"Es un chiste que Salta sea la provincia con más desocupación de la Argentina"

Juan Manuel Urtubey habló con El Tribuno y no se guardó nada. La situación nacional y el mapa político. Se irritó con el INDEC y las cifras que dio sobre la desocupación en Salta.
Juan Manuel Urtubey habló con El Tribuno y no se guardó nada. La situación nacional y el mapa político. Se irritó con el INDEC y las cifras que dio sobre la desocupación en Salta. Abordó su confictiva relación con el vicegobernador Zottos y ratificó su rol como cabeza del Ejecutivo. Trtagal, el dengue y el precio del gas. Los conflictos con la Policía y los docentes. Inseguridad y cortes de rutas. Los desafíos de la crisis mundial. "El que quiera ser candidato tendrá que dejar mi gabinete".

-El país está revuelto con la decisión del Gobierno de adelantar las elecciones para el 28 de junio. Los tiempos se aceleran. El Gobierno viene de una derrota electoral en Catamarca, no puede ocultar sus nervios y ahora lanza este anuncio. Anímese a un análisis de ese cuadro.

-Vean, yo estoy parado en Salta, no como referente geográfico sino geopolítico, y eso me obliga a privilegiar los intereses de los salteños; soy peronista y lo seré siempre...

-No se nos escape por la tangente, gobernador...

(Urtubey sonríe). No me escapo. Está claro que la crisis actual impactó en el mundo y, por supuesto, entre nosotros también. Está claro, a esta altura, que hay algunos sectores de nuestra sociedad que entienden que pueden o no seguir acompañando a un proyecto de gobierno. Hay variables que cambian día a día, que impactan en la gestión, y por consiguiente en la posición política que tiene el oficialismo. Es evidente que muchas cosas se están moviendo en el país. Hay un gobierno, pero también hay una oposición que se mueve bastante.

-Se comenta que usted tampoco tiene el tablero tranquilo, concretamente con Andrés Zottos, que quiere mostrar juego propio. ¿Se arrepiente de haberlo elegido como vicegobernador?

_(Se ríe). Ese sería un buen titular para la revista Paparazzi: "Me arrepiento de tenerlo Zottos como vice, dijo Urtubey". En política no se trabaja sobre afinidades o sobre desacuerdos. Se trabaja sobre responsabilidades. Pero es cierto que hay gente a la que le cuesta acompañar un proyecto político...

-Pero hay una evidente desconexión, por llamarlo de alguna manera, entre usted y Zottos.

-No se trata de eso. Los gobiernos son bicéfalos. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a una lógica de pensamiento demasiado uniforme. Si quiere más precisión todavía, le digo que yo, como cabeza del Poder Ejecutivo, pienso seguir ejecutando esta política para mi provincia. Es la política que yo decidí y anuncié en su momento.

Sin embargo, desde Tartagal, Zottos realizó en los últimos días planteos públicos que apuntan contra la política del mismo gobierno que integra. ¿Cómo hay que interpretar esto?

_Seguramente hay gente que puede tener una opinión distinta, y canalizarla a través de esos mecanismos. Suele ocurrir en quienes no están acostumbrados a hacerse cargo del poder. Yo, en cambio, lo hice desde el primer día de gestión. Hubo veces en que me tocó decir que sí, y otras en las que me tocó decir que no. Gobernar no es agradar a todos, todo el tiempo. Gobernar es hacer lo que se tiene que hacer.

-Pero convendrá que hay canales políticos e institucionales más adecuados para plantear desacuerdos dentro del mismo gobierno, y no precisamente por los medios.

-Los medios son parte de la institucionalidad de un país. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a que todos tienen que pensar igual, y no es así. Se puede pensar distinto, se puede disentir, sin entrar necesariamente en la dialéctica amigo-enemigo.

-Lo que pasa es que en nuestra historia provincial hubo experiencias traumáticas, a partir de desencuentros graves entre gobernador y vice.

-Mire, a mí la gente por la calle no me para para decirme que está alarmada por esto. Pongamos en claro, también, que no hay dos máximas autoridades en el Poder Ejecutivo: hay una sola, que es el gobernador, y hay un titular del Senado.

Las experiencias traumáticas a las que se hace referencia fueron producto de una discusión política profunda. Y acá no estamos hablando de discusiones en términos de política profunda. En un par de semanas se iniciarán las sesiones en la Legislatura, y desde allí se podrán canalizar las visiones diferentes que se tengan. Pero no veo que esto amenace convertirse en un episodio traumático para la sociedad.

-Se habla también de un distanciamiento suyo con los otros partidos que lo llevaron al poder.

