Un mal chiste en una tragedia

Por: Ricardo Roa

Si se lee literalmente el reclamo de mucha gente, habría que suponer que está sedienta de revancha. Son los que piden la pena de muerte para quienes matan. Ahora lo hizo la suegra del profesor de gimnasia y personal trainner de Guillermo Cóppola, asesinado en Lomas del Mirador

Ese crimen y el del florista de Susana Giménez ponen otra vez al tema de la inseguridad en un punto de alto voltaje. Susana y también Sandro, a su manera, pidieron sancionar muerte con muerte. La fama de los rozados por la violencia dispara y potencia el debate público.El reflejo inmediato de quien padece en carne propia la inseguridad es el deseo de revancha. Ojo por ojo. Es una reacción muy humana. Pero el derecho existe justamente para convertir la revancha en castigo, que es otra cosa.

Sería un exceso pensar que la mayoría de la gente está a favor, de repente, de la pena de muerte. Probablemente hoy no sea más que una reacción visceral. Un subproducto de la violencia descontrolada y de lo que ella produce: una mezcla de odio, miedo e impotencia.

El derecho también existe para resguardar a la sociedad de los violentos. La inseguridad está al tope de las preocupaciones y la Presidenta lo reconoció después de omitir el tema en su discurso del Congreso. No es ignorando el problema cómo se encontrará la solución.

Relacionó la delincuencia con la crisis. La droga es otra de las claves para entender la espiral de violencia. Hay muchos modos de abordar esta catástrofe. Pero seguro que ninguno el que eligieron un juez de La Plata y el ministro de Justicia: se desafíaron a hacerse una rinoscopía. Ahora deberían realizarla, aunque sólo sea un chiste de mal gusto.

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