Ciento diez millones de japoneses acuden a las urnas

El opositor Partido Demócrata es el favorito de las encuestas y podría recuperar el poder tras 50 años en los comicios de este domingo. Los comicios parlamentarios arrancaron con la amenaza de un tifón.
En Japón comenzaron este domingo las esperadas elecciones a la Cámara Baja parlamentaria, para cubrir los 480 escaños de que está compuesta.

De la elección participan unos 110 millones de votantes. Según las encuestas previas, se prevé que el partido del primer ministro Taro Aso, el Partido Democrático Liberal (LDP), sufrirá una derrota. Todo parece indicar que el mayor partido de la oposición, el Partido Democrático de Japón (DPJ), dirigido por Yukio Hatoyama, será el gran vencedor de la jornada.

Con esta victoria, el DPJ pondría fin a la hegemonía de casi 50 años ininterrumpidos del LDP. En tal caso, Hatoyama se convertiría en el nuevo primer ministro de la segunda economía mundial.

El partido que llevó a Japón al bienestar y la estabilidad, luego de la derrota en la Segunda Guerra Mundial, pareciera haber tocado fondo después de años de estar en el gobierno. Si bien pareciera que se superó la mayor recesión después de la posguerra, muchas personas aún no perciben los efectos de ello. El nivel desempleo actual ya alcanza cifras récord similares a las de la época de la posguerra.

Una clara victoria del Partido Democrático de Japón (DPJ), por su sigla en inglés) pondría fin a más de medio siglo de mandato casi ininterrumpido por parte del conservador Partido Liberal Democrático (LDP por su sigla en inglés) y terminaría con un estancamiento en el Parlamento, donde la oposición y sus aliados controlan la menos poderosa Cámara alta.

Esto implica que pueden retrasar proyectos de ley. En su campaña por la Cámara baja, el DPJ ha prometido centrar el gasto en viviendas y en fondos para familias que decidan tener hijos, además de asistencia a granjeros, mientras luchan por reducir el poder de burócratas, cuya larga influencia sobre la política ha sido responsabilizada de la incapacidad del país para dar solución a profundos problemas, como el sistema de pensiones.

Los democráticos también quieren forjar una postura diplomática más independiente del cercano aliado en seguridad que son los Estados Unidos, mientras mejoran sus relaciones con el resto de Asia. El rico líder japonés de los democráticos, Yukio Hatoyama, nieto de 62 años de un ex primer ministro, dijo a los votantes el sábado que la elección cambiará la historia de Japón.

"Esta es una elección para escoger si los votantes pueden reunir el coraje para terminar con antiguas políticas", expresó Hatoyama. Sondeos de los medios sugieren que el DPJ podría ganar con una amplia ventaja, lo que equivaldría a un terremoto político en el país, pero algunos analistas dicen que tales pronósticos podrían ser exagerados.

Incluso el clima podría ser un factor si una tormenta tropical se convirtiera en tifón y se dirigiera hacia Japón, provocando fuertes lluvias que podrían alejar a los votantes de las urnas. Una convocatoria alta generalmente beneficia a la oposición.

Los mercados financieros acogerían un fin al estancamiento político, pero los planes democráticos de gasto y la promesa de mantener los impuestos durante los próximos cuatro años han generado preocupaciones de que la gran deuda pública de Japón siga creciendo.

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