Chesini:“Nosotros reivindicamos el derecho a pensar de otro modo”.

Osvaldo Chesini explicó a EL DIA las diferencias que su sector político, el bustismo, tiene con el kirchnerismo (la nota fue realizada el jueves). Anticipó que en la reunión de mañana en Gualeguaychú, ese sector pedirá preservar la figura de Busti en los comicios de este año.
- Usted conforma, junto a otros legisladores provinciales, una corriente aparte dentro del peronismo entrerriano. ¿Es así?

Osvaldo Chesini:- Sin ser parte de lo que hoy conocemos como peronismo disidente, nosotros somos un sector que mantiene sus diferencias fundamentalmente con las políticas del gobierno nacional. También hemos tomado distancia del gobierno de la Provincia. Porque no aceptamos su encolumnamiento con el gobierno central. Somos críticos de esta relación. Nosotros consideramos que uno puede alinearse, pero no acríticamente, de una forma tan automática. De lo que se trata es de hacer valer los derechos provinciales en las cuestiones importantes. El caso más claro de esto es Carlos Reutemann. Un hombre que estuvo prácticamente alineado en un todo con el gobierno nacional, hasta que se puso en juego la economía de su provincia, esencialmente agroindustrial. Indudablemente que la Resolución 125 supuso un cimbronazo para la economía de las provincias agropecuarias. Y si a Santa Fe la golpeó, a Entre Ríos quizás todavía más. Por eso nosotros, como sector político, acompañamos a Jorge Busti en su reclamo a favor de los pequeños y medianos productores agropecuarios, cuando estalló el conflicto agrario en marzo de 2008.

- Es decir, su sector político dentro del PJ empieza a diferenciarse a partir del conflicto del campo...

- Ese conflicto hace un click. Pero cuando nosotros planteamos nuestras diferencias lo hacemos con un profundo respeto por el gobierno nacional. Lo que decíamos entonces, y seguimos repitiendo hoy, es que hay que sentarse a dialogar. En todas las negociaciones hay un tire y afloje, hay momentos de tensión, pero nunca se apuesta a la ruptura. El problema es que acá nunca se negoció, y durante un año el eje del gobierno en este tema fue el enfrentamiento. Entiendo que esto arrastró a la economía, en especial a las del interior, al desastre. De esta manera nos quedamos sin anticuerpos para enfrentar las dos desgracias que se sucedieron: la sequía y la crisis internacional, que hizo bajar los precios agrícolas. En este conflicto, que aún subsiste, hay culpas compartidas entre el campo y el gobierno. Pero este último tiene responsabilidades mayores, porque su función es conducir los destinos de todos. Y cuando nosotros como legisladores pedimos el diálogo, se lo pedimos a los dos actores. Pero fundamentalmente al Estado quien tenía la mayor responsabilidad de dialogar.

- ¿Cómo juzgan ustedes la decisión del gobierno nacional de adelantar las elecciones?

- Creo que es otro de los grandes errores que ha cometido en este último año. Para los que miran cortita la cosa les podrá parecer una jugada inteligente. El gobierno nacional, así, le saca ventaja a la oposición, que todavía se está vertebrando y no tiene definidos sus candidatos. Pero ésta es una ventaja electoral que se hace a costa de afectar las instituciones. Y entonces, en el largo plazo, el rédito es muy distinto. Pensemos que la ley electoral que se quiere ahora reformar fue promulgada por el gobierno de Néstor Kirchner. Hay aquí una contradicción. En su momento se dijo que había que darle certidumbre a la elección del medio del mandato estableciendo como fecha el cuarto domingo de octubre. Resulta que el mismo gobierno que impulsó esta ley, la deshace ahora por conveniencias electorales de coyuntura. Esta es, por tanto, una ruptura a las reglas de juego que hacen a la convivencia democrática. No se puede hacer esto sin producir un daño a la institucionalidad del país en el largo plazo. Y sin pagar un alto costo ante la opinión pública, que con este tipo de maniobras cree cada vez menos en el sistema político. Además el que puede hacer cualquier cosa en lo político, puede hacerlo en lo legal y económico. Esto socava la credibilidad hacia dentro y fuera del país. Genera un cuadro de desconfianza que desalienta la inversión económica. Por otra parte, insisto, contribuye a que la gente descrea del gobierno y la política. Son estas cosas que nosotros, como peronistas y legisladores, tenemos la obligación de señalar como aspectos negativos de la gestión nacional. Son grandes equivocaciones que no compartimos.

