiente de lo que hace el otro. El sentimiento es que si hablo sólo me atacarán a mí y como no se cómo reaccionará el otro, callo. Pero si habláramos todos juntos sería el mejor resultado. Si todos actuáramos juntos lograríamos parar esto. Todos individualmente sabemos lo que hay que hacer. Todos ganaríamos más juntándonos y hay mucha gente tratando de hacerlo. Empecemos haciendo una lista con las cinco cosas que creemos que son importantes para todos, no hablemos de aquellas cosas en las que las distintas ideologías hacen que pensemos distinto. Estamos tan abajo que hay cosas básicas que no tenemos: salud, educación, seguridad jurídica. Todos principios a los que nadie puede oponerse. Sé que es difícil porque no tenemos una gimnasia. Si empezamos vamos a tardar. Pero si no lo hacemos, no vamos a llegar nunca. z we

De mujer a mujer

Estol está acostumbrada a convivir en un ambiente de hombres. Para empezar, en su propia casa. Tiene cuatro hijos, tres varones y una mujer: Clara, la mayor del clan. En el mundo de las finanzas, también se acostumbró a "lidiar" con el género masculino. "Si veo alguna actitud machista casi me divierte. Los desafíos y los problemas me divierten, me generan adrenalina. Y cambiar esa actitud también", relata. Su secreto es su paciencia, afirma. "No me importa qué pasa en el proceso", agrega la ex banquera que compartió más de una reunión con la presidenta Cristina Kirchner. "En general, éramos las dos únicas mujeres, ella siempre hizo alusiones como ‘Clarisa me va a entender en esto’, pero yo no me siento distinta por ser distinta. En una reunión con hombres, actúo de igual a igual".

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