Más de 14 mil chicos se inscribieron para empezar la escuela secundaria

Más de 14 mil chicos se anotaron en las escuelas públicas rosarinas para iniciar el secundario, obligatorio desde 2009. Si bien la noticia es auspiciosa en cuanto al aumento del 20% en la matrícula respecto del promedio histórico de 11.500 hasta el año pasado, en muchos establecimientos no ven la hora de que terminen las obras para poder albergar el incremento de alumnos. No obstante, el discurso de los directores fue casi unánime. "Nos acomodamos y estamos bien", coincidieron, más allá de algunos que no pudieron disimular cierta incomodidad.
El viernes a la tarde, los patios y pasillos de varias escuelas que debieron ampliarse para recibir más alumnos en el secundario estaban ocupados por montículos de arena, cal, ladrillos, vigas, palas y baldes. Sin embargo, la orden del Ministerio de Educación provincial fue que las clases debían comenzar como fuera.

A medias. En una recorrida por escuelas de las zonas oeste, norte y sur, La Capital comprobó ayer que las clases del secundario empezaron, pero en algunos casos en condiciones precarias, apenas con un acto general o sólo con los alumnos de primer año.

   Como factor común, en todas había obreros trabajando en futuras aulas y hasta haciendo soldaduras mientras los chicos deambulaban por los pasillos. La realidad era que la infraestructura no estaba lista, aunque los directivos coincidían en que "al menos el cursado pudo comenzar".

   En las escuelas Nº 519 y en la Nº 544 se utilizan aulas de la primaria. En tanto, los cursos de 8º y 9º de la Nº 825 (Casiano Casas al 1000) se trasladaron a la Nº 408, donde se edifican tres aulas y sanitarios. Lo mismo sucedió en la Nº 133, que se mudó a la Nº 539.

   En los edificios donde la primaria tuvo que ceder salones hubo chispazos entre docentes de uno y otro nivel. Mientras los de primaria se quejaban de ceder espacios "conseguidos tras largas luchas burocráticas", los del secundario alegaban que la escuela pública "es de todos".

Convivencia. "Tuvimos muchos problemas, pero luego nos pusimos de acuerdo", dijo una directora de primaria. Su par de la secundaria, que se quedó sin despacho y debió mudarse a la biblioteca, dijo que pronto firmarían "un papelito" para establecer las condiciones de funcionamiento entre ambas escuelas.

   Ambas repetían una y otra vez la misma frase: "Nos pudimos acomodar y está todo bien". En tanto, las clases se dictaron para los chicos de primer año en un aula de computación con paredes rotas por la instalación de gas, en un ensanche de un comedor separado por un tabique y otros en aulas de la primaria.

   Allí donde el espacio físico está resuelto, todavía faltan los sanitarios. Las obras que construye la provincia tienen baños para mujeres y varones, pero como no están listos, chicos y grandes, niñas y niños deberán compartir las instalaciones por lo menos durante dos meses.

Ministerio contento. En este marco, la directora provincial del nivel medio, Leticia Mengarelli, remarcó que la oferta pública se incrementó en un 50% y precisó que hay 14 mil inscriptos para el ciclo secundario de 2009. "Es un 20% más que alumnos que ingresan a las escuelas oficiales y todavía se siguen anotando, por lo que la cifra podría rondar el 30%", vaticinó.

   Mengarelli consideró que estos números "son importantes porque el crecimiento demográfico no alcanza este porcentaje", al tiempo que atribuyó el aumento a la obligatoriedad, "pero sobre todo a la facilidad de contar con escuelas cerca de cada domicilio y a que las familias tomaron conciencia de esta valiosa oportunidad".

   En cuanto la situación edilicia, señaló: "Hay edificios que necesitaron adecuaciones, en algunos casos las obras están por finalizar y en otros falta un 50%". Asimismo, dijo que actualmente sólo se están empleando seis aulas móviles.

Comentá la nota