La ciudad disfrutó el mejor feriado largo turístico desde Semana Santa

Los turistas volvieron a Rosario. Tras el parate generado por las medidas tomadas para combatir la gripe A, la ciudad se volvió a llenar desde el viernes de familias y grupos que llegaron principalmente de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, pero también de provincias como Córdoba, Entre Ríos y localidades santafesinas.
La directora del Ente Turístico Rosario (Etur), Adriana Giromini, aseguró que el sábado "la ocupación hotelera estaba cubierta al 100 por ciento", y que algunos pasajeros se derivaron a Funes, San Lorenzo, Casilda y San Nicolás. "Recuperamos a los turistas después de varios meses, y este fue el mejor fin de semana después de Semana Santa", dijo la funcionaria.

   Las familias y contingentes comenzaron a llegar el viernes por la tarde. "Los hoteles tuvieron todas sus plazas completas a partir del sábado y también el domingo. Y muchos eligieron Rosario para quedarse tres días y dos noches", dijo Giromini, quien señaló que estos niveles de ocupación se repitieron "en los hostels y en los hoteles de todas las categorías".

   Así, la ciudad recuperó un movimiento turístico que no se repetía desde Semana Santa, ya que los fines de semana del 20 de junio y el 9 de julio la actividad había sido casi nula por la pandemia de gripe A.

   En ese sentido, la directora del Etur indicó que "desde fines de marzo que no venía esta cantidad de gente".

   Es más, aseguró que "toda la siembra de publicidad y promoción que se realizó para los meses de junio y julio, se empezó a cosechar ahora".

Así, esperan que el movimiento se repita el próximo fin de semana largo, el 12 de octubre.

Gastronomía. Si bien el presidente de la Asociación Hotelero Gastronómica, Rodrigo Pastor, aclaró que "el impacto del turismo no es el mismo en los hoteles que en bares y restaurantes, donde es sustancialmente menor", reconoció que "el movimiento fue mayor".

   El empresario indicó que "esto sirve de ayuda, porque antes que la ciudad tuviera este perfil turístico, los fines de semana largos quedaba vacía, mientras que ahora la llegada de turistas compensa de algún modo la partida de los rosarinos y hace que los lugares mantengan la actividad".

   La afluencia de público sí fue constante en el Monumento Nacional a la Bandera, tanto en el Museo de las Banderas como en el Mirador de la torre.

   "El pico de afluencia fue el domingo, donde pasaron por acá unas 1.500 personas, tanto familias como contingentes", indicó Milva, una de las encargadas de la recepción, quien estimó que en todo el fin de semana recibieron en el lugar a más de 3.500 visitantes.

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