"Dos ciudades, dos mundos diferentes (Los uruguayos)"

Bajo ese título un periodista azuleño plantea los antagonismos entre las dos ciudades vecinas. Olavarría versus Azul, el viejo juego de las comparaciones que vuelve en un momento delicado.
Azul y Olavarría no se parecen en nada y menos en su problemática social. La que a la postre es la búsqueda de respuestas que a quienes nos preocupan algunos aspectos, no logramos dilucidar fácilmente, salvo por algunas tipificaciones casi sin sustentos académicos ni sociológicos. Al menos haremos el esfuerzo de explicar cómo se comporta cada sociedad según las circunstancias.

Lo que pasa en Azul

En primer término, nuestra ciudad de Azul, no es más que un conglomerado de gente del centro que no se cruza con la gente de los barrios periféricos, esta diferencia social tan marcada hace que en nuestra ciudad sean pocos los encontronazos de unos y otros. Por otro lado la cantidad de policías que tiene Azul, supera cualquier intento de robos violentos, ya que en una ciudad de poco crecimiento, "nos conocemos todos" y el gran control social no permite tampoco ninguna fechoría ni en casas, ni en boliches, ni en casi ningún lugar.

Los barrios periféricos son los únicos que pueden aparecer como peligrosos, pero su peligrosidad se da con actores autóctonos hijos de padres fuera del circuito laboral, económico y social de la ciudad que hoy son verdaderos lúmpenes frente a la mirada vigilante del mismo barrio. Que haya menos, no quiere decir que no haya robos, pero estos se dan en el marco de características de descuidos, o ingresos a casas que están solas. Rara vez hay robos a mano armada y con muertes de por medio, si así lo hubiera enseguida se detecta que provienen de foráneos o de gente que como se dice en la jerga "ya está jugada".

Por otra parte Azul, no ha tenido más de 10 asesinatos en 5 años, los que muchas veces han sido producto de crímenes pasionales o asesinatos de accidentes de tránsito, o los emblemáticos que todavía el pueblo no digiere.

Aunque va en aumento, los familiares de los internos de la Unidad VII de penales no es un conglomerado que pudo haber llevado problemas a la población, sino que no ha hecho variar el comportamiento de una sociedad que aún camina a la madrugada (mujeres y hombres solos) por todas las calles de la ciudad.

La realidad olavarriense

Mucho se habla y más se ha hablado de esta ciudad que a solo 20 minutos de su antagónica Azul, tiene una problemática absolutamente diferente si de seguridad se trata. Primero que la incidencia de las ciudades industriales, frente a las administrativas forman la primera gran diferencia; en la década del ’90 Tandil y Olavarría sufrieron un desgaste muy marcado por la recesión existente y por los despidos de las empresas productoras. En ese sentido Azul, no sufrió mucho el embate ya que mantuvo las reparticiones de pie y a sus empleados dentro del sistema, cosa que fue imposible sobre todo para la ciudad del trabajo. A tal punto que se notó más fuerte la caída de Loma Negra uno de los bastiones económicos de la región.

Por otro lado, comenzaron a nacer en esta época los hijos de "Menem" sin cultura del trabajo, con familias disgregadas, por necesidad, por gusto y hasta por la influencia televisiva propia del capitalismo salvaje que a más de uno mandó a robar para tener el éxito "del Rubio de Camel".

Cuando ya Olavarría había cambiado su noche apacible por las noches mas violentas, a "sotto voce…"se sabía que su intendente, el hoy fallecido Helios Eseverri había permitido que le envíen barrios nuevos con gente adentro, esta gente que provenía del conurbano bonaerense, que no tenía un trabajo fijo, con hijos que próximamente serían pasados por el mismo tamiz que los del ’90, habría conformado una troupe de maleantes que hoy pululan por la noche.

Estas son las diferencias entre Azul y Olavarría, dos ciudades que deberían ser gemelas por la cercanía pero que son absolutamente antagónicas, sin el perjuicio que Azul puede caer en desgracia y decaer en sus controles, mientras que Olavarría puede mejorar, aunque hasta ahora el accionar policial sigue siendo lento y poco efectivo (policías de provincia, para ladrones de conurbano) mientras tanto los perjudicados siguen siendo los mismos.

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