La ciudad de San Luis, copada por el Tour

Hay un ejército trabajando para la competencia. Los ciclistas ultiman sus detalles ante la mirada de los puntanos. Un lujo.
Por avenida Arturo Illia, un recolector de residuos trabaja desde temprano, mientras un ciclista de uno de los equipos extranjeros sale a rodar, palpitando la primera etapa del Tour de San Luis 2010. La calma precede a la competencia, que larga simbólicamente a las 14:15 desde Casa de Gobierno, para después comenzar la fiesta pasando el Puente Derivador.

En el hotel en el que están hospedados los ciclistas hay expectativa. Las mesas del comedor exclusivo que tienen los corredores empiezan a vaciarse. Las estrellas que serán parte del Tour junto a sus equipos de trabajo comieron a las 11, en más de 25 mesas, con alrededor de 100 cubiertos en total. El menú fue pollo asado con papas y fideos tallarines, con frutas como postre.

La ciudad está sitiada por la inminencia de la carrera, la fiesta está cerca: serán siete etapas de pura adrenalina, buscando la gloria en la competencia. Al frente de los hoteles más importantes de la ciudad los equipos preparan sus arsenales para salir a jugarse la vida en la ruta. En la mañana nublada los ciclistas aprovechan para colocarse los equipos de comunicación. Un grupo de comisarios deportivos conversan en la vereda, mientras adentro del hotel los corredores pasean, callados, pensando en la largada, que va a ocurrir en algunas horas. Un periodista foráneo trabaja en su notebook. También hay entrevistas a las estrellas, con voces europeas.

Al costado del ingreso al hotel colocan un improvisado taller para bicicletas. La gente pasa y comenta que para este año la jerarquía de los equipos subió. Llegaron a San Luis ciclistas de gran importancia internacional. Cuando la hora de la largada frente a la Casa de Gobierno llega, el danés Michael Rasmussen es asediado por los fanáticos. Empiezan a salir los flashes. Los ciclistas ya están en la línea de largada. Arranca la competencia y la caravana multicolor despierta a la ciudad. En San Luis vuelve a correrse por cuarto año consecutivo la competencia ciclística más importante de Sudamérica.

La ciudad, asediada por el mundo de las dos ruedas ruteras, comienza a vivir la fiesta más importante del año, con grandes equipos de distintos países y con la representación nacional que incluye a cinco hijos dilectos de San Luis, entre ellos el Flaco Lucero.

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