Ciancio revisa 2008 entre las reformas y un contexto difícil

Sostiene que se ejecutó el 80% del presupuesto ministerial. Y que la EPE y Assa consumieron la totalidad de los fondos asignados. Afirma que deben revertirse años de desinversión.
El ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente, Antonio Ciancio, cuenta que, hace algo más de un año, cuando el gobernador le tomó juramento, alguien desde una butaca del Teatro 1º de Mayo susurró “...pobre tipo”, cuando el locutor terminó de decir el título del cargo y al fin pudo respirar.

Con competencias en las dos empresas públicas más importantes santafesinas, en los aeropuertos y en los puertos, en la autopista y en las demás rutas concesionadas, en los problemas ambientales y en todos los asuntos hídricos, hidráulicos y sanitarios, el escritorio del ministro luce un orden sorprendente. Más profundamente, en cambio, se nota la robustez de la lectura. Recomienda “El recurso del método”, de Alejo Carpentier, con tanto detalle como cuando describe el cambio de traza de los acueductos que -en parte- van a licitarse el 12 de enero de 2009.

La entrevista es sobre 2008 y el obligatorio balance. “Veníamos con la idea de una reforma muy profunda del Estado y el gobernador siempre nos decía que nuestra tarea no era ser administradores de un viejo Estado sino transformadores. Es una meta, o tal vez la meta de más largo alcance, en la que se han dado algunos pasos que se traducen en el inicio de la regionalización y finalmente tras este año el alumbramiento del Plan Estratégico”.

Expedientes y proyectos

“Nos costó un poco de trabajo llegar a una administración que en los últimos tiempos tuvo una característica muy particular, organizada para hacer gran parte de la actividad en torno al movimiento de expedientes, a la búsqueda de “no gastar’, en un concepto para nosotros equivocado cuando se trata de inversión; de “no endeudarse’ y nosotros creemos que sí hay que hacerlo para conseguir la financiación de organismos internacionales para las grandes obras públicas que siguen pendientes”, señala.

“Encontramos situaciones más complejas o duras de lo que pensábamos: el agua me ha preocupado cada vez más desde el primer día y me sigue ocupando y preocupando. Avanzamos mucho pero nos parece que cada vez que damos un paso, el horizonte está cada vez más lejos”, grafica.

A la hora de trazarse una autocrítica, no duda: “ojalá hubiéramos dedicado más esfuerzos a tener más proyectos; todo se mueve sobre la base de la fuerza de proyectos: este año formamos más equipos y en 2009 los vamos a tener. Aquí se hacían licitaciones sin proyectos, se agregaban adicionales, se inventaban términos como obras suspendidas: fue comenzar de cero”.

“No fue duro, sino durísimo”

“Lo de “...pobre tipo’ me lo contó mi hermana. Es difícil para uno verse y es absurdo calificarse. Todo lo que puedo decir es que siento que la situación no me desborda. Es un ministerio complejo y arduo pero a mí me apasiona lo que hago y creo que el equipo de trabajo se une a esos objetivos. Tengo un termómetro para ver cómo va el ministerio que son las dos grandes empresas y cómo funcionan entre sí y con el ministerio. La EPE hoy tiene una relación de trabajo cotidiana con Assa y ya son comunes las reuniones, el trabajo y el intercambio de bienes y herramientas entre ambas. Lo vemos en cómo se preparan para una emergencia en Santa Fe y cómo actuaron en Rufino y Villa Guillermina con las tormentas”.

“Estoy preocupado pero también convencido de que las soluciones son posibles y que en este primer año hemos logrado algunas cosas que tal vez no se conozcan mucho pero sirven. Pensamos que iba a ser un año duro, fue durísimo. Que gran parte del año íbamos a dedicarla a meternos en una organización que ya tenía la carga de casi un cuarto de siglo y eso lo hicimos. Pero también hicimos obras: ejecutamos el 80% de lo presupuestado: en el ministerio en la Secretaría de Aguas, lo hicimos con un 78% y si sumamos acciones ante la emergencia por la sequía llegamos al 80%. Y en la EPE y Assa se usó todo lo que había previsto”.

Defensa

La EPE “ha estado en la palestra de los diarios por los cortes pero la verdad es que en materia de distribución, por ejemplo en Rosario que es el lugar más conflictivo, tiene 8 centros de distribución. Y son los hechos durante 80 años... Pero este año se agregan 3. Veamos la proporción de lo que significa un centro de distribución por década, y 3 en este año. Es algo que no se conoce y que si se hubieran terminado hace un par de años hoy no tendríamos la situación de la EPE en los diarios. Había en esa ciudad 100 obreros de cuadrilla y hoy son 180, pero no se conoce. Lo mismo que las torres que, en medio de una tormenta, de noche, en pleno campo, sin vehículos porque se empantanaban, se levantaron para darle el servicio a Rufino. O lo de San Justo que mostró una capacidad de Assa y EPE para resolver los problemas, eso sí, es justo decirlo, tuvo su difusión. Sin un alto espíritu de colaboración de los empleado, y de los sindicatos, sería imposible”, afirma.

