Cientos de millones de pesos que dependen de apenas 180 minutos

Sólo para Alemania 2006, las empresas nacionales invirtieron 300.000.000 de pesos adicionales. En la AFA hay pánico: la FIFA garantiza por jugar la primera ronda 41.300.000, más 13.500.000 por cada partido adicional.
Después de las derrotas ante Brasil y Paraguay, y con la posibilidad de quedar afuera del Mundial 2010, en la AFA ya empezaron a preocuparse por el dinero que pueden perder en caso de que la Selección no esté en Sudáfrica. Se trata de una fortuna propia de estos tiempos, en que el fútbol resulta un negocio multimillonario. En principio, la Argentina desperdiciaría un ingreso de 41 millones de pesos, que es lo que otorga la FIFA por los tres partidos en la fase de grupos de la Copa del Mundo. Pero eso apenas significa una mínima parte: en junio de 2006, por ejemplo, cuando el Mundial de Alemania estaba a punto de comenzar, las empresas nacionales invirtieron 300 millones de pesos adicionales en concepto de publicidad.

"El Mundial es la frutilla del postre y lo que esperan todos los patrocinadores. Si al seleccionado le va bien, se maximiza su producto y existen más interesados en auspiciarlo. Pero ahora hay un deterioro potencial: hay muchos sponsors en la gatera que pusieron el freno de mano a partir de estas derrotas", le aseguró a Crítica de la Argentina un representante de la empresa Santa Mónica, agente comercial de la Asociación del Fútbol Argentino, que también organiza los amistosos en el interior del país y es responsable de una parte del sueldo de Diego Maradona.

En total, la Selección tiene 13 patrocinadores oficiales: ocho sponsors (Adidas, Quilmes, Coca-Cola, YPF, Claro, Italcred, Volks-wagen y Standard Bank), cinco proveedores (Fibertel, Noblex, Dasani, Powerade y Aerolíneas Argentinas) y, además, un colaborador (Gillette). Excepto Adidas, diseñadora de la indumentaria, cada empresa le abona a la AFA alrededor de tres millones de pesos por año.

Un eventual traspié en las Eliminatorias no cambiaría el vínculo con estas marcas (el contrato es por cuatro años y no existe ninguna cláusula de rescisión por quedar fuera de Sudáfrica 2010), aunque sí les impediría obtener las ganancias extras de los otros mundiales. Adidas es un ejemplo elocuente: en 2006, cuando se disputó la Copa del Mundo en Alemania, aumentó sus ganancias en un 30 por ciento. Ese año, la empresa alemana vendió en nuestro país medio millón de prendas oficiales (camisetas, shorts, conjuntos y buzos) con el logo de la AFA.

Si las multinacionales quedan afectadas, imagínese las pequeñas sociedades que se benefician con la efervescencia mundialista cada cuatro temporadas. La empresa a la que Santa Mónica le concedió la licencia para fabricar el "pack escuela" está desesperada. La producción de todos los útiles escolares con los colores albicelestes, que ya debería haber empezado para que esté terminada en febrero, se detuvo cuando Nelson Haedo selló el 1-0 en Asunción. "No son grandes sumas, pero afectó mucho", dijeron desde Santa Mónica.

En el aspecto televisivo, Canal 7 y Telefe deben estar arrepentidos de su pomposa adquisición. Ambos canales le compraron los derechos para televisar los partidos de la Argentina y de otras selecciones de importancia a Torneos y Competencias. Cada emisora firmó el contrato a cambio de desembolsar siete millones de dólares, de los cuales ya pagaron la mitad. Pero sin la Argentina en la cancha, la venta publicitaria en los partidos caerá de manera considerable. Recordemos que en 2006, cuando el equipo de Pekerman enfrentó a Alemania por cuartos de final, entre los tres canales de aire (Telefe, Canal 13 y Canal 9) el rating llegó a un promedio de 72 puntos. La TV es un perfecto parámetro para medir el negocio en el que se convirtió la pelota. Los ingresos por las transmisiones del Mundial de 1970 no pasaron los seis millones de dólares; el de Estados Unidos 1994 dejó 94 millones, y para Sudáfrica la cifra ya pasa los 150 millones de la moneda estadounidense.

Con buena parte de ese dinero en peligro, la frase de Guillermo Tofoni, representante del grupo Renova, encargado de la organización de amistosos en el exterior cuando Maradona estaba a punto de asumir, resulta paradójica. "No hay que ser muy brillante para descubrir que Diego como técnico tiene efectos mediáticos positivos. Es lo primero que voy a decir cuando ofrezca un amistoso", conjeturó. Hasta ahora, para el marketing y los negocios de esas empresas, Maradona fue la peor elección.

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