-Hay que acostumbrarse a la dinámica de un gobierno plural, donde quien conduce a veces escucha opiniones diferentes, a veces en una oficina, a veces de una radio o en un diario. Incluso ustedes llegaron a publicar, durante la campaña, que yo me había agarrado a las trompadas con quien entonces era mi candidato a vicegobernador, y no fue así. El vicegobernador expresó objeciones a políticas de gobierno. Pero hasta que yo termine mi mandato, o eventualmente me muera, soy el gobernador. Y voy a llevar adelante la política de gobierno que yo mismo fijé. Algunos podrán estar de acuerdo o no estar de acuerdo. Haré simplemente lo que tenga que hacer, lo que no quiere decir que fomente distanciamientos o conflictos con nadie. Si yo pensara de otra manera no podría estar conduciendo este proyecto político como lo estoy haciendo, donde se incorporó a gente con opiniones a veces muy diferentes de las mías. Yo gobierno para todos los salteños, y no solamente para los que estén ciento por ciento de acuerdo conmigo.

Mi lógica de conduccion política es ésta. No sé si es mejor o peor, pero es así.

-¿Qué pasará con el Consejo Económico y Social que había anunciado?

-Ya mandé el proyecto a la Legislatura, y espero que sea aprobado.

-Qué pasará con los miembros de su gabinete que quieran hacer política este año?

-Muy simple. Lo definí el primer día hábil de 2009: el que quiera hacer política este año no estará en el Poder Ejecutivo. Es una convicción de toda mi vida. En todos los casos en que me lancé a la política renuncié con seis meses de anticipación a los cargos que venía desempeñando.

-Alguien le anticipó su decisión en ese sentido?

_Aún no, porque todavía no se disparó el proceso electoral. Lo sabrán ahora, cuando lean El Tribuno (ndr: se refiere a los anuncios que efectuó ayer) y sabrán entonces a qué atenerse. Tal vez a alguno se le active el gen político.

-¿Prevalece el gen político en su gabinete?

-La gran mayoría viene del cuadro de la política. Algunos entenderán que desde ese cuadro pueden seguir trabajando dentro del proyecto de este gobierno, y otros pensarán que pueden ser más útiles desde la Legislatura, el Congreso nacional o desde donde sea.

-¿Tiene previstos recambios?

-En política siempre está la posibilidad del recambio.

-¿Cuáles son sus prioridades para atajar la crisis que se viene?

_Quiero evitar el inexorable impacto social que sobrevendrá por la reducción de la inversión, en la Argentina y el mundo. Salta no es la excepción, y ese impacto negativo puede hacerse sentir en la reducción de la actividad económica, con la consiguiente amenaza sobre el empleo. Pretendo cuidar la situación fiscal de la provincia, en un primer cuatrimestre del año que suele ser históricamente el más difícil, porque es allí donde baja la recaudación, hasta la liquidación de Ganancias, que por mayo le da más previsibilidad a la economía. Hay que cuidar las arcas fiscales. También haré hincapié en la situación sanitaria en los lugares que, por sus características tropicales, se ven afectados por desastres de la naturaleza, como nos está pasando este verano.

-¿Cómo le cayó cuando el INDEC anunció que Salta es la provincia con mayor desempleo, con el 11,9 por ciento?

_(Hace un gesto irónico). Lo tomé como un chiste, qué quieren que les diga. Hay provincias que son estructuralmente mucho más complicadas que la nuestra, desde el punto de vista laboral, y el INDEC las pone con una desocupación del uno por ciento. �Del uno por ciento! Insisto con lo del chiste. Salta no compite en quién hace mejor el diario de Yrigoyen. Aquí decimos cómo son en verdad los números. La lógica estacional del empleo, en nuestra provincia, indica que el cuarto trimestre del año es el más complicado. Es un error comparar el cuarto trimestre con el tercer trimestre del mismo año. Si comparamos año a año, es prácticamente lo mismo. El índice de 2008 es muy similar al que tenemos este año. Se nota en los efectos de una disminución en la presión de la inversión respecto de la generación de empleo. No digo que eso sea bueno, pero según estas estadísticas se puede ver a provincias donde hay situaciones de desempleo estructural que tienen un uno por ciento de desempleo. Esto es chiste, lo digo una vez más. La provincia de Salta no entrará en este tipo de prácticas perversas, porque no vamos a mentirnos a nosotros mismos. En todo caso podemos tener más o menos planes sociales, pero no se soluciona el problema del empleo con planes sociales.

-Pero el INDEC los suma a los porcentajes de desempleo...

-Es posible, pero yo no compro la lógica de la competencia entre provincias con los indicadores de empleo o desempleo. Acá competimos contra nosotros mismos, contra la pobreza estructural. Estoy tranquilo porque los datos que se muestran son los que nos da la realidad, computados por nuestra Dirección de Estadísticas. Nosotros decimos lo que es.

