Cinco semanas en el pantano

Por: Julio Blanck.

Mañana se cumplen cinco semanas desde que la Presidenta creó por decreto el Fondo del Bicentenario. Y once días desde que, con otro decreto, decidió remover a Martín Redrado del Banco Central. Ni los 6.569 millones de dólares de las reservas están disponibles para el pago de deuda, ni Redrado dejó aún la presidencia del banco. Esto basta para desnudar el fracaso político del emprendimiento oficial.

En el medio hubo de todo: resistencia inesperada, por lo ágil y sólida, de la oposición en el Congreso; fallos judiciales que sorprendieron; fondos argentinos embargados y desembargados en Nueva York; un daño inocultable al proceso de canje de deuda con los bonistas; gastadas denuncias de conspiraciones y muchas, muchísimas palabras desde el poder, que traslucieron una persistente ofuscación con la realidad y un encono profundo con cualquiera que se interponga en su camino.

El manotazo a las reservas es contracara de una caja fiscal que se achica sin pausa. Y responde a la urgencia por disponer de más dinero para hacer política y mantener la disciplina en la tropa, que es la viga central del comando de los Kirchner. En ese rumbo, el Gobierno fue hundiéndose a cada paso en el pantano que se fabricó a sí mismo.

Ahora habrá nuevos actores en la Justicia, por el recambio que ordena la feria de enero en los tribunales. Y renovados intentos para que Cristina le abra el juego al Congreso. Allí, la resistencia de ciertos sectores opositores no parece llegar al punto de impedir que el Gobierno, aún pagando el costo político más alto, encuentre al fin una vía alternativa para ir adelante con sus planes.

Algunos, porque dicen cuidar la gobernabilidad y prefieren no apurar los tiempos. Otros, porque buscan preservar la competitividad peronista y no hacerle tan fácil a Julio Cobos el camino a 2011.

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