Cisneros, un "loco" que pudo con todos

Cisneros, un "loco" que pudo con todos
Familiares de soldados muertos en Malvinas viajarán a las islas para homenajearlos. La idea empezó en 1998 y fue tildada como una locura.
Héctor Cisneros era -y es- presidente de la Comisión Familiares Caídos en Malvinas. Guido Di Tella era -fue- el canciller de la Argentina, conducida entonces por Carlos Saúl Menem. Este diálogo -palabras más, recuerdos menos-, se produjo en 1998.

Cisneros: - Queremos hacer un monumento a los argentinos caídos en el cementerio de Darwin, en Islas Malvinas.

Di Tella: - Eso es una locura, usted es un díscolo.

Cisneros: - ¿Por qué me trata de loco?

Di Tella: - Porque tiene ideas que no se condicen con la realidad.

Cisneros: - Señor canciller, no me falte el respeto.

Di Tella: - ¿A usted le parece que los ingleses van a permitir un monumento a los argentinos en Malvinas?

Cisneros: - Sabemos que es difícil, pero no imposible, y no hay peor gestión que la que no se hace.

Di Tella: - Es una locura.

Di Tella falleció a los 71 años, en enero de 2002 y tras un accidente cerebro vascular, mientras era investigado por su rol en la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. Fue el hombre que más tiempo estuvo al frente de las relaciones internacionales de la Argentina. Lo hizo durante casi toda la década del 90, desde 1991 a 1999.

Durante su gestión, fue el encargado de secudir -sin mucha suerte, por cierto- a Gran Bretaña y los kelpers. Poniendo "bajo un paraguas" a las Malvinas, primero. Enviando las aventuras del osito Winnie de Pooh a cada familia isleña como regalo navideño, luego.

Cisneros no lo recuerda con cariño, pero hoy se permite tomarlo con humor, porque a más de diez años de ese diálogo, el "loco" parece el ex canciller. Ocurre que 375 familiares de caídos durante la guerra de Malvinas viajarán a las islas, en dos tandas, el 3 y el 10 de octubre. Y además participarán de la inauguración de un cenotafio -sepulcro vacío, simbólico, el monumento que Di Tella menospreció- en el cementerio de Darwin, donde están enterrados los combatientes caídos.

Ninguneado por los políticos de su país, Cisneros viajó a Londres en 1999: "No es que no daban un peso, no daban un centavo, pero me fui con mi valijita, me pagué mi boleto y a partir de allí comenzaron estos largos diez años que se coronarán con la inauguración del sábado. Pero esto es producto del esfuerzo pueblo argentino, porque nosotros somos nada más que el elemento de ejecución".

Cisneros explica que nunca se dio por vencido porque asume, al menos ante este cronista, tres defectos. "Soy morocho, o sea negrito; hincha de Boca; y soy nacional, quiero mucho a mi país y pienso que si otros dieron tanto por nosotros, desde San Martín hasta estos héroes contemporáneos, rendirme significaría que la sangre derramada en aquellos tiempos no sirvió de nada", dice.

Se reconoce como un patriota, sí, pero eso no lo priva de reparar en las virtudes de los ingleses y los kelpers. Y, sobre todo, en los defectos de los argentinos.

Hace 25 días estuvo en las Malvinas por última vez: "Allí vi el orden, la seguridad, la justicia, la salud, la educación, el trabajo, vi a todo funcionar perfectamente. Y en una de esas tardes grises que tiene el sur argentino, miraba al horizonte y pensaba: 'A pesar de que estamos tan cerquita, estamos tan lejos. En la Argentina patrioteros hay muchos, pero patriotas pocos; milicos hay muchos, pero militares pocos; politiqueros hay muchos, políticos serios pocos; curas hay muchos, señores sacerdotes pocos; ciudadanos somos todos, honorables muy pocos".

ESA LOCA, LOCA IDEA. El que viajará entre los sábados 3 y 10 de octubre se trata de uno de los mayores contingentes de argentinos que volará a las islas tras la guerra de 1982, sólo superado por un viaje de 381 familiares realizado en marzo de 1991, coordinado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, siempre con el objetivo de visitar el cementerio de Darwin.

Este viaje se sumará a los 23 que -de 1991 al 2003- organizó la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas y la Cancillería para visitar el cementerio y a los 2 viajes realizados a la zona del hundimiento del Crucero A.R.A. General Belgrano.

La historia del cenotafio tuvo su punto de partida en enero de 1999, cuando el gobierno británico dio a Cisneros la luz verde a la construcción de un monumento en memoria de los soldados argentinos. El monumento tardó 6 años en construirse en el continente y finalmente, en abril de 2004, fue embarcado en el puerto de Campana, rumbo a las islas Malvinas. Recién ahora, casi 5 años después, se producirá su inauguración formal, ante la presencia de 375 familiares de todo el país.

La primera tanda, de 170 familiares, llegará este sábado por la mañana a Darwin y permanecerá unas seis horas en las islas, para participar de un acto y una ceremonia religiosa que será concelebrada por el sacerdote de las islas, Peter Norris; el obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín; y el cura Vicente Martínez, capellán durante el conflicto.

El segundo grupo, integrado por 205 familiares, arribará el sábado 10 y llevará una imagen de la Virgen de Luján que será entronizada en el cementerio -tras haber recorrido todo el país y ser bendecida en la tradicional peregrinación juvenil que se realiza este fin de semana en Buenos Aires- y completar así la inauguración formal del cenotafio.

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