_¿Pero entonces Salta es nomás la provincia con más desocupación?

-No, es un chiste del INDEC. Si a mí alguien me demuestra que otras provincias, que históricamente tuvieron más de cuatro puntos arriba, hoy tienen uno, realmente estamos viviendo en otro planeta. No me interesa autoflagelarme en este punto. Yo compito contra el desempleo en nuestra provincia, no contra las estadísticas de alguna otra.

-Una vez más, el INDEC lo pudre todo...

-Insisto en que estoy tranquilo. Trabajamos con responsabilidad. Las muestras las toma nuestra Dirección de Estadísticas y Censos. Nosotros preferimos decir brutalmente cómo está la cosa. Para evaluar la marcha real de los acontecimientos hay que tener indicadores serios. Y en Salta nos manejamos con indicadores estables, reales.

-Un tema caliente, referido a los desmontes. ¿Como se compatibiliza el interés de preservación del ambiente con la política de desarrollo provincial, luego de la ley de ordenamiento territorial a la que adhirió Salta?

-No hay ninguna provincia argentina que haya sancionado por ley el ordenamiento territorial como lo hicimos nosotros. Se hizo con una gran responsabilidad. Salta debe seguir desarrollándose y debe crecer. Qué opinen de mí algunos inescrupulosos que están tratando de proteger vaya a saber qué intereses, me tiene sin cuidado. Sí me preocupan situaciones de alta gravedad institucional. Hoy en la Argentina estamos frente a un caso que considero complicado. Hay aquí un planteo que está evaluando la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en donde se analiza la constitucionalidad de actos administrativos emanados del derecho público provincial. Es el primer antecedente, desde 1853, en donde la Corte Suprema de Justicia invade facultades del derecho público provincial. Repito: es un hecho de una gravedad institucional importante, y espero que se resuelva bien.

-Ocurre que en este tema, desde Buenos Aires, se habla mucho y se conoce poco, por no decir nada...

-La Corte Suprema ha avanzado, a través de una medida cautelar, en las autorizaciones de desmontes existentes en tres departamentos salteños. En uno se confundieron, porque parece que no entendían que había un municipio, que es Santa Victoria Este, y un departamento con el mismo nombre. Entonces, prohibieron los desmontes en Santa Victoria Oeste, que es pura montaña. Según parece, no tuvieron tiempo ni de ver una foto satelital.

-Cómo percibe hoy la opinión de los salteños sobre este punto?

-Yo tengo claro que los que deben evaluar mi gestión son los salteños. Y, afortunadamente, me siento muy acompañado por ellos. Si algún otro, nostálgico del árbol que se le cayó en una plaza en la ciudad de Buenos Aires, no quiere que nosotros tengamos desarrollo, y que vivamos todos en una reserva natural, es un problema de él, no mío. Salta en ningún momento descuidó la preservación ambiental.

-A su juicio, ¿por qué el Gobierno nacional no solucionó nunca el conflicto con el campo, lo que hizo que hoy esté de vuelta la protesta de ese sector?

-Yo he sido legislador mucho tiempo. Esto generó en mí una dinámica de trabajo a partir de la cual entiendo que desde el diálogo se arreglan las cosas. Desde esa óptica, pienso que se pudieron haber evitado algunos de los conflictos actuales.

-Tartagal sigue estando en la agenda nacional. ¿Dónde está parado ese problema?

-Tenemos identificadas 933 familias que fueron afectadas directamente por el alud. De éstas, hay 530 que perdieron casi todo. El Gobierno de la Provincia otorgó subsidios a las familias, de acuerdo a su composición, que van de 4 mil a 10 mil pesos, a cada una de las más afectadas. Una familia tipo, con 6 mil pesos dentro de esa situación, puede hacerse de algunas cosas básicas -la heladera la mesa, un par de camas, un par de sillas- para poder sobrevivir.

-Según protestas que se escuchan, esos aportes no son suficientes...

-La asistencia a los damnificados por el alud no puede revertir una situación estructural de pobreza en una ciudad fuertemente castigada desde hace mucho tiempo. Entonces, uno avanza en la solución de estas cosas y aparece, con legítimo derecho, un vecino de otro lugar que dice "a mí no me dieron". En definitiva, no es que el 100 por ciento de los habitantes de Tartagal deba ser asistido de igual manera, porque no es justo. Lo que hacemos es cubrir una situación de emergencia de aquellos que no tienen dónde comer, dormir y vivir, en la medida de nuestras posibilidades.

-¿Qué pasa con el dengue?

