En la ciudad faltan canastos de basura comunitarios

En la ciudad faltan canastos de basura comunitarios

En los grandes espacios verdes y públicos no hay lugares donde poner los desechos. El IEM es un mal ejemplo.

En esta fiesta de Navidad quedó en evidencia la grave falta de canastos destinado a la basura.

En la hermosa tarde del 25 de diciembre fueron muchas las familias que buscaron los espacio verdes capitalinos para pasar una siesta algo más fresca. En las márgenes de la avenida Banchik, casi llegando al aeropuerto, limitaron las posibilidades a los visitantes de depositar la basura en canastos.

La Municipalidad no tiene canastos de basura; solo la Coprotab y los barrios cerrados tiene cestos cerrados.

Lo mismo sucede con el espacio verde frente a los cuarteles del Ejército. En el Campo la Cruz son muchos los salteños que se llegan a hacer todo tipo de deportes y los pocos recipientes para basura son tan pequeños que se llenan rápidamente. Falta espacios más grandes habilitados para contener más basura.

En la autopista Circunvalación se repite la escena. Mucha gente sale a practicar deportes y no hay un solo cesto comunitario. Es más, los vecinos utilizan las calles colectoras como vertederos a cielo abierto, especialmente desde la bajada a Cerrillos hasta el puente del río Arenales. Es impresionante la cantidad de desechos que se depositan irresponsablemente. Si bien faltan contenedores en varios lugares de Salta, también hay que remarcar que los vecinos no ven lo perjudicial que es arrojar los desechos en la vía pública.

Ejemplos

Quizás la solución esté en la plaza Evita, sobre calle Maipú, donde hay dos grandes contenedores que alguna vez se construyeron con hierro del 10 y quedaron ahí para todos los vecinos que, especialmente los domingos, colman ese espacio verde.

Los basureros del centro también resultan chicos y se saturan rápidamente. La basura comienza a desbordar antes de que vuelva Agrotécnica Fueguina al otro día.

Lo mismo sucede en el paseo del cerro San Bernardo y en el parque San Martín donde los pequeños recipientes desbordan en estos tiempos de vacaciones donde las familias salen completas a buscar un lugar de esparcimiento.

En el IEM

El reclamo del Instituto de Enseñanza Media Arturo Oñativia (IEM), el colegio secundario de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), quizás sea una de las quejas más importantes ya que hay niños y adolescentes de por medio.

Al frente del colegio, por sobre la calle que linda con la feria de ropa americana, sobre la calle Joaquín Pérez, hay un basural que se va retroalimentando como una suerte de magia incontenible.

Ya están planteadas las quejas de los docentes de esa institución educativa que ven cómo los niños tienen que atravesar el basural a la entrada y salida de clases.

Allí también hace falta un enorme canasto de basura comunitario y seguro para que los vecinos antihigiénicos de Ciudad del Milagro y de Castañares no tengan el pretexto injustificable para arrojar sus desechos frente a un colegio.

Si bien el microbasural está desde hace unos años, en los últimos 15 días se incrementó el volumen de desechos de manera extraordinaria.

Peligro

Pero lo peor que sucede es que en ese espacio sin cuidar, sin limpiar, olvidado y sucio de la zona norte es utilizado por hombres mayores enajenados como refugio para reunirse a beber y trascender las horas sin obligación alguna.

Entonces las niñas y los niños que entran y salen del colegio están expuestos no solo a la basura sino también a todos los potenciales peligros que se presentan al tener un refugio de personas que consumen bebidas alcohólicas.

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