Ciancio: "Un mejor servicio de la EPE tiene que ver con lo que el cliente paga"

"Me hago cargo del problema". Así, el ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia, Antonio Ciancio, cerró una semana que, en materia de energía eléctrica, puso los pelos de punta a varios miles de clientes.
El funcionario insistió en hacer públicas sus "disculpas y solidaridad" con los damnificados, pero rápidamente apeló a "darle la justa dimensión" a lo sucedido. "No se quedó sin luz toda la ciudad, como se estuvo diciendo; así como tampoco la cancha de Newell’s por culpa de la EPE, eso es mentira", afirmó. En relación a las protestas de los vecinos en la calle, dijo que "sobre el humor de la gente se montan a veces otras actitudes". Y, aunque no le puso fecha al próximo aumento, dijo que "está aprobado en el presupuesto del año pasado" y que "se definirá en los primeros meses de este año". De todos modos, consideró que "tener mejor servicio tiene que ver con lo que se paga".

   —¿Qué evaluación hace de los problemas en el suministro de energía?

   —Los problemas fueron producto de las altas temperaturas, se batieron todos los récords de consumo y se llegó a un 36 por ciento más comparado con iguales días del año pasado, un locura. Eso se da en una empresa que se está recuperando, pero que es como un como un árbol. Primero se empieza por el tronco y se sigue con las ramas. Hubo fallas en el servicio de baja tensión, donde encontramos cables muy obsoletos, de entre 40 y 60 años de antigüedad, que no resisten un uso como al que se los somete. Cuando planteamos la recuperación de la EPE (Empresa Provincial de la Energía) dijimos que el atraso de inversión en toda la provincia era de mil millones de pesos, pero sólo en el macrocentro de Rosario reemplazar todos estos cables e instalaciones demanda una inversión de 1.500 millones de pesos. Esto no lo resuelve un gobierno, aun teniendo el dinero. Hacen falta los recursos y también el tiempo.

   —Usted pide más tiempo, pero la gente quiere una solución urgente.

   —En el peor momento, con el pico máximo de consumo, tuvimos 15 mil clientes sin servicio, cuando hay 330 mil en toda la ciudad; después bajamos a diez mil y ahora muchos menos (ver página 11). Es una situación odiosa y molesta, yo mismo pido disculpas y me solidarizado con los vecinos, pero hay que darle al problema la justa dimensión. Ni toda la ciudad ni gran parte de la ciudad se quedó a oscuras, como se dijo. También escuché que la cancha de Newell’s no tuvo luz porque la EPE se la cortó; eso es mentira porque las canchas tienen grupos electrógenos. Lo que pretendo es poner las cosas en su dimensión, pero me hago cargo del problema aun cuando fueran 20 vecinos, porque para esos 20 el problema es enorme.

   —¿Cómo analiza entonces las protestas que los vecinos protagonizaron en diferentes barrios?

   —Ha habido situaciones de todo tipo, pero sobre el humor de la gente se montan a veces otras actitudes. Hubo dos momentos: uno antes de que explicitáramos el problema y otro después, cuando mostramos lo que estábamos haciendo; entonces, parte de las protestas se desactivaron. La gente fue entendiendo y confiando en que teníamos todo puesto en solucionarlo, aunque no sea tan rápido como ellos y nosotros quisiéramos. Hay que destacar que ahora tenemos el doble del personal en la calle, el doble de vehículos, mejor equipamiento y gente joven trabajando. Antes se pensaba privatizar a la EPE y no hubo recambio de personal ni inversiones. Necesariamente, usando una frase del justicialismo, hay mirar el espejo retrovisor. Empezamos a revertir esa situación de forma significativa, aún cuando este año infelizmente no tengamos los recursos presupuestarios que la oposición nos negó.

   —Esos son los avances. ¿Cuál sería la autocrítica de este tiempo de gestión?

   —Es muy difícil porque la verdad es que encontramos un enfermo en fase terminal y ahora por lo menos respira sin respirador. Si hubiéramos tenido más dinero podríamos haber hecho más. Pero la frazada es corta y hay que brindar salud y educación, y cerca del 90 por ciento de los recursos van a gastos duros. Es difícil que con una tarifa atrasada uno pueda hacer todas las inversiones necesarias en la empresa. Igual en dos años invertimos 400 millones de pesos, mucho más que cualquier otro período de los gobiernos anteriores. A poco que se tranquilice, la sociedad lo va reconocer.

   —Vuelve hablar del atraso de la tarifa e incluso usted mismo confirmó hace 15 días que habría una nueva suba del 6 por ciento. ¿Cuándo se concretará ese incremento?

   —Es un aumento votado en el presupuesto del año pasado. Todavía no lo aplicamos y lo vamos a resolver en los primeros meses del año. Estos días no son para hablar de eso.

   —Los clientes critican la suba ante un servicio deficiente y, aunque pasen unos meses, el aumento va generar mayor malestar.

   —Sí, pero la gente va a entender que tener mejor servicio tiene que ver con lo que se paga. Uno no puede pretender un traje de marca exclusiva abonando un precio que no está acorde a las circunstancias. Igual primero tenemos que pasar este momento y nuestra energía esta puesta en esto. Hay temperaturas inéditas y sostenidas, sin mínimas bajas que permitan aliviar la situación. Le estamos entregando al sistema un 36 por ciento más de energía; es impresionante se están consumiendo 1.800 kilo watts por

hora.

   —Para el verano pasado y para este mismo habían anunciado cortes más espaciados y menos prolongados. Eso no sucede.

   —En la medida en que podamos hacer inversiones año a año se verán las mejoras. Le vamos a mostrar a la gente las estadísticas de lo que pasaba en 2001 y ahora, y se va a dar cuenta que en este período hemos mejorado. Cada cosa a su tiempo.

   —Las organizaciones de defensa de los consumidores insisten en implementar un sistema de resarcimiento, un reclamo que incluso había expresado el socialismo cuando era oposición con proyectos en la Legislatura. ¿Hay una decisión respecto a eso?

   —Estoy abierto a escuchar. Ya tomamos contacto con el defensor del Pueblo que tiene algunas ideas. También es cierto que el Enre (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) sacó una resolución a través de la que suspende las compensaciones. Pese a eso, queremos estar atentos al reclamo de la gente.

   —¿Pero hay una decisión política tomada?

   — Estoy dispuesto a escuchar. Y lo digo porque se habla de resarcir, pero cuando se empieza a discutir el tema en detalle hay cuestiones que ni siquiera tienen claras quienes plantean el reclamo. Cosas como son determinar el lucro cesante, cómo medir el resarcimiento o calcular el origen de la falla de un artefacto. Hoy estuve con gente de la Red Argentina de Consumidores y quedamos justamente en seguir trabajando en el tema. De la voluntad al hecho hay que trabajar, y estoy dispuesto a trabajar.

   —Otra de las demandas de las organizaciones es la creación de un ente regulador del servicio de energía para que el Estado provincial deje de ser juez y parte ante las quejas de los clientes. ¿Qué respuesta hay a ese pedido?

   —Hemos estado trabajando sobre el tema en la medida de nuestras posibilidades. Antes de irnos de la gestión esto va a estar resuelto.

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