Hay cientos de infracciones de tránsito todos los días

A juzgar por lo que estamos viendo constantemente por la ciudad, la vida del hombre tiene cada vez menos valor para aquellos conductores que transgreden las normas de tránsito y sus señalizaciones. Cruzar hoy la calle implica correr riesgos similares a los de luchar en un frente de batalla.
¿Una constante agresión latente, próxima a estallar cuando se hallan frente a un volante personas no aptas para conducir algún tipo de vehículo?

¿Patologías mentales no detectadas?

Lo grave es que son infracciones leves las que más se labran. Multas realizadas por mal estacionamiento, por conducir sin licencia o por falta de habilitación de seguro vencido. Mientras que violar la luz roja representa, junto con el exceso de velocidad, las infracciones más comunes vistas por los formoseños que transitan por las calles en un ámbito poco seguro.

Causas hay muchas. Pero la realidad una sola: cada vez es mayor el número de personas heridas en accidentes de tránsito y el de conductores desaprensivos que no vacilan en abandonar a sus víctimas en la calle demostrando un total desprecio por la vida y por la ley.

Sencillamente, el único nombre que le cabe a esta situación es el de inseguridad porque de que otro modo ¿cómo podría llamarse a quien pone en riesgo una vida o más, y luego huye para tratar de salir impune de ello?

No sólo deberían reverse las penas para quienes cometen este tipo de hechos, sino que además es imprescindible asegurarse el grado de aptitud mental de aquellos a quienes se les otorga una licencia para conducir. De lo contrario, ¿Qué valor podemos asignarle a la vida?

Estadísticas y multas

Entrar en el aspecto de las estadísticas de multas hechas, o porcentaje de vehículos y motocicletas retenidos por las autoridades de aplicación, sería debatir datos poco precisos, ya que muchos son los formoseños que a diario ven o padecen las infracciones cometidas por terceros y no son amparados por la ley por la falta de un inspector de tránsito municipal o un policía del área respectiva.

La avenida Italia a lo largo de su tramo exhibe varios semáforos que son ignorados decenas de veces en un solo día, y la inexistencia de controles que velen por el cumplimiento de las señalizaciones lumínicas de estos dispositivos. El caso de esta arteria es sólo uno de los tantos ejemplos de calles y avenidas muy transitadas de los barrios aledaños al casco céntrico que presentan las mismas anomalías.

La responsabilidad de la Dirección de Tránsito de la comuna y del Cuerpo de Tránsito de la Policía de la provincia en esta situación es innegable, pese a desarrollar controles periódicos todos los días en distintos puntos de Formosa, éstos son marcadamente insuficientes para un conglomerado humano de 500.000 formoseños que necesitan de un mayor despliegue, al menos, por las principales vías de tránsito (calles y avenidas).

Ironías de la calle

Los conductores imprudentes que manejan con exceso de velocidad, irónicamente, se ven contenidos por otro problema que aqueja a Formosa: los baches, desniveles y deterioro general del pavimento, ya que al estar presente estos imponderables diseminados por todas partes, funcionan como una suerte de "reductores de velocidad", ante la falta de agentes y funcionarios que controlen el fenómeno vial mencionado.

Con todo esto planteado de esta manera en la ciudad, es fortuito el hecho de que no se produzcan mayores desgracias en el tránsito, aunque esto no garantiza desde ningún punto de vista que estemos exentos de los accidentes.

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