Entes de control: ¿Un año perdido o ganado?

Periodista: — Parece que el Frente llegó con distintas ideas sobre qué hacer con los controles sobre los servicios públicos. Que unos buscan ampliar el Enress, otros crear un nuevo organismo para el sector energético y un tercer grupo piensa en unificarlos. En la Legislatura, durante 2007 hubo diferentes proyectos de legisladores del actual oficialismo, pero en 2008 el tema no se debatió.

— Sí, tenemos que saldar algunas discusiones en el Frente, sobre todo si queremos uno o más de un ente de control. Y si mientras lo hacemos los cargos del Enress deben ser cubiertos. Yo creo que sí, y que debe establecerse su provisoriedad en tanto se trata de construir algo superior. Me parece que no hemos mostrado para afuera lo que sí hicimos para adentro, que es hacer abordajes del tema -durante todo el año- con consultas a nivel internacional y nacional con expertos, con talleres interministeriales. Es una materia que parecía más fácil, pero se nos ha transformado en un problema más difícil por las distintas visiones que tenemos y que se saldarán calculo en los próximos meses.

— Da la impresión que los cargos del Enress no se cubren porque todavía no se sabe muy bien qué hacer, y ya ha pasado un año. Para la EPE, ¿la idea es que haya controles fuera de la empresa?

— Sin dudas. Tenemos la convicción de que deben estar y separados de las empresas, monitoreados e involucrados con la sociedad. En el caso de Aguas estamos trabajando con organizaciones sociales en la discusión de cuál es el Ente necesario y esto hace enormemente más largo el proceso y hay que estar dispuestos a tomar ese riesgo. Sentar en una mesa a estas organizaciones y discutir sobre distintas experiencias, no es fácil y lleva tiempo.

— Los entes nacieron casi como una excusa de los “90 para privatizar. Hubo todo tipo de experiencias y seguramente parte de lo hecho por el Enress puede rescatarse. ¿Será por ese origen neoliberal que al Frente hoy le cuesta resolver qué hacer con ellos?

— Nuestro programa de gobierno siempre ha postulado su necesidad, y la importancia que debe tener la sociedad civil en estos organismos. La gran duda que subsiste es si hacer un ente de control o varios: algunas experiencias que vimos nos dicen que lo mejor es lo primero y otras directamente que no. Porque pueden transformarse en unas superestructuras enormes: hay casos en los que eso ocurrió y esa es una voz de alerta que nos ha preocupado mucho. Lo que queremos saber es cuál es la dimensión que realmente tienen que tener estos entes. Además, si pensamos en un Ente de control monitoreado por la sociedad debemos saber que hoy la sociedad no está en condiciones reales de hacerlo, porque somos concientes de su fragmentación, del problema del desinterés, del individualismo... Nos preocupa que se nos han trabado algunas cuestiones cotidianas en el Enress, a partir de que tiene poca capacidad de ejecución porque hoy no tiene directores (los últimos dos, en minoría, terminaron su mandato). Creo que es un precio que estamos pagando y que tal vez finalmente no sea tan caro.

Panorama

“No quiero hablar más de los 24 años (de gobiernos del PJ), la gente lo tiene claro: sólo digo que a principios de 2008 la EPE mostraba un déficit de inversión de $1.000 millones. Y que ese dinero no existe para ponerlo todo de golpe. Hay que ejecutarlo en 4 o 5 años”, dice el ministro.

En cuanto a los problemas de aguas en la provincia, “el panorama es muy difícil, y hay que pensar en soluciones para 10 o hasta para 15 años. Quizá la sinergia que planteamos al hacer convenios con Chaco y Santiago del Estero para una futura construcción de acueductos, o el interés que despierta el tema en Córdoba logre que la Nación se involucre más y que se logren más fondos”.

El plan de 12 acueductos “va a tener una licitación para dos tramos muy importantes cuyos sobres se abrirán el 12 de enero” pero es sólo “una pequeña parte de todo lo que hace falta”. Advierte que mientras tanto “dispusimos de otro programa para pasar estos años que llevará la inversión, con 50 millones de dólares, para 49 localidades para mejorar o construir plantas de ósmosis inversa, perforaciones, redes, etc. Ya le hemos encomendado a Assa, que se ocupe de la gestión del acueducto centro-oeste”, que construye el gobierno nacional.

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