China, acuerdo descoordinado.

Por: RICARDO KIRSCHBAUM.

Brasil y China se aprestan a poner en marcha un mecanismo de intercambio comercial basado en las monedas nacionales. Lo anunció Lula sin mayores detalles. Podría ser parecido al sistema que China y la Argentina han decidido establecer. Aquí se ha anunciado que el Banco Central chino ha puesto a disposición del país el equivalente de 10.200 millones de dólares en yuanes, su moneda.

Desde ese anuncio, los industriales argentinos han reaccionado negativamente porque temen que esa gigantesca carta de crédito sirva en el futuro para inundar el mercado interno con productos chinos. Rápidamente, el Gobierno salió a calmarlos: la ministra de la Producción, que al parecer no sabía nada de esta cuestión, debió poner la cara ante los industriales, mientras que el Banco Central difundió memorándums asegurando que no se trata de una simple "carta de crédito" sino de un sistema de compensación financiero que refuerza las reservas del país.

A su vez, el ministro de Economía argentino, Carlos Fernández, se desayunó en Medellín, donde participó de una asamblea del BID, del anuncio del Banco Central de China. Al parecer, Redrado no le había avisado antes y el ministro apareció como desinformado.

Esta descoordinación está muy bien explicada en la columna que hoy publica Alcadio Oña.

Hay dos cuestiones. Una de ellas es el acuerdo con China por su significado: es el primero que el gobierno de Beijing firma con un país de América latina. Brasil sería el segundo, si el convenio que anunció Lula tiene las mismas características que el refrendado con la Argentina.

La otra cuestión deriva del sistema radial de conducción del Gobierno: nadie sabe qué hace el otro aunque integren del mismo equipo.

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