Una cita que nació para impulsar el comercio

PUERTO ESPAÑA.- La integración comercial de América parece haber quedado olvidada y sepultada en la Cumbre de las Américas que comienza hoy, pese a que en 1994, año en que se realizó por primera vez, fue la razón que dio origen esta cita continental.
Las Cumbres de las Américas surgieron con la intención de delinear estrategias continentales más allá de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que había quedado atada a las obsoletas realidades de la Guerra Fría. Aquella primera cita de 1994, a instancias del entonces presidente estadounidense Bill Clinton, era un intento de relanzar el multilateralismo y, a la vez, promover el libre comercio como fórmula del desarrollo regional.

Con el restablecimiento generalizado de la democracia en el continente, la caída del bloque soviético y el avance de la globalización, parecía haber llegado el momento apropiado para una nueva mecánica de las relaciones entre los países americanos.

Junto con un ambicioso plan de acción, los 34 jefes de Estado y gobierno de los países integrantes de la OEA acordaron en la I Cumbre de las Américas, en Miami, trabajar para crear un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en cuyo marco se proveería libre acceso al mercado de bienes y servicios en todo el continente. La base subyacente del Consenso de Washington y el modelo del NAFTA, en vigencia desde unos meses antes, le dieron pronto más sustento al aspecto del libre comercio que a la apertura al diálogo multilateral, que quedó en el tintero con el cambio de timón en Washington, en 2001.

La administración de George W. Bush pretendió ese año imponer el ALCA como panacea. Sólo el presidente venezolano, Hugo Chávez, presentó objeciones. Desde allí pasaron cuatro años hasta la cumbre en Mar del Plata, en 2005, donde el panorama de la reunión inicial dio un vuelco de 180 grados. En la región se habían multiplicado los gobiernos de centroizquierda, que rechazaron con diversos matices el ALCA.

Formalmente, el proyecto fue enviado a un callejón sin salida. Y hoy ni siquiera figura en la agenda de la cumbre.

En medio de la crisis global, con la presentación formal de Obama en el escenario continental y el embargo de Estados Unidos a Cuba sobre el tapete, los temas en debate son totalmente distintos.

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