Choferes de colectivos denunciaron «aprietes» de la UTA

Amenazas, insultos, persecuciones, despidos y hasta agresiones físicas debe sufrir un grupo de trabajadores que decidieron abrirse del sindicato y organizarse independientemente.
Persecución, aprietes, insultos, despidos, amenazas, agresiones físicas y verbales, son sólo algunas de las situaciones que debe afrontar un grupo de choferes de transporte público de pasajeros que se apartaron de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), conducido hace más de veinte años por Raúl Abraham, y se encuentran en vías de normalizar el Sindicato de Trabajadores del Transporte Automotor del Chaco (Sittach), por no sentirse representados por el histórico dirigente y sus políticas

Oscar Venutti, junto a sus compañeros, realizaron ayer la denuncia a la Fiscalía 11, ya que la situación llegó a un extremo cuando el sábado fue atacado a cadenazos mientras conducía su moto junto a su señora. En la misma identificaron a cada uno de los agresores, que aseguran pertenecen a la UTA y están comandados por Abraham.

Un nuevo gremio

El Sindicato de Trabajadores del Transporte Automotor del Chaco (inscripción gremial 2104) existe desde 1997, pero en este momento se encuentran atravesando un proceso de normalización y recambio de autoridades. «Estamos haciendo un gremio paralelo, tenemos diferencias con el secretario general de la UTA, pensamos de manera diferente, y nos hemos organizado y tomamos la decisión de normalizar el gremio», explicó el secretario general Oscar Venutti. «La conducción de Uta no ayuda a los trabajadores, sino que beneficia a los empleadores y se benefician ellos mismos, y nosotros queremos reivindicar nuestra situación», explicó el dirigente, quien comentó que cerca del 80% de los choferes está de acuerdo con ellos y manifestaron su apoyo y acompañamiento.

Despidos

Sin embargo en cuanto comenzaron a transitar el camino de la organización, probaron el gusto amargo de la política del apriete. Ya en agosto del año pasado comenzó la persecución con el despido de Luis Ojeda, que anteriormente había sido amenazado, pero al no deponer su actitud, recibió como represalia la pérdida de su fuente laboral.

«Abraham le solicitó a Ersa que lo despida», aseveró Venutti. Lo mismo sucedió con Sandro Clavero, que hace una semana le enviaron una carta de despido de la Empresa San Fernando Urbano. «Lo acusaron con causa fabricada, no tiene antecedente de ningún tipo, menos en la causa que le imputan», comenta el nuevo dirigente. José María Suárez trabajador de Ersa, en la Línea 101, que ya fue reincorporado después que realizaran presentaciones a la Dirección Provincial del Trabajo, Ministerio de Trabajo de la Nación, el Inasi, Ministerio de Gobierno de la Provincia, entre otros.

Agresiones

«La UTA tiene presiones, actitudes patoteriles, amenazas, se arma un grupo, una patota que se instala donde hacemos «cabecera para presionar a los trabajadores. No permiten dialogar o hacer firmar cualquier solicitud, se instalan ahí, propiciando agresiones, insultos y amenazas», continuó describiendo el dirigente.

Roberto Angel López también fue agredido físicamente por esta patota sindical «que tiene como costumbre seguirlos, haciendo trabajo de inteligencia, incluso cuando se encuentran en reuniones extra laborales y con amigos, donde esperan que salgan para agredirlos. A López lo tiraron de la moto y una vez en el piso le propinaron golpes de puño y puntapiés».

Comentá la nota