Clara Rojas: "No les guardo rencor a los guerrilleros"

La ex rehén de las FARC publicó un libro en el que describe sus seis años de cautiverio en la selva
A 17 meses de su liberación, la ex rehén de las FARC Clara Rojas parece otra mujer: su salud y estado de ánimo mejoraron exponencialmente en el tiempo que lleva de libertad.

No fue un proceso fácil. Desde su liberación, a principios de 2008, sufrió dos operaciones quirúrgicas que repararon el daño causado a su salud por el traumático parto de su hijo, Emmanuel -le practicaron una cesárea en cautiverio sin los elementos necesarios-, y las largas marchas por la selva cargada con más peso de lo que hubiese debido llevar.

Pero tal vez una de las cosas que más ayudaron a que esta mujer recuperara su vitalidad (además del emotivo reencuentro con su hijo, fruto de una relación consentida con un guerrillero) es el ejercicio de contar sus vivencias durante sus seis años de secuestro en su libro autobiográfico, Cautiva , editado por editorial Norma.

"En el libro estoy planteado el perdón a los guerrilleros. No les guardo rencor. Y si eso es posible, ¿cómo no se van a superar resquemores con viejos compañeros de secuestro?". dijo Rojas, de visita en Buenos Aires, en una entrevista con LA NACION. Se trató de una alusión a su distanciamiento de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt tras dos intentos fallidos de fuga.

-¿Cómo logró perdonar a los guerrilleros después de todo lo que la hicieron sufrir?

-Es todo un proceso. Pero yo soy consciente del poder sanador del perdón. El más beneficiado es el que lo da. Es un regalo que uno se hace a sí mismo. Es la manera de seguir adelante y generar un espacio más agradable para la vida de mi hijo, que fue muy difícil. El perdón también envía un mensaje de tolerancia a las FARC para ver si entienden que es necesaria la paz en Colombia. La paz se construye con estos gestos.

-Su libro y el de los ex rehenes norteamericanos coinciden en narrar actitudes polémicas de Ingrid. ¿Por qué hablar de eso ahora?

-Yo soy secuestrada por ser amiga de Ingrid [la había acompañado a un municipio de fuerte presencia guerrillera en su campaña]. No puedo hacer caso omiso de esa parte de la historia, por eso hago referencia a ella. Cuando lo hago, trato de ser lo más respetuosa posible y me focalizo en hechos que me afectaron, como el distanciamento que tuvimos durante el cautiverio. Más allá de eso, el tema resulta tangencial. El nacimiento de mi hijo en la selva es lo más importante. Después de ocho meses de estar él vivo, nos separan casi tres años. Nos hemos reencontrado y cada día pienso que es un milagro enorme y le doy gracias a Dios.

-¿Qué tanto le ha contado a Emmanuel de su propia historia?

-Casi nada. Es un niño muy pequeño: acaba de cumplir cinco años. Está tan contento y tan feliz... Estamos tratando de que viva su vida normal, entonces ¿qué historia me voy a poner a contar? En la medida en que se presenten preguntas de él, iré respondiendo. No antes.

-¿Hubo alguna reacción de Betancourt a su libro?

-No que yo sepa.

-¿Cree que lo va a leer?

-Creo que ya lo leyó. En español y en francés...

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