En la ciudad se registran 2000 accidentes de tránsito por mes y cerca de 140 víctimas fatales al año

Curiosamente el mayor porcentaje de siniestros se observa en invierno. Los expertos advierten que "hay que atacar a los automovilistas profesionales" para que se dé, a largo plazo, un efecto contagio sobre el buen manejo.
El caso más preocupante es el rubro colectivos de línea: aunque representen el 0,04% del parque automotor, son causantes del 4% de los accidentes en vía pública. Mientras tanto, el gobierno otorga paliativos (parches) que no atacan el problema de fondo.

Con un creciente parque automotor y conductas que parecen irremediables entre los automovilistas, el estado impone mano dura mientras los índices de accidentes de tránsito se mantienen a niveles desorbitantes: se registran cerca de 140 víctimas fatales al año y 2000 siniestros al mes, en forma sostenida y desde hace varios años, según el número de actas de todas las secciones policiales y compañías de seguros. Lo llamativo es que el mayor índice de accidentados se contabiliza en temporada baja (excepto en rutas), lo que hace suponer que los coches, cuanto más espaciados circulan, con más impunidad se mueven.

Con estos números constantes -aunque hay que destacar que si bien dan una idea aproximada de la realidad son imprecisos, ya que no contemplan con exactitud la cantidad de personas que mueren como consecuencia de siniestros en la vía pública días después del hecho- los expertos en Seguridad Vial coinciden en que "Mar del Plata es un sistema saturado, es decir, no hay más accidentes porque ya no entran en el espacio de la ciudad".

Ahora en rigor, la multa atacaría el problema. Está en el imaginario social que los conductores, a determinada hora del día, se cuidan por temor a ser sorprendidos con varias copas de más.

Sin embargo, hoy como ayer, la rueda cíclica vuelve a la carga: "Ahora están asustados, pero mañana detectan las trampas del sistema y simplemente esquivan los lugares dónde hay controles", así lo definió la especialista Viviana Pared, con amplia trayectoria en Seguridad Vial.

Secuestros más, secuestros menos, más o menos inspectores (¿qué más da?) no atacan el problema estructural: la educación de todos, más allá del rigor que el gobierno lleve a las calles.

En Suiza los paliativos no son necesarios. Tampoco en ciudades como Londres, dónde los conductores profesionales predican con el ejemplo y hacen el efecto contagio entre el resto de la población. Lo mismo sucede en España con los camioneros. Sin ir más lejos, en Mendoza o San Luis los ciudadanos están "mejor educados". ¿Por qué hablamos simplemente de controles?. La ecuación indica una fija de todos los tiempos: con multas no se educa y la historia determina que nada cambia. Ni cambió.

Entonces la disyuntiva ahora, incluso entre los inspectores y todos aquellos que aplican la ley es que "hay que hacer algo de base para cambiarlo", según dio a conocer la especialista a Consultora Ayala & asociados.

Aunque nunca se atacó el problema estructural, reconoció que en otros períodos de gobierno hubo al menos voluntad de cambio, como en la época del ex jefe comunal Carlos Arroyo.

"A él se lo veía en las calles y arremetió contra el caos vehicular y obtuvo resultados buenos ya que logró una disminución de accidentes. Pero lamentablemente esos números no fueron duraderos. Supongo que porque no le dieron tiempo para hacer más, pero tampoco podemos hacer futurología. Lo importante es que la gente vea políticas a largo plazo, que, valga la redundancia, no se ven", según manifestó.

El tiempo no cura

Lo cierto es que las multas asustan pero pierden efectividad al pasar el tiempo. Por el momento, la aplicación más positiva que se implementó hace unos años cuando se actualizó el sistema informático del área de Transporte y Tránsito es la incorporación del control de faltas a la licencia de conducir. Con esta reglamentación, se obliga a la gente a estar al día con los pagos cuando renueve su registro. Sin embargo no todo resultó efectivo, ya que hay un nuevo problema que se generó en base a esta regulación: hoy hay un desfasaje importante entre las causas que pueden generar los agentes de tránsito y las que pueden atender los tribunales.

"Aunque se da esta cuestión burocrática, creo que de todos modos es positivo desde el punto de vista que hay un mayor ordenamiento en los pagos. Pero de cualquier manera no hay que perder de vista que esta imposición no modifica conductas: tenemos 2000 accidentes todos los meses", señaló la experta.

Aseguró además que una posible solución a largo plazo, una política pública que espera ser atendida, es utilizar la filosofía de repetidores: apretar un poco la tuerca sobre los conductores profesionales. "En su momento lo hicimos pero nunca tuvimos oportunidad de medirla: de los 700 mil habitantes habrá estimativamente 100.000conductores, de esos la mayoría son personas comunes, que circulan un máximo de dos horas por día en la vía pública. En cambio los conductores profesionales (taxistas, remiseros y colectiveros) están 10 horas o más en las calles. Y estos últimos representan un elevado porcentaje de accidentes porque no respeten ni una norma. Entonces es 10 veces más peligroso que uno particular. Por ende, sería apropiado atacarlos directamente a ellos con un sistema de puntos que funcione con eficacia", sentenció Pared.

Bañadera invertida

Aunque reconoció que no cuentan con datos certeros que les permita diagnosticar la situación que se vive en estos días (sólo tienen algunas cifras referenciales que aportan ONGs) se tiene un cálculo aproximado sobre las edades de las víctimas de accidentes. Entre otros datos, indicó que se concentran en forma de bañadera invertida: hay presencia de niños hasta 12 años aproximadamente, pero la mayor incidencia se da en el segmento que abarca entre los 17 y 35 años. (en especial, el tramo de entre 17 y 25 años).

Pared indicó que los estudios desarrollados por expertos en Seguridad Vial determinaron que este panorama es producto que a esa edad no se tiene mucha experiencia en manejo y si acaso tienen acceso a un segmento medio alto de vehículo, se convierten en conductores altamente peligrosos.

Sobre los fallecimientos de los más pequeños admite que si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el 71% de los accidentes fatales en niños menores de 1 año podrían evitarse con el uso de silla de niños, los argentinos no entran en razón. "En Argentina no contamos con cifras que constaten por dónde andamos en ese aspecto, pero podemos decir que prácticamente el uso de la silla de seguridad en forma apropiada es muy bajo. Muy poca gente sabe que hay que usarla, en qué edades y en qué posición. O incluso muchas veces la utilizan mal: ponen al bebé pero no le ajustan el cinturón", aclaró la fuente.

Accidentes según rodados

Según la especialista, el cuadro de incidencias determina que la mayor parte de la accidentología vial está trazada por los vehículos particulares, que acusan un 44% (con una oscilación de entre 39% y 45%).

Sin embargo, según ese relevamiento que parte de las seccionales de policías y compañías aseguradoras, hay una proporción en el segmento de los colectivos de línea intraurbana de pasajeros que llama poderosamente la atención: si bien representan el 0,04% del total del parque automotor local (400 unidades), producen el 4% de los accidentes en las calles.

En tanto, taxis (2147), remises (715) y remises rurales (50) tienen una participación más que interesante en accidentes de tránsito: estarían en alrededor de un 26% del total de los siniestros como transporte público, pero proporcionalmente tienen una incidencia menor que los micros. Es decir, si hubiera la misma cantidad de unos y otros, con estos indicadores continuarían registrando más accidentes los colectivos.

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