Cien por ciento de obras votadas y 80 por ciento de frustraciones

Con los ruidos de campaña cada fuerza hace lo mejor que puede en gestión y comunica de la mejor manera sus acciones de gobierno, y con mayor despliegue cuando se trata de una innovación como el Presupuesto Participativo.
Más allá de la originalidad de esta propuesta, que en sus albores tuvo escasa participación y luego creció en interés de la comunidad, lo cierto es que se abre el debate para una cuestión que está muy oculta detrás de los spots publicitarios de campaña del intendente Pablo Bruera, como aquél que reza: "Cien por ciento de obras realizadas".

La obra realizada tiene su génesis, lógicamente, en la participación de la comunidad, pero también sufrió una traumática filtración respecto de cerca de un 80 por ciento, según se calcula, de propuestas que han quedado en una buena intención y en la nada eterna en cuanto a su realización.

Por ejemplo, en el sitio oficial de la Municipalidad de La Plata se detalla que para el ejercicio 2008 se presentaron 1300 proyectos de los cuales se preseleccionaron 420, aunque sólo conocieron el estado de gracia de su realización a razón de dos por cada una de las 35 jurisdicciones asamblearias, es decir 70 proyectos.

Si sobre 1300 sólo se concretan 70, y si las matemáticas no fallan, las cuentas obligarían a hablar de más de un 90 por ciento de obras frustradas, con lo cual hasta el título de esta nota está en graves problemas.

Bueno es destacar que en la novedad de esta propuesta surgió la participación en un frente importante de debate que, curiosamente, no fue aprovechado por partidos políticos opositores que hubieran hecho su agosto en la primer época con asambleas de 20 vecinos en jurisdicciones de aproximadamente 10 mil habitantes con derecho a votar.

También es para resaltar que algunas obras pueden hacer historia, como la construcción de baños públicos en plazas céntricas o la ampliación de bibliotecas, aunque otras pueden estar para la antología de la desprolijidad, como fue el caso de un club en San Carlos que, votado por los vecinos, tuvo varios meses de suspenso porque no tenía el terreno escriturado.

Otras fueron demasiado resaltadas y publicitadas, al punto de sugerir que fue más caro el cartel publicitario de la obra que la obra en sí, como sucede con la habilitación de cestos de residuos en diagonal 79 desde calle 1. Se trata de obras mínimas sobre las cuales sorprende tanto ruido publicitario.

Lo positivo de la puesta en práctica novedosa de gestión es que desde la oposición el cuestionamiento es en cuanto a la instrumentación, aunque no en su naturaleza conceptual política.

En recientes declaraciones al programa de radio de Agencia NOVA "El Enfoque Provincial", que se emite por FM Platense, el candidato a concejal del Acuerdo Cívico y Social Gastón Crespo aseguró que "el Presupuesto Participativo es una herramienta valiosa pero insuficiente que debe ser mejorada porque, hasta el momento, no se lo ha utilizado en función de una visión más estratégica de las obras y en muchos casos ha tenido escasa adhesión".

Por su parte, el director del Presupuesto participativo, Carlos Sortino -quien se hizo cargo de este tema de gestión recién para la etapa prevista para el 2009- señaló en su momento al mismo programa de radio de Agencia NOVA que "el pacto con los vecinos fue que se hacían las obras elegidas por la mayoría de la gente, no se puede hacer todo, sino no se trataría de un Presupuesto Participativo", e invitó a seguir participando de futuras asambleas.

Sortino aclaró que "aquél proyecto que no resultó elegido, durante el segundo ciclo se podía volverá a presentar", explicando que "incluso hay algunas obras que no resultaron elegidas pero luego se hicieron como, por ejemplo, con algunos semáforos en Ringuelet que no salieron en el primer ciclo y, sin embargo, se hicieron igual".

El funcionario destacó que hubo retoques importantes para con los fondos asignados, porque en 2009 ascendieron a 126 las obras elegidas y ya se inauguraron 35.

Sin embargo, más allá de las estadísticas, es importante detallar que muchísimas obras quedan en el camino y en los sueños de vecinos del casco urbano y la periferia.

En muchos casos puede ser importante el debate, pero en otros también campea la necesidad urgente que debieran satisfacer aquellos que asumieron en representación de los vecinos de un municipio.

Si todo se apuesta al Presupuesto Participativo también hay una virtual anulación del derecho a peticionar ante las autoridades, siendo el Presupuesto Participativo una valiosa excusa para retrasar una obra hasta tanto esta no resulte votada. (www.agencianova.com)

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