Tras las críticas y reclamos de vecinos de Pujol entre Beiró y la Ruta 226 y de Urquiza al 900 por la calidad de la repavimentación, el secretario de Obras Públicas Mario Cavalleri confirmó que ya se han arreglado los tramos que presentaron fallas.
“En el caso de Pujol, la semana pasada el director de Vialidad Urbana con el representante técnico de la empresa Sorsa estuvieron hablando con algunos de los vecinos. Efectivamente, se detectó un problema localizado, que ya se reparó”, explicó el funcionario.
Argumentó que “se llevan ejecutadas aproximadamente 140 cuadras de pavimento, son unos 150 mil metros cuadrados. La mezcla asfáltica obviamente tiene controles cada vez que se coloca. Se le hacen ensayos técnicos que la determinan, pero en algún caso puede ocurrir que tenga algún problema. Lo que tiene de bueno el pavimento flexible es que rápidamente pone en evidencia cuando eso ocurre”.
Civalleri informó que de los 150 mil metros cuadrados que se han construido han aparecido algunos problemas puntuales en entre 600 y 700 metros. De todos modos, la obra tiene un año de garantía para que la comuna reclame y la empresa la repare.
“La obra va a quedar bien”
“Lo que tiene de bueno el pavimento flexible es que se repara sin inconvenientes, porque no es como el pavimento de hormigón que quedan juntas marcadas. El pavimento una vez que se coloca y que se sella, se empareja el color. La obra va a quedar bien”, aseguró Civalleri.
Reconoció que ha atendido en más de dos oportunidades a la vecina Mónica Arias, que cuestiona la obra de Urquiza al 900, y “le comenté que iba a ir personal técnico”. De inmediato, explicó que “son problemas localizados” y garantizó que los arreglos “son durables, porque en el pavimento flexible lo más importante es lo que hay debajo, o sea la base, porque lo que se deprime, se hunde, se bachea, es la base. Por eso, cuando nosotros repavimentamos hay un gran trabajo de recamado para conformar la base”.
Y explicó que el pavimento flexible no tiene estructura: “Es como colocar una frazada arriba de la base. Tiene que tener algunas características para darle durabilidad respecto del desgaste, del frenado, estabilidad de la mezcla, pero no tiene una resistencia estructural”.
Por el contrario, dijo que en “el pavimento de hormigón que hay que tener más precaución en cuanto uno lo corta”.
Pocos problemas
Civalleri argumentó que “la Municipalidad tiene una instancia técnica, una Dirección de Pavimentación, a cargo de ingenieros; la empresa tiene un representante técnico que tiene responsabilidad también sobre la obra y tiene garantía. La Municipalidad va trabajando y ejecutando esas garantías”.
Ya entrando en la incidencia de las fallas, afirmó que “de 150 mil metros cuadrados construidos en cuatro años hemos tenido problemas en 600 ó 700 metros cuadrados, lo cual es mínimo e insignificante frente al volumen de obra que se lleva a cabo. El muestreo es bajo”.
Flexible u hormigón
“Debo reconocer una cosa: la gente de calle Urquiza pedía desde el principio un pavimento de hormigón. Esto lo aclaro porque por ahí las críticas están basadas en que ellos querían otro pavimento”, expresó el secretario de Obras Públicas.
Y agregó que “la realidad es que uno tiene una herramienta de intervención, que lo ha decidido por razones técnico-económicas, que es un Plan de Repavimentación con pavimento flexible. Este tiene determinadas características, cualidades y no cualidades, que el Municipio ha evaluado y ha seleccionado”.
El funcionario manifestó que “eso es lo que tenemos para ofrecerles. Nosotros no vamos haciendo un plan, preguntándole a la gente: ‘Qué querés que te haga’. Esto es lo que tenemos”.
Sobre la durabilidad de las dos opciones de obra, estimó que en el pavimento flexible es de unos 25 años y en el hormigón es de 40 años. Cabe destacar que el último es más caro.
“En pavimentación urbana tanto uno como el otro tienen ventajas y desventajas. El pavimento de hormigón es rígido, tiene juntas, las juntas hay que mantenerlas; en cualquier cruce de servicios romperlo no es lo mismo que romper el flexible. Entonces, muchas veces para pavimento urbano, a pesar de que tiene un margen de vida útil menor, más allá de que los pavimentos que estamos reparando han estado puestos 40 años, se opta por el flexible”, puntualizó.
El ingeniero sostuvo que ambos tienen pro y contra, pero el debate se lleva adelante en otras instancias técnicas antes de llegar a la comunidad.
Consultado sobre Urquiza al 1000, que es de hormigón armado, señaló que durante el gobierno del intendente Julio Zanatelli se proyectó un plan de asfaltado de 212 cuadras con este tipo de material. “Hizo un plan que en su momento evaluaron como conveniente”, dijo.
Destacó que “el hormigón es muy fiel, muy durable, pero tiene mucha dificultad cuando un vecino tiene un cruce de agua y no lo puede hacer por su vereda, demoler hormigón no es lo mismo que cortar un pavimento flexible. Además, la Municipalidad tiene una pequeña usina asfáltica y las reparaciones de pavimento flexible las hace el propio Municipio”.
Los camiones
Con respecto al tránsito pesado, problemática que surgió como denuncia en los dos barrios, Mario Civalleri admitió que “afecta a cualquier pavimento. En la ruta hay pavimento de hormigón y hay transporte de carga pesada, y está también pulverizado: se bachea y se rompe”.
Explicó que “cuando el tránsito es más pesado, hay mayor afectación del pavimento, en el sentido de que tiene mayor desgaste superficial, el efecto del frenado es una cosa que lastima, el pavimento flexible es mayor en un camión cargado que en otro”.
De todos modos, preguntó: “Si estuviera contraindicado el pavimento flexible para los camiones, ¿por qué las rutas se hacen con pavimento flexible y no con hormigón? Es porque es más barato, es más rápido, tiene pro y contra”.
Por último, aseveró que es un tema a debatir el tránsito de camiones en Tandil y recordó que “está en la agenda de proyectos a desarrollar una playa de trasbordo de carga para sacar los camiones de la ciudad”. |