Choque de intereses

Mañana, las autoridades del Partido Justicialista responderán a la invitación del ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti, para conversar acerca de temas vinculados con los procesos electorales de este año, fundamentalmente el calendario. Es decir, si las elecciones municipales y comunales coincidirán con los comicios nacionales para diputados y senadores nacionales de octubre o se harán en otra fecha anterior.
De esta decisión a tomar por Hermes Binner depende cuándo se realizarán las primarias para la selección de los postulantes y cuándo las generales, para los cargos municipales y comunales.

En años anteriores, todos los partidos integrantes de la coalición frentista prefirieron ir en actos comiciales separados, en tanto el justicialismo desestima esta alternativa. Se calcula que el costo logístico de esta instancia se ubica en los los $ 50 millones, que deberían ser asumidos por la provincia.

Mañana sólo se abordarán las cuestiones formales. Se sabe que las elecciones serán descarnadas en el territorio santafesino, participe o no en ellas como candidato el senador Carlos Reutemann.

Tanto para la coalición gobernante como para el justicialismo los escenarios serán distintos, según haya o no coincidencia con la elección a legisladores para el Congreso.

Para caer en un lugar común, hay que remarcar que la principal contienda se dará en esta provincia porque ni el Frente Progresista quiere perder la elección ocupando por primera vez la Casa Gris, ni tampoco el peronismo desea computar una segunda derrota.

Para la provincia de Santa Fe, la política de la Casa Rosada opera como un salvavidas de plomo, por lo que el peronismo está muy ajustado, en tanto Rubén Giustiniani, que buscará su reelección, cuenta con consideración pública, aunque lejos de Hermes Binner en las encuestas de imagen.

Si bien la experiencia y la teoría refieren que la transferencia de votos entre una figura y otro candidato es muy limitada, la campaña del Frente Progresista lo necesita a Binner con su presencia mediática. Por la dudas, el mandatario ya ha comenzado a desempeñar ese rol y, en cuanta oportunidad le viene a mano, no deja de pegarle a Reutemann.

El problema mayor que se le presenta a la coalición es el escaso nivel de resultados que puede exhibir la gestión en general del gobierno, y esta referencia no se relaciona con la obra pública. Detrás del marketing —que muy bien lo hace la Casa Gris— hay poco que mostrar en materia de cambios para la vida del hombre común o en cuestiones que el Ejecutivo mostró como emblemáticas.

El gobierno cifra sus esperanzas en el colchón de recursos que ha juntado, que le posibilitará el lanzamiento de licitaciones o iniciativas de alto impacto en un marco de crisis. Por ejemplo, el martes se abre la licitación para el primer tramo de los acueductos, un emprendimiento deseado por el interior de la provincia. Como contrapartida, la demora en resolver los problemas derivados del temporal en Rosario sumó enojos de distintos sectores.

Complejidades en el PJ

Las complicaciones para el Partido Justicialista no son menores.

Carlos Reutemann no aceptó la invitación de la presidenta para viajar a Madrid, en una visita importante desde un punto de vista político-estratégico para el gobierno nacional. Ya otros “no” habían escuchado antes los Kirchner de parte del senador santafesino, que ha tomado distancia por la posición de ellos respecto del campo y la provincia.

Pero el ex gobernador no decidirá ahora su candidatura. Llevará hasta el final de los plazos su definición para ver cómo evolucionan los hechos dentro del panorama nacional, del gobierno y del Partido Justicialista.

En la reunión del consejo del PJ del pasado viernes, el tema electoral se consideró con rigor en cuanto a los riesgos y márgenes del partido.

El análisis, según las fuentes consultadas, habría tenido una lectura compartida entre las elecciones de este año y del 2011, que serán las presidenciales. Preocupa la gobernabilidad de la gestión de Cristina Fernández porque existirían cálculos de que el peronismo puede salir ganador en número de votos, pero perder la mayoría en la Cámara de Diputados de la Nación por la suma de los sufragios obtenidos por los partidos opositores.

De allí que un vocero comentara a esta periodista “que es grave la situación del partido tanto a nivel provincial como nacional”. Esta conclusión lo llevó a decir, además, que “se necesitará de todos los sectores internos y que, por lo tanto, no se debería excluir a ninguno”.

Éste es un punto ríspido: dentro del justicialismo santafesino se considera que la figura de Agustín Rossi está demasiado comprometida con el kirchnerismo, por lo que consideran conveniente su inclusión en la lista para renovar su banca de diputados, pero sí se habría advertido en la reunión “un espíritu de conciliación” entre sus seguidores. Ya se habla de que Rossi ocuparía un lugar en el gabinete.

En líneas generales, en el peronismo se espera que los hechos vayan decantando para elaborar una estrategia que no será en cualquier caso sencilla de llevar adelante. Porque, además, así como para el Frente Progresista el “gran elector” será Binner, el peronismo deberá lograr un buen resultado electoral en municipios y comunas, si estos comicios se concretan antes de octubre, y rezar para que Reutemann vuelva a postularse y levante el piso.

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