Un choque anunciado

Por Damián Nabot.

Se vislumbra un enfrentamiento inevitable entre el matrimonio Kirchner que se niega a compartir el poder y la nueva oposición que intenta fijarle límites a través del Congreso Nacional.

La posibilidad de un conflicto de poderes se cierne sobre la Argentina. La decisión presidencial de echar a Martín Redrado por decreto aceleró los tiempos de un choque que se vislumbraba inevitable: la colisión entre la negativa del matrimonio Kirchner a compartir el poder y la nueva fortaleza opositora que le permite fijarle límites a través del Congreso Nacional.

El conflicto en torno del Banco Central deja al país frente a la posibilidad de que el Parlamento, con mayoría de la oposición, rechace el decreto de la Presidenta. Si la bofetada se concreta, el Poder Judicial debería zanjar la disyuntiva.

El callejón que lleva a la Corte Suprema expresaría, en definitiva, el fracaso de la dirigencia con representación parlamentaria para resolver sus diferencias en su ámbito de convivencia natural, el Poder Legislativo. Otros aires soplarían si, en cambio, el Parlamento volviera a su cauce un conflicto que hasta ahora se resolvió con decretazos y presentaciones judiciales.

El nuevo año comenzó con un experimento político definitorio. El Gobierno podía sortear al Congreso cuando una mayoría oficialista terminaba por votar las resoluciones que tardíamente saldaban las argucias legales de sus decisiones. Pero las urnas dibujaron un nuevo panorama político, un cambio de paisaje que Néstor Kirchner y Cristina Fernández se niegan a mirar y reconocer desde las ventanillas de su locomotora descomedida.

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