Las ciudades de Córdoba tienen un festival de tasas municipales

Los siete municipios cordobeses más grandes cobran de 12 a 17 impuestos cada uno, los que se superponen por ejemplo sobre los servicios públicos
A pesar de un reciente traspié en la Corte Suprema con la tasa del "maletín" –comercio sin local–, el festival de los impuestos municipales en Córdoba sigue invicto y grava actividades que van de la construcción al derecho de oficina (pública) o la organización de diversiones y espectáculos e incluso las antenas y las rifas.

Un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), realizado por Nadín Argañaraz y Sofía Devalle, analizó las tasas que cobran las siete ciudades más grandes de la provincia, o sea, la ciudad de Córdoba, Alta Gracia, Río Cuarto, Río Tercero, San Francisco, Villa Carlos Paz y Villa María, que contienen a más de la mitad de la población cordobesa.

Observaron que cada una de esas jurisdicciones llega a cobrar entre 12 y 17 tasas o contribuciones diferentes. Algunas de ellas son más comunes y gravan los inmuebles, servicios de protección sanitaria, los automotores y los cementerios, o la utilización de espacios y ocupación de la vía pública, que aunque cuestionada, está muy generalizada.

Algunas otras inciden sobre actividades como la construcción, tasa que grava la prestación de servicios técnicos de estudio de planos y demás documentos, inspección y verificación en la construcción de edificios y otros servicios.

Son creativas, pero sólo son cobradas por algunos de los siete municipios las tasas que siguen:

n Rentas diversas: grava servicios o hechos tales como extracción de tierras y áridos, la asistencia hospitalaria, otorgamiento de chapas patentes o licencias de conducir, entre otros.

n Diversiones y espectáculos públicos: para los organizadores de estos eventos, por los servicios de vigilancia higiénica en los sitios de esparcimiento, exposiciones o ferias.

n Inspección eléctrica y consumo de energía.

n Ferias y remates de hacienda

n Las antenas

n La circulación de valores sorteables, como rifas, bonos, cupones, billetes o cualquier otro instrumento similar que otorgue derecho a un premio.

n Inspección, instalación y suministro de gas natural, que en realidad es un servicio regional.

Una muy conflictiva es la tasa que incide sobre la actividad comercial, industrial y de servicios (CIS), que imponen los siete municipios bajo análisis. El punto cuestionable es que se cobra en todos los casos como un porcentaje de la facturación de las empresas, funcionando de esta manera como un verdadero Impuesto a los Ingresos Brutos, que es un tributo que ya cobran las provincias.

Argañaraz y Devalle también señalaron que hay superposición de tasas, dado que hay actividades que se encuentran gravadas por varios impuestos municipales al mismo tiempo. Un ejemplo de esta situación son los servicios públicos que, además de la CIS, deben pagar la tasa de ocupación del espacio público y la tasa de inspección del suministro de energía eléctrica o del gas natural. El que termina pagando es el consumidor final, por el traslado a las tarifas, enfatizaron los economistas.En algunos casos, unas tasas están contenidas dentro de otras. Por ejemplo, la tasa de publicidad en las ciudades de Córdoba y Carlos Paz.

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