Cheney dice que, al final, Bush giró a la izquierda

El ex vice de EE. UU. escribe sus memorias y arremete contra su compañero.
El ex vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, publicará sus memorias, donde descargará su frustración con George W. Bush por tomar una actitud "conciliadora" en su segundo mandato y tener una "agenda más a la izquierda"

Cheney, de 68 años, fue la mano derecha de Bush durante los ocho años que pasó el ex presidente en la Casa Blanca, cuando EE. UU. endureció su política exterior y comenzó la llamada "guerra contra el terrorismo".

Cuando asumió como vicepresidente, Cheney se transformó en la mente detrás de las políticas más cuestionadas para enfrentar al terrorismo, instrumentadas por Bush: la invasión de Irak, las cárceles clandestinas de la CIA, la tortura, las escuchas telefónicas y las detenciones ilegales.

Durante las entrevistas que está teniendo con ex funcionarios, diplomáticos y académicos para corregir el borrador de su libro, Cheney reveló, sin embargo, que al final de su presidencia, Bush, presionado por la opinión pública, se distancio de él y de sus consejos.

"En el segundo período presidencial, Cheney sentía que Bush se estaba apartando", dijo uno de los entrevistados por el ex vicepresidente, que pidió no ser identificado. "Dijo que Bush cayó preso de la opinión pública y de las críticas que lanzaron en contra de él. Bush era demasiado permeable a eso. La implicación es que Bush se había ablandado o más bien que se había endurecido en contra de los consejos de Cheney. Se independizó de una manera que Cheney no pudo preverla. Quedó en claro que la doctrina de Cheney era de hierro en todo momento, nunca pedir disculpas, nunca explicar. Y Bush se movió hacia un tono más conciliador".

Incluso en los últimos días de su presidencia, Bush prohibió el submarino, un método para torturar a los prisioneros simulando que van a morir a ahogados, y cerró las cárceles clandestinas.

Las primeras diferencias entre Cheney y Bush comenzaron a aflorar, sin embargo, cuando una vez fuera de la Casa Blanca el ex presidente prefirió permanecer callado "a la espera que la historia me juzgue", según sus propias palabras, mientras que el ex vicepresidente optó por escribir la historia y salió con fuerza defender públicamente sus políticas.

La revista Times publico hace un par de semanas un largo artículo sobre cómo todos los esfuerzos que hizo Cheney para convencer a Bush de que indulte a su asesor Lewis Scooter Libby, fracasaron. En el 2007, Libby fue declarado culpable de haber cometido perjurio y de haber obstruido la Justicia en el caso de Valerie Plame, una agente secreta que tuvo que renunciar a la CIA cuando su nombre fue filtrado a la prensa. La identidad de Plame se conoció en julio de 2003, poco después de que su marido, el ex embajador Joseph Wilson, publicase un artículo en el que acusaba a la Casa Blanca de utilizar falsos argumentos para justificar la invasión de Irak.

En una nota escrita durante el juicio, Cheney escribió que nunca dejaría que nadie "sacrifique a un tipo al que se le pidió que meta su cuello en la picadora de carne".

"Cuando el presidente tomó decisiones con las que yo no estaba de acuerdo, lo apoyé de todas formas y no traté de minarlo'', dijo Cheney, de acuerdo con Stephen Hayes, su biógrafo autorizado. "Ahora estamos hablando después de que se terminó mi mandato. Yo tengo fuertes opiniones sobre lo que sucedió... Y no tengo ninguna razón para no expresarlas honestamente''.

Comentá la nota