Cinco mil marplatenses marcharon contra la inseguridad que sacude la ciudad

Cinco mil marplatenses marcharon contra la inseguridad que sacude la ciudad
Con banderas argentinas, pancartas reclamando justicia y seguridad, con golpes de palma, tapas de ollas y globos negros, se desplazaron sin desórdenes de ningún tipo, unos 5.000 ciudadanos autoconvocados que decidieron protestar.
El asesinato de Dalina Sandra Di Mauro, ha sido el disparador del multitudinario acto. Uno de los voceros de los vecinos, afirmó que este caso debe ser una bisagra, mientras que tampoco se olvidaron las solitarias marchas que encabezó por La Peatonal, Erico Dagatti por la muerte de su hijo Pablo. Hoy Dagatti se fue de la ciudad, cansado y enfermo, pero dejó la huella imborrable de sus pasos iniciales, que hoy se hace un eco cada vez más fuerte en la ciudad.

La marcha comenzó en San Juan y Luro a las 18.00 y finalizó a las 20.00 ante el monumento a San Martín, donde hicieron uso de la palabra cuatro vecinos, el sacerdote Armando Ledesma, en representación del obispo Juan Antonio Puíggari y el pastor evangélico Omar Olier. En representación del intendente Gustavo Pulti, asistió el subsecretario de Gobierno Fernando Gauna.

Hubo espontáneas demostraciones, desde algunos de los balcones de los edificios, ubicados sobre la Avenida Luro mientras que también el público desde la vereda acompañó con aplausos el paso de la marcha. Todo finalizó cuando la concurrencia entonó las estrofas del Himno Nacional Argentino, tras lo cual se desconcentró.

Silvia, la primera de las vecina dijo que se ha comenzado un camino muy difícil, solo estamo juntos y unidos lograremos resultados. Este texto es con dolor pero con justo reclamo. El brutal asesinato a sangre fría sufrido por Dalina Di Mauro, el conjunto de la sociedad se ha autoconvocado, para exigir el pronto esclarecimiento y justo castigo a los culpables. También la inmediata medidas y la decisión política que corresponda a tal fin para lo cual hemos elevado propuestas para alcanza la paz y tranquilidad. Que los delincuentes no recuperen su libertad inmediata, por las “grietas” de la justicia y la aplicación de supuestos garantismos, pidiendo derechos humanos para todos.

Para que en el caso de los menores de edad, la responsabilidad penal de su actos no recaiga en forma liviana, sino que la responsabilidad de sus actos recaiga sobre sus padres y/o tutores (aplauso generalizado). "¡Basta de los chicos que son enviados a delinquir con la seguridad de su pronta liberación!"

Guillermo, otro de los vecinos expresó que se ha peticionado ante las máximas autoridades políticas, policiales y judiciales. Enfatizando que “no se trata de una sensación que es producto de los medios. Recordó el episodio vivido por Jorge Rivas vice jefe de gabinete del P.E.N. quien sufrió un duro ataque, que lo tuvo entre la vida y la muerte, y sufre las consecuencias. Somos ciudadanos comunes, una masa de gente que hoy se ha puesto en movimiento”.

Se hizo especial hincapié, en la falta de equipamiento policial calificando “a los agentes como verdaderos blancos móviles a merced de la delincuencia, no queremos la mejor policía del mundo pero tampoco queremos la maldita policía”, finalizó.El sacerdote Armando Ledesma leyó su mensaje corto y austero en expresiones “nos hemos reunido con los vecinos de Mar del Plata presentimientos que son comunes a la ciudad y a la provincia. Por los hermanos asesinados, por la policía civiles y policías. También de tantos ancianos y jóvenes que han perdido sus vidas por la inescrupulosa violencia de hombres, jóvenes, muchos de ellos casi niños que no tienen ningún respeto por la vida. Estas muertes no son nuevas, recuerdo a la Asociación de Familiares de Víctimas de la Delincuencia que los lunes caminaba por San Martín y terminaba frente a La Catedral. Erico Dagatti, enfermo, cansado, ya no está aquí en Mar del Plata, se ha ido del país” recordó en forma muy oportuna Ledesma.

“Enlutan estas muertes a toda la ciudadanía, la sangre derramada de estos hermanos, grita al cielo y pide justicia. Queremos dar nuestro pesar de las víctimas, a la mamá y al papá de Dalina, junto con ellos rezar por el eterno descanso de sus almas”.

Experimentamos un sentimiento común de bronca impotencia y miedos, Una extraña amargura recorre nuestras entrañas despertando muchas veces deseo de muerte y de venganza. Hemos escuchado en estos días como expresión de un dolor desgarrado y tremendo “el que mata debe morir”. Querido hermanos estamos también para rezar y pedir a Dios que es el señor de la vida que no permita que el dolor de tantas muertes injustas nos vuelva a nosotros violentos y provoque actitudes irracionales semejantes a la de los delincuentes asesinos que han arrebatado la vida de aquellos que amamos. El Estado que debe cuidar la seguridad de los ciudadanos es el que también tiene el poder de aplicar la justicia con todo el peso de la ley, de lo cual nunca queremos salir de ahí.

El Pastor Olier prometió juntar 50.000 personas

A su turno el pastor Omar Olier, puso en marcha una ejercitada y extensa oratoria, apuntando a seducir a los medios y haciendo uso de la tribuna. Pidió un aplauso para los medios que nos están acompañando "para que llegue a todo la Argentina, esperemos que no se acorte cuando llegue".

Invito a darse la mano a su vecino (en el acto) como si se tratará de una ceremonia “debido a que es muy saludable que estén acá”. “Si hay que juntar 20.000 o 50.000 personas para que esto cambie en la Avenida Luro para que cambie el estilo de Mar del Plata no tenga la menor duda que vamos a salir a la calle”. Lo cual despertó una ovación en el público al grito de justicia, justicia!!! “Si hay que llenar esto de gente, se va a llenar. Somos más la gente buena que la gente mala, somos más los buenos que los malos. Trabajadores y de paz”.

“No pertenecemos a ningún grupo político ni somos piqueteros, no nos hemos tapado la cara ni tenemos palos ni piedra en las manos ni hemos roto vidrieras no hemos insultado ni agredido a nadie. Estamos reclamando un derecho: justicia y seguridad”.

“Es mucho pedir vivir en paz y seguridad en una comunidad como la nuestra”, dijo Olier dando por finalizado su extenso discurso, que rompió evidentemente con los tiempos que los organizadores habían programado.

Finalmente se entonaron las estrofas del Himno Nacional y la gente de desconcentró en silencio y sabiendo que habpia sembrado la semilla de la Justicia, la que seguramente deberá "regar" seguido para que no sea solo un intento más.

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