CHICHE DUHALDE PIDIÓ LA RENUNCIA DE GRANERO La Sedronar no dice de dónde salió la droga hallada en uno de sus autos

En una solicitada, la oficina antidrogas de la Presidencia sostuvo que promovió la investigación por los ocho kilos de cocaína encontrados en una camioneta Partner del organismo. Puntos oscuros.
El hallazgo de ocho kilos de cocaína camuflados en una camioneta de la Sedronar –la Secretaría de Drogas de la Presidencia– produjo ayer los primeros coletazos políticos.

Tras la publicación del caso en exclusiva por Crítica de la Argentina, Hilda “Chiche” Duhalde, integrante de la Comisión de Narcotráfico del Senado, fue contundente: “Éste debe ser uno de los tantísimos casos en que la cocaína incautada va a parar a otro lado. Si es así, el Gobierno tiene que apartar a las autoridades e intervenir la Sedronar”, dijo apuntando directamente al titular de la secretaría, José Ramón Granero.

En la Cámara de Diputados el vicepresidente de la Comisión de Control del Narcotráfico, Fabián Peralta, lanzó: “En la Sedronar deben dar una explicación: si no es seria, Granero debería renunciar”. Ayer el funcionario no aceptó los incesantes pedidos de entrevistas de los medios.

Al finalizar el día el organismo divulgó una solicitada –que se publica en la página 9– en la que confirma la información adelantada por este diario y no explica la gran duda del juez federal Luis Armella: de dónde provenían y qué hacían los ocho kilos en la Partner blanca.

CÓMO SUCEDIÓ. El caso es investigado por el juez Armella, quien intervino cuando un tapicero de Avellaneda por curiosidad tiró de un hilo –oculto bajo la alfombra– al que estaban atados varios panes de cocaína. Al revisar la camioneta, que hacía más de un año había sido incautada a un narco boliviano, se encontraron 14 paquetes y dos tizas que pesaron ocho kilos. La Sedronar adujo que habían sido olvidados allí por los gendarmes que secuestraron la camioneta el 15 de octubre de 2007 en San Lorenzo, Santa Fe, cargada, entonces, con 26,5 kilos. Pero el juez considera que se trata de otra partida. De hecho, son paquetes diferentes, la del viejo procedimiento eran ladrillos de un kilo. En este caso se trata de panes de menos de medio kilo.

El juez espera el resultado de los análisis sobre la cocaína hallada el 30 de octubre de este año: quiere saber “si guarda similitud con algún otro secuestro periciado por ese laboratorio químico”. Sospecha que debería haber sido quemada pero se la robaron.

UNA BOMBA. Ayer la noticia cayó como una bomba en el Gobierno, donde todos los grifos de información se cerraron. Ni siquiera quiso opinar del tema el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, enfrentado públicamente con Granero por divergencias en las políticas del área.

Fue en el Congreso donde la repercusión de la noticia produjo duras reacciones. “El problema es lo suficientemente grave como para solicitar que se aclaren estos sucesos y más si se supone que la droga encontrada debió haberse destruido. Este hecho pone en cuestionamiento también los métodos de destrucción de las sustancias decomisadas”, opinó Peralta, del ARI.

Chiche Duhalde apuntó con munición más gruesa. “La Sedronar puede tener hechos de corrupción, pero no creo que haya que disolverla como escuché proponer a la Coalición Cívica. También lo vemos en la institución policial, hay quienes amparados en ese lugar cometen delitos. Y no todos los policías son iguales. El Gobierno tiene que ser serio, intervenir y dar más presupuesto para prevención que es lo que falta”, dijo.

EL TAPICERO CONFIRMA. El hecho fue confirmado también por el tapicero del hallazgo, Ángel Bay, quien dijo atender con frecuencia al empleado de la Sedronar que le llevó la camioneta, Hernán Claudio Aboy, su vecino, quien “se puso como loco” al ver los panes de droga. Aboy avisó al hombre de la polémica, y uno de los que fue a buscar la camioneta en el mes de septiembre a San Lorenzo, en Santa Fe, donde estaba secuestrada hacía un año: Carlos Alberto Oreiro. El hombre no sólo es el jefe de Automotores de la Sedronar sino también el chofer personal de Granero, el funcionario que forma parte del círculo íntimo de la pareja presidencial. En la solicitada enviada a los diarios se hace hincapié en que fue el propio organismo el que comunicó el hecho a la policía.

En el juzgado federal una alta fuente sostuvo que la investigación avanzará “lento pero seguro”.

“No vamos a llamar a declarar testimonialmente a nadie, porque avanzaremos hacia los responsables hasta tener elementos para decidir si los imputamos e indagamos por violar la ley de drogas”, dijo.

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