Christian Lence, uno de los jóvenes dirigentes que busca la transformación del país

La actual situación del país, el ordenamiento de la política, el conflictivo tema de las Reservas y BCRA, llegando a las elecciones del 2011, fueron algunos de los temas abordados por el Dr. Christian Lence, un joven dirigente marplatense que no es ajeno a los temas que preocupan a la ciudad y el país. Calificó de "absurda cuando quieren inculcarnos una distinción entre lo nuevo y lo viejo. La capacidad de conducir un proceso que viene con los años debe sumarse a la energía y capacidad de transformación que tiene la juventud"
¿Cómo ve la actual situación del país?

Desde un punto de vista económico, veo que la Argentina conserva intacta la gran potencialidad productiva que siempre la caracterizó. Estoy convencido que, si se hacen las cosas como corresponde, podemos volver a transitar en poco tiempo el camino al desarrollo que todos anhelamos y que está latente. Pero para ello, es necesaria una madurez política que evidentemente aún no hemos encontrado.

¿..y si lo mira desde un punto de vista social y político?

No voy a ser muy original si señalo que en términos sociales no estamos bien. Problemas graves como la pobreza, la indigencia, la inseguridad, la educación, la salud son todas deudas pendientes que se van agravando y que necesitamos revertir. Pero estoy seguro que si ordenamos la situación política, esa potencialidad productiva a la que me refería permitirá satisfacer las demandas sociales de manera legítima y duradera.

¿Como cree entonces que se debe ordenar la política?

A través de los mecanismos institucionales que sabiamente reflejan la Constitución y las leyes. Hay que ser muy prudentes, y darse cuenta que la manera de hacer política del Siglo XXI es a través de los consensos y el debate, y no de las imposiciones y la prepotencia, sean del signo político que sean.

¿Qué visión tiene desde la juventud sobre este conflictivo tema de las reservas y el BCRA?

Como decía, hay que ser muy prudentes cuando se opina sobre temas de alta sensibilidad como es el caso del uso de las reservas argentinas y sus consecuencias. No creo que la salida se dé tomando posiciones extremas y siguiendo la lógica de amigo-enemigo a la que quieren acostumbrarnos, porque en el medio están todos los argentinos. La salida debe ser consensuada, y el mejor camino para eso está contemplado en la Constitución y es el Parlamento.

¿Cuál es la mirada de su sector acerca de las Elecciones del 2011?

Lo más importante es intentar generar consensos básicos sobre políticas de estado de manera previa a las elecciones. La posibilidad es enorme, porque el hecho de que no haya grandes liderazgos facilita la tarea. Es por ello que debemos ver con agrado como muchas de las personas que manifestaron su intención de competir comulgan con esas ideas. Porque permite comenzar a organizarse de manera adecuada, para lo cual se necesita tiempo y esfuerzo. Discutir la Argentina de los próximos años no es fácil, ni se puede hacer de un momento para el otro.

¿Existe un apresuramiento en el tema de la aparición de candidatos preidenciales?

Para el 2011 falta mucho y falta muy poco. Como ciudadanos, tenemos la obligación de ser muy cautelosos y entender que debemos votar a conciencia conociendo profundamente las propuestas de cada proyecto y de cada candidato. Eso no se puede hacer si solo sabemos quienes son cuatro meses antes de las elecciones.

Hoy se habla mucho de lo nuevo y lo viejo ¿cuál es la postura de ustedes, los jóvenes?

Como parte de las nuevas generaciones, quiero señalar que la distinción entre lo nuevo y lo viejo que quieren inculcarnos, es absurda. Son complementarios y no excluyentes: la experiencia y la capacidad de conducir un proceso que viene con los años debe sumarse a la energía y capacidad de transformación que tiene la juventud. En todo caso, la distinción debe ser entre lo bueno y lo malo, entre aquellos que quieren participar para transformar para bien la realidad de los argentinos, y aquellos que solo quieren salvarse personalmente.

Desde la vuelta de la democracia hemos elegido personas que decían representar "lo nuevo" y que luego terminaron defraudando. Es momento de abrir los ojos y advertir que no todo lo que se presenta como "nuevo" es tal por el hecho de darse a conocer, y que todo aquello otro que se denomina "viejo" debe ser desechado, para poner de resalto, en cambio, que lo realmente trascendente es hacer hincapié en lo que nos hizo grandes en la historia: el trabajo, la producción y la educación, sinónimos de la evolución nacional. No podemos volver a equivocarnos. La Argentina depende de ello.

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