Cinco claves para leer la elección desde Córdoba

Kirchner, Schiaretti, Reutemann. La combinación de resultados que se dé hoy en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe construye escenarios políticos muy diferentes para la gobernabilidad provincial.
Un claro triunfo del ex presidente Néstor Kirchner en su ruleta rusa en Buenos Aires, acompañado de derrotas de Unión por Córdoba y de Carlos Reutemann frente a los socialistas en Santa Fe, configuraría el peor de los mundos para el gobernador Juan Schiaretti, quien, debilitado, tendría que enfrentar a un poder central plebiscitado y sin el contrapeso de un aliado validado en las urnas en la región. Un Kirchner derrotado o ganando por un estrecho margen ya cambiaría el mapa. También lo haría un triunfo "por un voto" de Reutemann en Santa Fe. En estos contextos, más favorables para Schiaretti, aun una derrota de Unión por Córdoba, siempre que la diferencia con el ganador no sea abrumadora, no constituiría una catástrofe. Más si en la suma con el Frente para la Victoria se alcanza el piso peronista del 36 por ciento de los votos. Pero la interna abierta con el Frente para la Victoria cordobés merece un capítulo aparte (ver punto 4)

2- Juez, Giacomino. En las elecciones de setiembre de 2007, Luis Juez obtuvo 300.085 de los 670.374 votos que se emitieron en la ciudad. Sacó más que su candidato a intendente, Daniel Giacomino, que consiguió 264 mil adhesiones. Con la salvedad de que las legislativas suelen convocar a menos electores, es clave en esta ocasión mensurar si el estallido del conflicto municipal mella la hegemonía capitalina, que ya lleva un lustro y tres elecciones, del ex intendente. Se daría una rara inversión de fortalezas y debilidades si esta vez Juez construye un triunfo basado en los votos del interior. Cada adhesión que pierda Juez en la ciudad será computada por el intendente Daniel Giacomino como una demostración de la capacidad de daño que tuvo su enfrentamiento con el sindicato municipal, que caracterizó como un monstruo de dos cabezas: su líder, Rubén Daniele, y el propio Juez. Como contrapartida: no hay peor resultado para el actual intendente que un triunfo capitalino del líder del Frente Cívico sin ninguna señal de afectación por la crisis municipal.

3- Uno, dos, tres. Por hilar fino, puede pasarse por alto que importa, y mucho, quién gana. Si Juez consigue el triunfo, será la primera vez desde la instauración de la ley Sáenz Peña (y la eliminación del "fraude patriótico") que triunfe en Córdoba un tercer partido: ni peronista, ni radical. A jóvenes seis años de su constitución, el Frente Cívico puede llegar a obtener su primer triunfo a escala provincial, aunque paradójicamente las urnas también puedan emitir una señal de advertencia con síntomas de desgaste de su oferta política. A la par, el orden en el que se ubique su delfín, Eduardo Mondino, es crucial para el gobernador Juan Schiaretti, quien comandó la campaña de UPC. Para un gobernante en ejercicio, un triunfo es una confirmación, un visto bueno a su gestión. Un segundo lugar ya representa un costo. Y quedar relegado a un tercer puesto es crítico. Para el radicalismo, no sólo importa la prelación a nivel provincial, sino el lugar y la distancia de votos con sus competidores en la ciudad (ver punto 5).

4- UPC, FpV. La interna peronista, que debe definir nueva conducción en noviembre, tiene sus "primarias" abiertas hoy. La performance de Eduardo Mondino frente a Eduardo Accastello se revisará distrito por distrito, circuito por circuito, para definir los nuevos liderazgos partidarios. Para el espacio aglutinado por el intendente de Villa María, relegar a Mondino a un tercer lugar sería equivalente a un triunfo. Demostraría la vigencia del poder de daño del propio Accastello y de Olga Riutort, socia eventual en la Capital del FpV. Sus otras metas son asegurar una banca en el Congreso para Carmen Nebreda y aportar un punto porcentual nacional a la cosecha K (que se consigue con el 13 por ciento de los votos en Córdoba) para llegar al 35 por ciento a escala país que pretende la Casa Rosada. Una diferencia abrumadora de Mondino sobre Accastello dejaría sin nada en el reparto interno a Accastello y a sus circunstanciales aliados.

5- Juez, Ramón. En setiembre de 2007, en su primer intento por la intendencia, Ramón Mestre obtuvo 126 mil votos. Quedará adelantado en la línea de largada hacia el Palacio 6 de Julio en 2011 si consigue elevar su piso electoral al capitalizar la posible merma de votos de Juez en la ciudad como consecuencia de su pelea con Giacomino. En la comparación de votos con el juecismo, además, dirimirá Ramón la inteligencia de su estrategia antialiancista, que frustró la constitución del Acuerdo Cívico y Social en la provincia, contra las aspiraciones del presidente del Comité Provincia, Mario Negri y de los referentes nacionales. Aquí el parámetro será, justamente, el desempeño de Negri en 2007: si la boleta radical supera los 347 mil votos de 2007 (22 por ciento), Mestre habrá ganado la partida sobre quienes consideraban inexorable la alianza con Juez para aspirar a ser alternativa de poder.

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