Los ciudadanos quieren que los escuchen

Aunque viven en municipios diferentes, los problemas que plantean son similares. Les preocupa la combinación entre minoridad y drogadicción. Por eso piden la creación de complejos deportivos y otras actividades enriquecedoras que contengan a niños y adolescentes
“¿Qué es lo que más le hace falta a Las Talitas? Le hace falta un intendente y concejales nuevos”. Esa fue la contundente respuesta de un grupo de vecinos que prefirieron no identificarse por temor a represalias. A la hora de enumerar los mayores desafíos que debe afrontar a diario el municipio, los vecinos subrayan la inseguridad y la amenaza que representa la combinación de la droga y la minoridad.

El empleado de un ciber ubicado al frente de la plaza principal, manifestó que por el alto nivel de inseguridad de la zona se reunieron entre los vecinos y contrataron un servicio de vigilancia privada. El hecho de que haya una comisaría en la esquina del paseo principal de la ciudad no parece amedrentar a quienes delinquen. “La Policía no puede hacer nada porque son menores”, manifestaba una vecina con alarma. “Ves chicos de apenas ocho años drogándose en la fuente de la plaza. No se puede ni pasar por allí”, fue la queja de una futura mamá.

Otras de las dificultades que afronta el municipio son los problemas por la carencia de agua y cloacas. Una de las damnificadas comentó que desde la calle 17, hacia arriba, estuvieron un mes sin agua. “Vas a la SAT y te dicen que no es su problema; vas a la Municipalidad y contestan los mismo. No es problema de nadie, pero la boleta llega puntualmente ”, exclamó. Enumeran, además, la “eterna” pérdida de agua potable. “El pavimento está verde de tanta agua que corre y, al reclamarle al intendente (Luis Morghenstein), contestó: ‘es más caro arreglarlo, que siga saliendo agua’ ”. “Y, para colmo, no tenemos cloacas, tenemos pozos surgentes; a veces, tres por casa, porque se saturan. El drama es que se están contaminando”, lamentó la vecina.

Lules - Los jóvenes reclaman espacios para la cultura y la educación

”Hay que dejar de pavimentar, de poner cordón cuneta y hacer cosas verdaderamente importantes”, opina Lucía, una joven de 20 años que, junto a su amigo Tony, hablaron con fluidez de algunos temas que encierra la política.

“En Lules hay poco espacio para la cultura. Hay muchos artistas y jóvenes actores que no tienen cómo desarrollarse por falta de medios y de salas”, cuenta Tony. Lucía asiente: “la educación es lo más importante en una sociedad. La clase política se ha dedicado a idiotizar a la gente, conformándola con obras públicas”, aclara.

Tony concuerda con su amiga y, además, propone charlas acerca de la drogadicción y el alcoholismo. “Habría que educar a los jóvenes en esos temas”, agrega. Y Lucía interrumpe para ejemplificar que “en Lules hay chicas que, como no cuentan con toda la información sobre sexualidad, son mamás a los 13 o 14 años”. Una amiga que los acompaña, que prefiere reservar su identidad, sugiere que las charlas que se impartan, deberían estar a cargo de personas más jóvenes. “Siempre las dictan gente grande, mucho mayor que uno, que no saben entenderte y no te llegan”, argumenta.

A las villas miseria

En lo estructural, según los chicos, cuando llueve, la realidad se torna cruenta. “En la ciudad estamos mínimamente preparados para soportarla, pero creo que toda el agua que no causa inundaciones aquí, va a parar a las villas miseria aledañas”, apunta Lucía.

Ezequiel y Miguel, mientras tanto, comentaron que la atención médica deja mucho que desear porque, para enfrentar las urgencias, se deben trasladar a la capital. A esto hay que sumar la falta de personal que caracteriza al servicio de los centros médicos.

Monteros - Preocupación por los accesos a la ciudad y la red de cloacas

CONCEPCION.- Vecinos de Monteros coincidieron en reclamar para su ciudad mejoras en los accesos principales, la ampliación de la red de cloacas, el ordenamiento del tránsito, la sistematización de los ríos Romano y Pueblo Viejo, y el saneamiento del arroyo El Tejar, que divide en dos el municipio.

Según Enrique Medinas, los ríos Romano y Pueblo Viejo deben ser sistematizados desde aguas arriba a raíz de los desvíos y otros desastres que causaron durante los últimos años las tormentas de verano. “Se hicieron trabajos en la llanura, pero no nos brindan seguridad porque, en la medida en que no se solucionen los problemas de arriba, desde donde los ríos bajan descontrolados, los riesgos de que suframos una inundación siguen latentes”, advirtió.

Miguel Díaz observó que la ciudad tiene un serio problema con sus accesos y salidas. “De los siete u ocho que tiene Monteros, tanto por la ruta nacional 38 como por la provincial 325, sólo el principal por calle España está en buenas condiciones. El resto, además de los problemas con el pavimento, carece de señalización. “Además, los accesos son los rostros de la ciudad. El que va de paso toma su impresión por las entradas, como así también por las terminales de ómnibus”, apuntó el lugareño.