“Busti tiene otras responsabilidades”

- Sin embargo, Jorge Busti acaba de saludar el adelantamiento de las elecciones. ¿Cómo se entiende la posición de ustedes, entonces, a quienes se los vincula al bustismo?

- Ocurre que Busti tiene otras responsabilidades, que uno las entiende. Él trata de contener la situación política en este momento en función de las instancias que tiene adelante el partido y que posiblemente sea en junio. Al menos en diputados se dijo esto. Evidentemente tiene otras responsabilidades mayores que nosotros, y tiene otros elementos para pensar lo que piensa. Pero nosotros, al menos Alberto Bettendorff y quien le habla, pensamos que esto ha sido un craso error del gobierno nacional y que afecta a las instituciones. Además, creo que no hay que tenerle miedo a la oposición y no hay que hacerle zancadillas. Porque uno de los problemas que hemos tenido en nuestro proceso democrático, desde el ‘83 hasta la fecha, es que prácticamente los gobiernos no han tenido oposición o las oposiciones han sido destructivas. Lo que hay que lograr son oposiciones equilibradas. Que las oposiciones ganen terreno no le hacen mal al sistema democrático. Soy un convencido que cuando tenemos oposiciones fuertes los justicialistas emprolijamos nuestras acciones de gobierno y somos mejores. Quizás por ahí este tema de los gobiernos fuertes se justifica en procesos de emergencia, como el que se desató en 2001. En este sentido, a partir fundamentalmente del 2002-2003, estaba claro que se podía transitar primero un tiempo de bonanza económica. Por eso cuando llegó Cristina al gobierno decíamos que venía una nueva etapa. Que había llegado el momento del mejoramiento de las instituciones, del emprolijamiento del sistema democrático, del funcionamiento pleno de la República. Lamentablemente, pareciera que hemos hecho todo al revés en este sentido.

- El sector político del peronismo crítico tienen planeado un cónclave para este lunes en Gualeguaychú. ¿Cuál es la agenda de ese encuentro?

- Esa reunión se hará en el Club Frigorífico a las 20:00. Nosotros hablamos del “encuentro del peronismo entrerriano”. Quizás marcando las diferencias con ese peronismo que se nos intenta transmitir desde la Nación, y que no compartimos. Estamos recreando un espacio lo más horizontal posible, que nos permita debatir qué peronismo queremos y qué gobierno queremos. Buscamos contener a todos aquellos dirigentes o militantes que desean opinar y plantear sus cosas. En un marco en el que no haya agravios ni imposiciones, y sin entrar a criticar a nadie en particular. Queremos evitar los nombres propios y avanzar sobre el terreno de las ideas. Estimo, además, que en este encuentro se puede perfilar qué tipo de candidatos queremos para el 2009 y para el 2011. Previo a la reunión, algunos ya han adelantado que quieren dejar plasmado en ella, la necesidad de preservar la figura de Jorge Busti en la próxima contienda electoral, no alentando su candidatura. Hay cierto consenso respecto de que el proyecto de Jorge Busti es un proyecto dentro de los ríos -como el mismo ha reconocido-. Esto empalma con un anhelo de muchos peronistas entrerrianos de que Busti encabece la candidatura para gobernador en el 2011. Por tanto, la idea es que Busti se abstenga de intervenir como candidato en esta elección. Esto atendiendo a las características del momento político, con el adelantamiento incluido, y a partir del rol que va a jugar Néstor Kirchner en la campaña. Va a ser una campaña de características nacionales. En cambio lo de Busti siempre aparece como un proyecto dentro de los ríos de nuestra provincia. Nosotros entendemos que es el reaseguro para que el justicialismo pueda seguir gobernando en el 2011.

