Chivilcoy, de Sarmiento a Franetovich

Una respuesta crítica a la decisión del ex intendente de Chivilcoy de limitar a los comercios chinos.
La Argentina de los 100 Chivilcoy era, se sabe, el sueño de Sarmiento: "con tierra y brazos podemos nosotros llegar a la altura de los Estados Unidos".

La tierra la conoció al paso del Ejército Grande; el sueño lo concretó en su famosa ley que hizo de Chivilcoy su modelo de organización agraria y los brazos los encontró en una reunión de colonos del recién fundado Chivilcoy en la chacra de Antonio Bermejo: " nueve eran nacidos por estos alrededores; cordobeses diez; santiagueños y tucumanos siete; sanjuaninos y mendocinos cinco; españoles e ingleses nueve; prusianos tres, de Sicilia uno; suizo otro. Lo que acontece en una sola chacra de Chivilcoy, lo veo en los habitantes de esta población. "¿Quién podrá decir en adelante, yo no soy de aquí ? "

Pues bien: hoy no "será de aquí" el que no acredite fehacientemente cinco años de efectiva residencia, pues el intendente Franetovich puso el punto final al Chivilcoy que veía y admiraba Sarmiento.

Franetovich (promovido por su jefe político, Florencio Randazzo) es ahora ministro de Asuntos Agrarios del gobernador Scioli. En su despedida como intendente del "pueblo de Sarmiento", por decretos 245 y 1037 de este año "prohibe las habilitaciones de comercios cuyos titulares no tengan domicilio ni residencia local con no menos de cinco años de antiguedad debidamente acreditada". Con sanciones "para aquellos que, mediante falseamiento, transgredan la prohibición".

Sanciones: ¿código penal propio? Imposible: inconstitucional. Claro que tan inconstitucional como la delegación de facultades legislativas al Poder Ejecutivo... y para Franetovich el marco constitucional son sus propias ocurrencias porque esta prohibición contra "los extranjeros" y "los comercios foráneos", vulnera la base sobre la que se pretendió construir esta república, los derechos civiles garantizados a los habitantes, argentinos o extranjeros, por el artículo 14 de la Constitución, sin cambios desde 1853 hasta . Franetovich-Randazzo : " . de trabajar y ejercer toda industria lícita; de comerciar; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles." Y el 16: "todos los habitantes son iguales ante al ley". Y el 20: "los extranjeros gozan en todo el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria y comercio."

Ahora, Franetovich-Randazzo mediante, excepto en Chivilcoy que vuelve a la colonia justo en el Bicentenario de mayo, porque consagra una suerte de aduana interior.

Una congruente ocurrencia de Franetovich-Randazzo sería implantar el derecho de tránsito. Les sugiero: todos los vehículos que ingresen o atraviesen Chivilcoy deben estar matriculados en la comuna o en su defecto pagar un impuesto bajo pena de secuestro. Total: los artículos 9 y 10 de la Constitución valen tanto como el 4 y el 75 que manda que el Congreso legisle las retenciones.

La Corte Suprema, felizmente, ha fulminado estas prohibiciones contra extranjeros, caso de los escribanos en la Capital Federal, con las que Franetovich quiere sumarse a la postmodernidad chauvinista italiana o española, claro que en el caso no impidiendo a los extranjeros no participar de la riqueza sino del festín de la miseria, porque si la norma es absurda, más grave, y triste, es la realidad social "del pueblo de Sarmiento" que surge de sus fundamentos y del reciente censo municipal: en Chivilcoy para 85.000 habitantes hay 12.000 comercios minoristas, destinatarios principales del "beneficio", que generan 5.000 puestos de trabajo, menos de medio por establecimiento. Como Chivilcoy, informa el censo, tiene 34.000 parcelas, hay un comercio minorista casi cada tres parcelas. Y si a cada comercio y a cada empleado le corresponde una familia tipo de cuatro personas, de estos comercios dependen 68.000 personas, esto es, el 80% de la población "del pueblo de Sarmiento".

Sin embargo, en Chivilcoy existen sucursales de supermercados y es evidente que del 20% no "beneficiado", la población de mayores recursos no recurre a este comercio minorista. Ante este panorama del "pueblo de Sarmiento" uno siente la tentación de exclamar, en la mejor tradición argentina: ¡qué importa la Constitución!

Pero ¿No será precisamente la consecuencia de la filosofía que hoy expresa el diputado electo Kirchner, del hecho consumado violando la ley?.

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