Chile: arrestan a 4 personas por el asesinato de un ex presidente

Son dos civiles y dos médicos. La Justicia los acusó de haber envenenado, en 1982, a Eduardo Frei Montalva, líder de la oposición a Pinochet y padre del candidato presidencial oficialista. La derecha culpó al gobierno de politizar el caso.
El ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), padre del actual candidato presidencial oficialista y líder de la oposición a Pinochet, quien falleció de un shock séptico sin explicación el 22 de enero de 1982 en una exclusiva clínica de Santiago, fue asesinado por la policía secreta de Augusto Pinochet destruyendo su sistema inmunológico, en un proceso similar al que ocurre con los enfermos de Sida.

Las huellas de Talio y Mostaza nitrogenada que registran sus restos exhumados en diciembre de 2004 ayudaron a destruir su sistema inmunológico, pero el arma química letal principal fue el Tranfer-Factor, producto que no contaba con certificación internacional, traído desde Estados Unidos y que le fue inoculado por vía subcutánea en la Clínica Santa María, donde se operó de una rutinaria operación al hiato en noviembre de 1981.

Esa fue la resolución del juez Alejandro Madrid que provocó un fuerte impacto en Chile no sólo por las implicancias políticas que el dictamen representa a menos de una semana de las elecciones. También porque la resolución revela la magnitud de la fabricación de armas químicas ordenada por Pinochet para eliminar disidentes, en un laboratorio que hasta ahora mantenía un velo secreto inexpugnable.

Madrid hizo público su fallo tras siete años de investigación, basado en más de mil interrogatorios y entrevistas policiales, decenas de pericias científicas en Chile y en el extranjero y más de 400 informes elaborados por un equipo policial de elite que trabaja desde 1999 en la investigación del secuestro y homicidio del químico de la policía secreta de Pinochet (DINA), Eugenio Berríos.

El asesinato de Berríos en 1993, en Uruguay, desencadenó una fuerte crisis institucional en ese país, con una incipiente rebelión militar ya que Berríos huyó de la justicia chilena y fue ocultado por los militares uruguayos quienes también colaboraron en su asesinato. Tres altos oficiales de ese país y tres generales chilenos esperan en la cárcel pronta condena por ese crimen, resuelto por el mismo juez Madrid.

Como autores del homicidio de Frei Montalva fueron encarcelados el doctor Patricio Silva Garín, actual contralor del Hospital Militar; Raúl Lillo, el hombre que dirigió el masivo cerco de espionaje al ex mandatario, jefe operativo de los servicios de seguridad del régimen y luego del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE) en los '90, custodio del químico Berríos en los días en que fue asesinado en Uruguay; y de Luis Becerra, chofer y hombre de confianza de Frei por más de 20 años, agente de la policía, a la que mantenía informada de sus reuniones y conversaciones íntimas.

Como cómplice fue encarcelado el doctor Pedro Valdivia, quien trabajaba paralelamente en la Clínica Santa María y en una clínica del principal organismo represivo de la dictadura. Valdivia espera condena por su participación en el crimen con gas sarín del cabo Manuel Jesús Leyton. Mientras estuvo Frei en la Clínica Santa María, fue visto en múltiples ocasiones en su habitación, siendo éste facultativo quien le avisó a Pinochet de su muerte.

Como encubridores del magnicidio, fueron procesados los doctores Herman Rosemberg Gómez y Sergio Javier González Bombardiere, del Hospital Clínico de la Universidad Católica. Ambos realizaron una secreta e irregular autopsia a los restos de Frei, en la misma habitación donde falleció, la que se ocultó durante 20 años. La investigación demostró que los procedimientos utilizados alteraron cualquier posibilidad de exámenes toxicológicos posteriores que pudieran evidenciar la existencia de sustancias químicas letales inoculadas en su cuerpo.

La resolución de Madrid describe el método que se utilizó para debilitar progresivamente el sistema inmunológico de Frei "por la introducción paulatina de sustancias tóxicas no convencionales, la aplicación de un producto farmacológico no autorizado -'Transfer Factor'- y por la ocurrencia de diversas situaciones anómalas que facilitaron la aparición de bacterias oportunistas ('proteus vulgaris' y 'candida albicans'), que resultaron ser la causa final de su muerte".

El contenido de la resolución abre nuevos aristas sobre episodios pasados determinantes en la política chilena. El doctor Silva Garín también examinó al general René Schneider, víctima de un atentado que buscó impedir que Allende asumiera; y operó al general Augusto Lutz, quien falleció en 1974 de una septicemia similar a la de Frei luego de enfrentarse a Pinochet por la represión de la DINA. Pinochet, en medio de todos sus generales, cerró la discusión así: "Señores generales, la DINA soy yo, ¿alguien más tiene alguna pregunta?".

Cuando Frei -miembro de la entonces influyente Comisión Norte-Sur encabezada por el canciller alemán Willy Brandt- fue asesinado, la miseria y la grave crisis económica hacía estragos en las poblaciones (30% de cesantía), lo que activó la diezmada actividad sindical.

Ya desde 1980, Frei Montalva se había convertido en el líder de la oposición al encabezar el "No" en el plebiscito en el que Pinochet hizo aprobar su Constitución. Fue el único orador en un acto público en el que en primera fila estaba Sebastián Piñera, actual candidato presidencial de la derecha.

Un paro nacional en contra de la dictadura se comenzó a articular en agosto de 1981. A la cabeza, Tucapel Jiménez, líder sindical y Eduardo Frei. Era la primera vez en que líderes socialistas, comunistas y demócrata-cristianos se unían. Frei murió en enero de 1982 y un mes después fue degollado Tucapel Jiménez.

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