Cinco cerealeras concentrarán la exportación de trigo en 2010.

Acordaron con el Gobierno anticipar el pago de retenciones de la próxima cosecha.
Gracias al acuerdo firmado con el Gobierno, un puñado de empresas se está apropiado anticipadamente de todo el saldo exportable de trigo de 2010. El pacto, promovido por Guillermo Moreno y confirmado la semana pasada en la Casa Rosada, producirá así una notable concentración en un negocio que hasta el año pasado tenía al menos treinta compañías protagonistas.

Hasta este semana, la ONCCA asignó a cinco cerealeras un cupo exportación de 461.700 toneladas de trigo de la próxima cosecha, es decir que ya repartió cerca de la cuarta parte del volumen total de 2 millones de toneladas previsto por el acuerdo. Bunge, con 28% de esos permisos, Cargill, con 27%, y ADM, con 23%, capturaron el grueso del negocio. Con porcentajes menores, el selecto grupo se completa con LCD y Nidera.

Hasta ahora, el negocio de exportación de trigo contaba con bastante más jugadores. En 2006 concretaron embarques 36 firmas, un año después fueron 37 y el año pasado llegaron a 31. Este año, signado por la aplicación de cupos y permisos de embarque, no bajan de 20. Lo curioso es que en el nuevo esquema ideado por Moreno y avalado por el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) por ahora deja fuera del negocio en 2010 no solo a pequeñas traders sino también a grandes jugadores, como la multinacional Toepfer, que decidió no firmar el pacto; o las cooperativas vinculadas con las entidades rurales, como ACA y AFA.

Según el acuerdo, el Estado asegura a las empresas participación en el futuro negocio de la exportación de trigo a cambio de dos cosas: que demuestren haber comprado igual volumen de trigo a los productores al precio justo (el valor de exportación menos las retenciones) y que anticipen, al obtener cada permiso, el pago al Fisco de los derechos de exportación, en este caso de 23%. Así se obtendrían dos supuestos beneficios: que el precio suba y tiente a los productores a sembrar, por un lado, y que ingresen con varios meses de anticipación los dólares que ¿es evidente¿ se necesitan para mantener el superávit fiscal.

Desde el 26 de mayo, así, la ONCCA viene asignando a las compañías exportadoras los novedosos ROE 365, un permiso para embarcar trigo de la nueva cosecha que, a diferencia de los otros ROE, habilita a las empresas a concretar sus embarques con un año de plazo. Así se repartirá un cupo de exportación de 2 millones de toneladas del cereal, que podrá embarcarse recién a partir del 15 de noviembre. Un operativo semejante, por 3 millones de toneladas, se ha puesto en marcha para el maíz de la próxima campaña.

La concentración en pocas manos de los cupos es una consecuencia lógica del mecanismo, ya que sólo aparecen en condiciones de anticipar las retenciones empresas del porte de Bunge, Cargill y ADM, que logran financiamiento externo barato y así efectúan una reserva sobre el remanente exportable de trigo que supuestamente tendrá la Argentina a fin de este año.

Ese remanente está por verse. Debido a la sequía y a la constante manipulación oficial en este mercado se anticipa que la siembra de trigo será una de las peores de la historia. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires la estimó esta semana en manos de 3 millones de hectáreas, un 35% menor a la del año pasado. Así, si los rendimientos fueran los históricos, la producción podría llegar a 8 millones de toneladas. Con un consumo interno clavado en 6 millones, el saldo exportable sería de 2 millones en el mejor escenario.Es el mismo volumen que la ONCCA planea distribuir por anticipado.

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