En relación con el arroyo El Tejar, Pedro Romero dijo que el lecho es colector del agua servida que proviene de las viviendas aledañas. “Es un foco de contaminación tremendo que necesariamente hay que erradicar”, advirtió.

Enriqueta Diaz planteó que se ordene el tránsito en el microcentro -por la cantidad de motociclistas- y que se amplíe la red de cloacas a los barrios nuevos. (C)

Famaillá - “En el hospital no ponen ni un yeso; te mandan al Padilla”

En Famaillá, por diversos o idénticos temores, se hace difícil -mas no imposible- que los pobladores verbalicen las carencias que sufren. María del Carmen (foto) es docente de alumnos primarios y no tiene temor de poner el acento de la crítica en el sector de la salud. “Si usted va al hospital lo mandan directo al Padilla. Acá no ponen un yeso, no atienden partos y no hacen operaciones. Y, encima, los pediatras, por ejemplo, muchas veces no están. Si vos vas un sábado al mediodía o una noche cualquiera con la criatura no encontrás ni a uno”, se queja. Giselle coincide cuando relata que dio a luz a su hija en la Maternidad. “Acá no tienen los equipos necesarios para un parto”, confiesa.

En una panadería, LA GACETA intentó -sin éxito- obtener la opinión de un hombre, que explicó que prefería no criticar ni dar a conocer su nombre. No obstante, en el mismo momento, un niño de 7 años hizo señas para decir lo que pensaba. “Yo vivo en el barrio Elías Pérez y quiero que el intendente (Enrique Orellana) ponga más plata para que iluminen el lugar donde está mi casa, porque hay muchos chicos drogándose y me da mucho miedo. Yo conozco a uno de ocho años”, dice Cristian sin miedos. Es más: no sólo dio su nombre, sino que pidió a gritos ser fotografiado.

Ezequiel (20 años) también se refirió a otras obras de infraestructura. Relató, por ejemplo, que el suministro del agua es inconstante. “Muchas veces al año, directamente, nos quedamos sin el servicio. Además, no es recomendable beberla sin hervirla previamente. Muchos de mis amigos se intoxicaron y terminaron internados en el hospital”, se quejó.

Concepción - Urge construir una terminal de ómnibus

CONCEPCION.- La falta de una terminal de ómnibus, la necesidad de mejorar el acceso principal al municipio, y la urgencia por ordenar el tránsito céntrico y repavimentar varias calles deterioradas. Estos son algunos de los reclamos principales que formularon vecinos de esta ciudad.

También se levantaron voces para pedir por la sistematización de los ríos Chirimayo y Gastona, que bordean el municipio. Por otro lado, algunos consideraron inadmisible que el municipio no disponga de un complejo deportivo en que se estimulen distintas actividades.  

“La terminal de ómnibus se convirtió en un proyecto por el que casi toda la comunidad clama por su cristalización. Sucede que la población creció y el movimiento de pasajeros, tanto de ingreso como de salida, es muy importante. Todos estamos condenados a esperar el transporte a la intemperie. Verdaderas penurias se padece cuando llueve, hace frío o calor”, dijo María Gómez, vecina de esta ciudad.

“Uno ya no espera la construcción de una estación imponente o inmensa, sino un simple espacio techado y con sanitarios en el que se concentre el movimiento de todos los transportes y uno pueda protegerse, estar seguro”, añadió la mujer. También se refirió a las amenazas que representan para la población los ríos Gastona y Chirimayo, como consecuencia de los riesgos que significan la falta de obras serias de sistematización -para conjurar eventuales desbordes de aquellos-, así como la demora en levantar defensas.

Cada día peor...

Según Antonio Palacios, “La Perla del Sur”, si bien progresa con obras de pavimentación e iluminación, es imperdonable que carezca de un acceso adecuado y de calles céntricas en buen estado. “Cada vez están peor. Ni hablar del acceso por la San Martín. Todos los días aparecen baches nuevos”, advirtió. Agregó que el tránsito ha empeorado al haberse permitido el estacionamiento paralelo a la vereda. “La gente anda deambulando con sus vehículos, porque no encuentra ni un sitio para estacionar. En cambio, las motocicletas tienen más espacio al haberse incrementado los sectores para esos rodados”, añadió.

Sergio Pinto se despachó sobre la necesidad de que haya un complejo deportivo municipal, se elabore un programa de actividades para distintas disciplinas competitivas y se defina un presupuesto para esa área. “Si queremos salvar a la niñez y a la juventud de las adicciones y de los malos hábitos, hay que estimularlos para que se vuelquen al deporte. Lo lamentable es que Concepción no cuenta con un complejo en el que haya profesores que preparen a los chicos y a los jóvenes”, se quejó.

Asimismo, Pinto se pronunció a favor de instrumentar medidas para erradicar las picadas de motos que, a veces, se concretan en pleno centro, durante las noches.

Comentá la nota