El 75 por ciento de los que salen a buscar empleo no lo consigue

En su mayoría son adolescentes y jóvenes que intentan encontrar su primer trabajo. En los últimos dos años 328.000 se incorporaron a la búsqueda, pero sólo 87.000 lo encontraron. Los restantes 241.000 se sumaron al lote de desocupados.
Por el impacto de la crisis económica, el 75% de las personas (tres de cada cuatro) que en los últimos dos años salieron a buscar trabajo no consiguieron empleo y pasaron a engrosar la legión de los desocupados.

Esta situación surge de las cifras oficiales sobre desempleo, a pesar de que están sospechadas de subestimar los datos reales sobre el mercado de trabajo.

Esos número marcan que, entre el tercer trimestre de 2007 e igual período de este año, hubo 328.000 personas -en especial adolescentes y jóvenes- que se incorporaron a la búsqueda activa de trabajo. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados: apenas se crearon 87.000 nuevos puestos de trabajo y esto llevó a que las restantes 241.000 personas quedaran desocupadas.

De esta manera, en dos años, el número de desocupados pasó de 1.207.000 a 1.448.000 personas, según las cifras del Ministerio de Economía, en base a la información del INDEC que admite la suba; aunque está cuestionada por la mayoría de los especialistas quienes estiman que el desempleo es aún mayor, con casi 2 millones de afectados.

En proporción, el mayor peso del desempleo lo soportan los jóvenes y las mujeres. Así, mientras el desempleo oficial promedio es del 9,1% para el tercer trimestre de este año, entre las mujeres de menos de 29 años ese porcentaje se eleva hasta el 18,6%. En cambio, entre los varones de esas mismas edades llega al 14,8%.

¿Por qué está pasando esto? Los expertos explican que es porque se crearon muy pocos puestos de trabajo, con apenas un incremento del 0,6% en dos años: de ahí que la población ocupada pasó de 14.894.000 a 14.981.000.

Los especialistas también destacan que este deterioro del cuadro laboral podría haber sido más grave, pero eso no ocurrió porque se dio en circunstancias en que, por el menor crecimiento de la población, año tras año, menos gente se incorpora a la búsqueda laboral.

Aún en este contexto de menor crecimiento de la oferta laboral, el desempleo pegó un salto importante. De los casi 15 millones de ocupados, 11,5 millones son asalariados y el resto patrones, profesionales o trabajadores por cuenta propia.

Y del total de los asalariados, hay 7,4 millones que se desempeña en blanco mientras que 4,1 millones no están registrados (que son los que trabajan "en negro" y por quienes no se hacen los aportes ni reciben los beneficios de las seguridad social).

El mayor número de empleados no registrados está en tres sectores: el servicio doméstico, la construcción y el comercio.

Otra consecuencia de la crisis económica fue que disminuyó el número de empleos estables y a tiempo completo. Esto se tradujo en un crecimiento de los trabajos de pocas horas, también llamados changas. En dos años, la subocupación subió del 7,4 al 10,6% y por las suspensiones y corte de horas extras hubo una caída en el promedio de horas semanales trabajadas. Y la insatisfacción laboral -por ejemplo, por ganar poco, trabajar pocas horas- llevó a que más gente ocupada saliera a buscar otro empleo, con resultados adversos en la mayoría de los casos.

Comentá la nota