Cholo apunto.

BOCA: El domingo, frente al San Lorenzo de Simeone, Ischia pondrá a los titulares. Una derrota con el Ciclón y una serie de resultados podrían dejar último a Boca...
Ustedes saben que acá en lo único en que pensamos es el 8 de julio". ¿Tan sólo una frase o una declaración de contenidos? ¿Explicación pública de metas y objetivos trazados? ¿Otra diferencia más entre Carlos Ischia y Carlos Bianchi? Hace una semana, en una improvisada conferencia de prensa que brindó especialmente para desmentir la correcta (y ratificada) información de Olé que hablaba de una relación fría y distante con el técnico, el manager también aprovechó para aclarar que el horizonte de la "familia boquense" se limitaba a la conquista de América, una vez más. Las textuales palabras del Virrey perdieron vigencia de calendario (por la postergación del partido frente a Defensor y la incertidumbre de la epidemia de la gripe Porcina en México, la definición de la Libertadores se correrá una semana) y marcaron, aún más, los distintos puntos de vista con el entrenador. No es que Ischia haya cambiado de opinión, para él también la prioridad sigue siendo la Copa. Pero el Pelado menor no se quiere quedar Cholo en el fondo y por eso pondrá una artillería completa el domingo ante San Lorenzo. Sí, toda la carne en el asador para no quemarse en la cocina doméstica...

El Pelado DT fue mutando su discurso poco a poco y en consonancia con los malos resultados que lo empujaron a estar a dos puntos del último puesto. En primera instancia, reconoció su preocupación por el lugar que ocupa Boca en la tabla y por el flojo rendimiento del equipo. Luego, el mismo lunes, le transmitió al plantel la necesidad de "ganar los siete partidos que quedan" y por último, se la jugó: disputará el clásico del domingo con mayoría de titulares.

¿Alguien duda de que la decisión de Ischia está íntimamente ligada con las urgencias de este Boca que pena en su andar casero y sólo lo separan dos puntos del abismo? Ni un nene de dos años podría comerse semejante chupetín. "El partido del domingo es muy importante y todos vamos a querer jugar", aseguró Pablo Mouche. "Es a muerte", sentenció Juan Forlin. "Hay que dejar todo para salir de la posición en la que estamos", sostuvo Facundo Roncaglia. Como para que el peor arranque en torneos cortos (desde que se entregan tres puntos por partido ganado) no continúe su curva descendente, el técnico arriesgará a sus soldados más importantes en el combate de San Lorenzo. ¿Arriesgará? En mayor o menor medida, sí. Vargas y Battaglia, por nombrar a algunos nomás, llegarán al límite, y Gracián, que se presumía titular, será baja. Y después, claro, si de Boedo se regresa con las manos vacías, el DT quedará en el ojo de la tormenta por no haber preservado a sus figuras.

Sin embargo, a Ischia el laberinto se le hace cada vez más sinuoso y no le queda otra que plantar en el Nuevo Gasómetro un equipo fuerte. El fantasma iracundo, provocador, de poder terminar último en esta fecha sobrevuela. Si Tigre vence el viernes a Argentinos, si Gimnasia de Jujuy gana en su visita a Banfield y si Arsenal cae con Gimnasia (LP), una derrota de Boca ante el Ciclón lo colocaría cola junto al Bicho y al Arse. Es más, tan importante es el encuentro del domingo que ayer circularon versiones de un posible adelantamiento para el sábado, algo que a Boca le convenía para tener más descanso, pero que rápidamente fue descartado desde las oficinas de la AFA y de San Lorenzo.

El otro morbo que cobra vida de cara al compromiso en Boedo es la chance concreta de que Diego Simeone, el técnico que viene de salir último en el Apertura, justo con River, pueda mandar a Boca derechito al sótano. Por eso, Ischia no quiere que en su habitual lectura de diarios de los lunes a la mañana se le atragante una medialuna al observar la tabla de posiciones del Clausura. No guarda nada. Y por eso apunta con todo.

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