Relaciones congeladas

- El Senador Guillermo Guastavino convocó, días atrás, al peronismo de Gualeguaychú, con vistas al tiempo político que se viene. ¿Ustedes participaron del cónclave?

- A nosotros no nos invitaron. Aunque están en todo su derecho, porque fue una reunión de lineamiento interno. Esto no quiere decir que no podamos conversar en algún momento. Y como siempre digo: nosotros reivindicamos el derecho a tener nuestro propio pensamiento y a gestar nuestras propias políticas. Siempre dentro del marco del peronismo. Cuando digo peronismo, hablo de ese movimiento que nos cobija y nos ha cobijado a todos durante tanto tiempo. Fundamentalmente a nosotros los más jóvenes, después del ‘83.

- Está claro que, respecto del peronismo de Gualeguaychú, ustedes hacen carpa aparte...

- Indudablemente los caminos se han bifurcado a partir de la Resolución 125. Una situación que se ha agudizado no sólo en Gualeguaychú, sino en el resto del territorio entrerriano y en todo el país. El peronismo entero debate sobre el estilo de gobierno de los Kirchner. Es un tópico que atraviesa todo el peronismo. No es un debate local solamente.

- Sin embargo, tras plantear la elección como un plebiscito a su gobierno, los Kirchner están pidiendo otro perfil legislativo. Quieren más bien leales que los defiendan en el Congreso...

- Como entrerriano planteo que un candidato a legislador por Entre Ríos tiene que defender la provincia. Porque después uno tiene que soportar que no haya dinero para aumentar salarios ni en las provincias ni en los municipios. Es una cosa absolutamente injusta con respecto a los trabajadores, porque han perdido poder adquisitivo. Todo esto porque ha habido una política unitaria de amontonar dinero en la Nación y sacarlo de las provincias para después domesticarlas. No va más esto de manejar los recursos públicos a gusto del paladar del poder central. Uno aspira a tener legisladores que cuando surge, por ejemplo, una resolución como la 125, salgan a defender la economía de Entre Ríos, que es una productora de granos. Los de Santa Cruz, si quieren, que elijan otra cosa, que defiendan el petróleo. Pero nosotros tenemos que defender la economía provincial.

- ¿Siguen frías las relaciones legislativas con el gobernador Urribarri?

- Es muy difícil dialogar, resolver cosas con él. Hoy de mañana estaba charlando con un intendente de una ciudad chica del departamento. Ellos tampoco hablan con Urribarri. Esto, por ejemplo, no pasaba en la gestión de Busti. Siempre cuento que siendo gobernador recibía a todos los intendentes -lo puede decir cualquiera- pero incluso recibía a funcionarios de segunda línea, como fue mi caso como vicepresidente del IAFAS. ¿Cómo un gobernador no va a dialogar con los intendentes, con los legisladores?. El esquema de Urribarri, hasta ahora, es rodearse de 4 o 5 intendentes de ciudades grandes. Creerá quizá que eso suma políticamente. Pero esto es un trato totalmente injusto para las localidades más chicas. Las juntas de gobierno, hoy, no tienen ninguna posibilidad siquiera de llegar a los ministros. Y hay cosas que sólo las puede resolver el gobernador. Él tiene las llaves para orientar las grandes inversiones en los departamentos.

- ¿Cómo se lleva su grupo político con la administración Bahillo?

- A principio de gestión, yo y (Alberto) Bettendorff nos sentamos con el intendente, oportunidad en la que nos pusimos a disposición de su gobierno. Después de esa reunión, a pedido del intendente, Bettendorff hizo gestiones por una donación de terrenos provinciales a la comuna local. Pero desde esa vez nunca más se nos sugirieron gestiones ni se estableció el diálogo. Inmediatamente sobrevino el conflicto por la 125 y ahí quedamos ubicados en veredas distintas. A partir de ahí la comunicación política quedó interrumpida. Lo que está abierta, sí, es la posibilidad institucional de emprender cosas juntos a favor de Gualeguaychú. Porque así debe ser. Mejoraría la cuestión que pudiéramos hablar de política. Pero está claro que tenemos criterios diferentes en este plano.

