Chimbas Quejas por plazas abandonadas en el barrio Amistad

Escombros, desniveles, pastizales, falta de iluminación nocturna y de rampas para discapacitados son algunos de los reclamos de los vecinos. También piden el entubamiento del canal para evitar accidentes.
Salir de su casa cada mañana es una odisea para Juan Carlos Zavaleta. Por su discapacidad el hombre se desplaza en una silla de ruedas especial construida por un bicicletero amigo. Desde hace dos años viaja desde el barrio Amistad en Chimbas hasta Capital, Rawson y Rivadavia para vender sus productos de santería a pura fuerza de voluntad. “No es posible que en el barrio no haya rampas para discapacitados ni espacios verdes para que los chicos jueguen tranquilos”, dice con resignación el padre de siete hijos. “Ni te cuento cuando llueve, ahí sí que la vida se me complica en serio”, remata el vecino.

Pero Zabaleta no es el único perjudicado. Al igual que él, 176 familias, unas 3.500 personas en total, sufren el abandono de las plazas del barrio.

Karina Infante, de la unión vecinal, dice que se cansó de pedir respuestas que no llegan. “Desde febrero del año pasado que solicitamos el retiro de los escombros, el alisamiento del terreno y que se planten árboles para poder disfrutar de los espacios comunitarios, y nada”, asegura Infante.

Además, la unión vecinal hizo una presentación en la Banca del Vecino del Concejo Deliberante en agosto de este año sin obtener soluciones hasta el momento.

“Los escombros están desde hace dos años y, para colmo, hace unos días aparecieron alacranes por la suciedad”, dice la vecina.

“Las luminarias están de adorno. Esto de noche es tierra de nadie, una verdadera boca de lobo”, grafica la mujer acerca de la plaza que está frente a su casa. Dice que allí se juntan jóvenes a beber y a tirar piedras en la noche. “Muchas veces se ponen violentos y nadie puede pasar por allí”.

El panorama en la otra plaza del barrio, ubicada en Almirante Brown y 25 de Mayo, tampoco es muy alentador. Altos pastizales, escombros y luces que tampoco funcionan de noche son parte del paisaje decorado, además, por el agua que rebalsa del canal. “Esa agua es la que debería estar en las cunetas”, explica una mujer que prefiere resguardar su identidad por temor a reprimendas vecinales.

Justamente el canal también es un problema que resaltan los vecinos. “Allí ya se ahogaron dos chicos y todo sigue igual, hay que hacer un cerramiento urgente porque es muy peligroso”, dice la misma mujer.

Otro problema que sufren los vecinos es el humo que, en ocasiones, traslada el viento desde el Parque Industrial detrás del barrio. “Hay noches que no se puede respirar”, dice la vecina.

A su vez, la unión vecinal reconoce que en el barrio se han logrado importantes obras en los últimos meses. “Ahora pasa el colectivo 33 cada 40 minutos, antes estábamos totalmente aislados, también se logró la recolección de residuos cada tres días, por eso no podemos entender por qué no se llevan los escombros”, subraya Infante.

Durante la primera semana de enero será inaugurado oficialmente el puesto policial del barrio para tranquilidad de los vecinos que se quejan por los constantes robos en el lugar.

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