El "clan" Mosquera no niega su enriquecimiento ilícito y busca voltear la causa con artilugios legales

Este miércoles será el turno de Diego Mosquera s, secretario privado del gobernador Arturo Colombi. Directivos del Banco de Corrientes SA también deberán sentarse en el banquillo de los acusados en los próximos días.

Finalmente este lunes Verónica Brets, esposa del secretario privado del gobernador Arturo Colombi, Diego Mosquera, debió sentarse ante la juez y el fiscal que investigan a su esposo por el delito de enriquecimiento ilícito, una acusación por la que este miércoles deberá responder el propio funcionarios y directivos del Banco de Corrientes SA acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento.

Verónica Brets se presentó ayer a las 18 tal como estaba previsto en compañía de sus abogados que plantearon nulidades a la investigación que aseguran contiene irregularidades, aunque en ningún momento niegan la responsabilidad de sus defendidos en el enriquecimiento ilícito.

La causa contra Mosquera se inició meses atrás, cuando inspectores de la Administración federal de Ingresos Públicos, AFIP, detectaron en el Banco de Corrientes SA dos cuentas de caja de ahorro; una a su nombre y la otra a nombre de su esposa Verónica Brest, donde pese a que eran cuentas sueldos, había depositados $2.602.259 y $1.448.893 respectivamente.

La misma investigación detectó además que Mosquera había realizado gastos en el último año por una cifra superior al millón de pesos con tarjeta de débito y que había adquirido además de costosas propiedades, una de las cuales remodeló a un elevado precio para utilizarla de vivienda permanente, y vehículos importados también de un alto valor en el mercado.

En definitiva, ni los gastos, ni los depósitos se compadecían con los ingresos del matrimonio que, en conjunto no superan los 8.000 pesos. Esto originó una investigación judicial durante la cual los inspectores de la AFIP no sólo ratificaron sus dichos sino que además aportaron la documentación correspondiente.

La repuesta de Mosquera, del Gobierno de la provincia y del Frente de Todos en su conjunto fue que se trataba de una maniobra para perjudicar al gobernador Arturo Colombi, y para ello argumentaron que por un error de sistema se habían corrido las comas de las cifras reales que estaban depositadas, algo que de haber sido cierto hubiera afectado a muchas cuentas y no sólo a la de Mosquera y esposa comos e pretendió hacer aparecer.

Hasta el mismo presidente del Banco de Corrientes SA, Orlando Costaguta, se animó a poner la firma en un documento que ratificaba esa teoría y que fue presentado a la Justicia. Ese documento llevaría al banquillo de los acusados también a Costaguta, ya que posteriores auditorias del Banco Central determinaron que la información allí dada no era la correcta, que no era otra que la ofrecida por los inspectores de la AFIP:

Es que la auditoría del Banco Central, habría determinado que tras la denuncia de los inspectores de la AFIP, "alguien", fuera del horario bancario y con una clave de la presidencia de la entidad crediticia provincial, ingreso a las cuentas a nombre del matrimonio Mosquera y las adulteró reduciendo las cifras allí depositadas.

La maniobra quedó grabada en los registros informáticos y eso fue detectado por los auditores del Banco Central que ya tiene en la mira no sólo a quien realizó el cambio, sino también al gerente de sistema de la entidad, Germán Abdala, y al directorio del Banco.

Para agregar más suspicacias al caso, el gerente general del Corrientes, Orlando Sosa, fue obligado a renunciar, aunque fue indemnizado con $500.000 y un sorpresivo viaje a los Estados Unidos.

Los medios de comunicación locales, con muy contadas excepciones, siempre callaron la cuestión y se mostraron tan cómplices como quienes pretendieron justificar la existencia de esos millones en las cuentas del matrimonio Mosquera. Desde el gobierno en tanto nunca se dijo una palabra de la cuestión.

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