- ¿Es cierto que ustedes están hablando con miembros de otras fuerzas políticas?

- Por supuesto. Pero eso es algo que corresponde a hombres políticos. Ojalá todos podamos hablar con todos, porque la política se trata de eso. Se trata de discutir, sin perder la identidad de cada uno, sobre una agenda política común. No veo cómo, de lo contrario, se pueden trazar políticas de Estado, sin construir consenso con las otras fuerzas políticas. Porque lo que está en juego es el bienestar de nuestras comunidades. En este sentido, tengo muy buena relación con el radicalismo, con la gente del Nuevo Espacio, con Héctor y Juan Maya, con Enrique Ghiglione Boccalandro, con la gente de la Agrupación San Martín de Marcelo Darré, con dirigentes como el “Tati” Grané, entre otros. Quiero decir que uno tiene la obligación de hablar con otros sectores políticos. Si es que nos interesa el bien común.

- ¿Cuál es el humor social del electorado rural hacia el peronismo? ¿No cree que algo se rompió en esta relación?

- Le cuento mi caso. En la última elección, en el departamento Gualeguaychú gané por más de 5 mil votos. Esto habla a las claras de las expectativas positivas que generaba el peronismo en el medio rural. Incluso este fenómeno se repite con Cristina, que si bien tuvo inconvenientes en los sectores urbanos, cosechó amplias simpatías en los poblados rurales. Lamentablemente, esta adhesión rural está absolutamente quebrada.

- Quiere decir que no va a ser fácil hacer política en estas zonas de la provincia, en este tiempo electoral.

- Por supuesto que no. Por eso insisto en que el peronismo tiene que elegir muy bien el perfil de sus candidatos. Tiene que ser gente comprometida con la producción entrerriana, y que demuestre tener criterios propios en el Congreso nacional.

La encerrona provincial

- Como senador provincial, ¿cómo ve la situación financiera de la Provincia?.

Chesini:- Es una realidad que no escapa al contexto nacional. Personalmente creo que en la Nación hay luces de alerta muy preocupantes. El adelantamiento de las elecciones desnuda insolvencia fiscal para este año. Esta situación impacta en el territorio, si bien la recaudación en términos nominales no ha caído en nuestra provincia ni tampoco lo ha hecho en los municipios. La demanda salarial, a raíz de la erosión a los bolsillos que genera la inflación, presiona sobre las finanzas públicas. Uno ve con inquietud, por ejemplo, el atraso del gobierno provincial en el pago de los salarios. Esto se extiende a otro tipo de contratos. Se han estirado enormemente los plazos de pago a los proveedores. Creo que en este mes también estaremos en serios problemas. Ojalá que el gobierno provincial logre encontrar la forma de financiar el pago de salario a los empleados públicos. Lo peor que nos puede pasar, en este sentido, es que se empiece a hablar de los bonos. Hay que aclarar que la nueva Constitución Provincial prohíbe financiar los gastos corrientes mediante este mecanismo. Se habla de pagar con bonos a proveedores, aunque sabemos que esto también resiente la economía real de la provincia. Acá hay que hablar sobre un achicamiento real de los costos del funcionamiento del Estado. Y creo que no se puede argumentar la falta de dinero público para no dar aumento a los trabajadores. En este sentido, hay que pelear por los recursos fiscales de la provincia ante la Nación, que hoy se queda con el 70% del producido por los impuestos y sólo gira el 30% a las provincias. Esta asimetría hay que revertirla, para así lograr un financiamiento automático del Estado provincial.

- ¿Se debate dentro del peronismo entrerriano el federalismo fiscal?

- Es un tema que está presente en todas las discusiones. Y seguramente entrará dentro del debate del lunes en el Club Frigorífico. Una de las cuestiones que Busti está planteando muy firmemente es que los candidatos peronistas en los próximos comicios legislativos tienen que tener un perfil federal, en defensa de la economía entrerriana. Deben tener la capacidad real para plantarse frente al mandato unitario del gobierno central. Esta cuestión de la defensa de los intereses de la economía de los entrerrianos debe definir el perfil y las conductas de lo que van a ser los candidatos peronistas.

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