-En términos epidemiológicos, la situación está controlada. Sin embargo, hay un brote de dengue. Un tercer brote, en realidad, porque en 1998 y 2004 hubo más episodios de los que hubo hasta ahora. Como es un rebrote, empiezan a aparecer casos de dengue hemorrágico, que son los que hay que tratar. Estamos al lado de un país en donde ya están certificados 50 mil casos. Pero hay que advertir que la situación del dengue en Bolivia no va a estar controlada, y por eso avanzamos con un fortalecimiento importante de todas las acciones ambientales. La lucha contra el dengue es una lucha ambiental, no sanitaria. Hemos fortalecido nuestra presencia y seguiremos trabajando para controlarlo.

-Está también el problema de la droga, en especial del "paco", sobre todo en la gente joven. ¿Por qué no hay campaña de prevención?

-La cuestión de la droga es planetaria. Tenemos este problema en la Argentina en particular, y en Salta especialmente. Estamos trabajando en conjunto con el intendente y el Gobierno nacional. Salta construye hoy el segundo centro de tratamiento estatal para drogadictos en el país. Y la mejor campaña de prevención tienen que hacerla los padres, en la casa. Es cuanto menos ingenuo pensar que un chico dejará de consumir paco porque vea un aviso. El gran mito de que no hay información es mentira. Todo el mundo sabe qué es el paco, la cocaína, la marihuana. Y que son destructivos. Si alguien se escuda en que no tiene información, en alguna medida está transfiriendo responsabilidades.

_Está la sensación de que ha crecido la inseguridad.

-Incorporamos, en catorce meses, 1.000 agentes más, y seguiremos en esa línea. Trabajamos en la formación de la Policía, y en algunas soluciones logísticas que permitan tener a menos policías afectados a trámites administrativos. Tenemos que hacer más tareas de prevención.

-A comienzos de año se abrieron dos frentes pesados de conflictividad: policías y docentes. Y hay otros, como el sector de la salud.

-Fue traumático el procesamiento de estos temas, pero se terminó resolviendo, sin violencia desde el Estado, una situación de reclamo salarial de un grupo de policías que incluso llegaron a cometer delitos. Respecto de la cuestión docente, la abrumadora mayoría de los maestros salteños entendió cuál es la situación económica. Con la salud pasó lo mismo. Algunas organizaciones, no todas, plantearon protestas y medidas de fuerza que no fueron acompañadas mayoritariamente.

-Quedó la sensación de que a su administración le faltó energía para controlar el conflicto policial, que notoriamente se desbordó.

-Si la energía es represión, es cierto. No tenemos energía para reprimir. Este gobierno ha evitado eso, y hasta ahora nos fue bastante bien. Pero este gobierno, que quede en claro, no negoció la impunidad con aquellos que violaron las normas policiales y generales.

-¿Está de acuerdo con la sindicalización de la Policía?

-No, absolutamente. Ellos pueden argumentar lo que quieran, pero no está permitida la sindicalización de las fuerzas de seguridad en la Argentina.

-Los cortes de rutas, otro problema en Salta.

-Cada vez que hubo un corte de ruta realizamos las denuncias correspondientes. Las veces que pudimos evitar la comisión de delitos lo hicimos, y las veces que se llegó a cometer el delito, quedó supeditado a la decisión de la Justicia.

¿Qué pasará en materia de salarios en el segundo semestre?

-En nuestra provincia somos muy vulnerables, porque estamos atados a la vulnerabilidad del país y, a su vez, a la del sistema financiero mundial. Cualquiera que hoy plantee lo que va a pasar en junio es un aventurero.

-Un día antes de su asunción como gobernador, este diario publicó un reportaje donde usted anticipaba algunos de sus proyectos. ¿Cuál es su balance, al cabo de poco más de un año?

-No he podido imprimir la celeridad que quería en la ejecución de algunas políticas, producto de muchas razones, pero la principal es la limitación de recursos.

-Hay subas del gas del 200 por ciento. ¿Qué pasa en Salta?

-La regulación en materia de comercialización de gas no es provincial; lamentablemente, no podemos avanzar en ese punto. Le planteamos a la presidenta de la Nación la necesidad de la adecuación de los precios en boca de pozo, en la medida en que este sinceramiento del precio del gas a nosotros, como provincia productora, nos perjudica. Planteamos una política de sinceramiento del precio del gas, que sigue siendo uno de los más baratos del planeta.

-¿Qué pasa con los combustibles? ¿Se habló de eso en la reciente reunión de la OFEPHI?

-Tenemos desfasada la política de precios. Por ejemplo, una de las cosas que venimos planteando es la necesidad de respetar los pisos y a los techos, respecto del los precios del barril de petróleo. Cuando el barril trepó por arriba del precio previsto en la disposición nacional, se liquidaban las regalías respecto del techo.

Cuando el precio baja del piso establecido, se liquida lo que está abajo del piso.

Esa historia de que todas las ganancias están para un lado y las pérdidas son para el otro son algunas de las cosas que hay que resolver.

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