Los chileciteños participaron de una verdadera fiesta cívica.

El proceso eleccionario se vivió con normalidad, cargado de expectativas y con resultados que marcarán un cambio.
Poco a poco, el movimiento en la mañana del domingo comenzaba a ser diferente. Era una jornada democrática, donde la comunidad votante se acercó a las escuelas a emitir su sufragio. Por tratarse de una elección legislativa, las especulaciones acerca de la cantidad de votantes era un tanto pesimista; no obstante fue masiva la concurrencia para expresar la voluntad de elegir a los gobernantes.

El proceso eleccionario comenzó media hora más tarde de las ocho, horario dispuesto para la apertura de las mesas. Esto generó ciertas molestias de parte de quienes se acercaron en horas tempranas para emitir su voto. Sin embargo, durante el día, todo se desarrolló con normalidad. Largas filas de espera podían observarse en los seis establecimientos que fueron habilitados en el centro de la ciudad; inclusive hasta después de las 18.

La mayoría de los candidatos a diputados nacionales, provinciales y concejales votó en horas de la mañana y se convocó en los portales de la Escuela Normal de Chilecito, lugar conocido como el centro que define las elecciones.

Las mesas se cerraron, las caras marcaban el cansancio de un día largo. Mientras unos aguardaban la confirmación de las tendencias ganadoras; otros acomodaban sus papeles y cerraban un día donde el electorado dio una gran lección.

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