Chelsea consiguió el pase en el partido del año.

Chelsea consiguió el pase en el partido del año.
En un fantástico choque a pura emoción, empató 4-4 con Liverpool y avanzó a las semifinales; se medirá con Barcelona, que eliminó a Bayern Munich.
Fútbol en su máxima expresión. Ese y otros conceptos elogiosos, ninguno de ellos exagerado, se podría elegir para hablar del partido que ayer jugaron Chelsea y Liverpool. Fue un eléctrico 4-4 que determinó el pase del equipo londinenses a las semifinales de la Champions League, beneficiado por el triunfo por 3-1 que había conseguido en el primer partido como visitante. Aunque, para la eternidad, el partido será más recordado por sus espectaculares características que por los vencedores y vencidos.

Varios cambios de mando hubo en el partido. Ocho goles. Diecisiete remates al arco por equipo, es decir, una cantidad de situaciones de gol que difícilmente se logre reunir entre tres o cuatro encuentros tradicionales. El comienzo fue todo de Liverpool: se llevó el primer tiempo con un 2-0, con un gol de tiro libre de Fabio Aurelio y otro de penal de Xabi Alonso. La mística de un equipo acostumbrado a las hazañas sobrevolaba por Stamford Bridge.

En la segunda mitad, renació Chelsea, el equipo del multimillonario ruso Roman Abramovich. El marfileño Didier Drogba, el brasileño Alex y el inglés Frank Lampard dieron vuelta la historia y, faltando diez minutos para el final del partido, todo parecía definido. Javier Mascherano ya había dejado la cancha a los 25, cuando el partido estaba 2-2.

Igualmente, faltaban más sorpresas: a los 36 y a los 37 minutos, Liverpool pasó al frente con goles del brasileño Lucas Leiva y del holandés Dirk Kuyt. Quedaban siete minutos y mucho suspenso, porque si convertía un tanto más, Liverpool se clasificaba; uno de los equipos más ordenados del planeta fútbol por la mano de su entrenador, el español Rafa Benítez, Liverpool era como esos conjuntos de barrio en los que todos atacan. Las circunstancias así lo exigían. Y de tanto ir, recibió el último golpe: a un minuto del final, Lampard, nuevamente, puso el 4-4 con el que se cerró el partido. En ese momento, ingresó el argentino Franco Di Santo, que puede decir que fue parte de este duelo histórico.

"Fue increíble", comentó Lampard, feliz por la victoria. "Fue un partido increíble. Estoy realmente orgulloso de mis jugadores", alabó Benítez, que estuvo cerca de protagonizar desde el banco un nuevo "milagro de Estambul", como el de la final de la Liga de Campeones de 2005 frente al Milan, cuando perdía 3-0, empató 3-3 y luego ganó por penales.

En el otro partido no hubo sorpresas: Barcelona había ganado 4-0 de local y pudo controlar sin problemas a Bayern Munich. Fue un tranquilo 1-1, muy distinto a lo sucedido en Londres. Pese a que se lo anunciaba como suplente, Lionel Messi fue titular en el conjunto catalán, aunque no brilló como lo había hecho en el partido en España. En el conjunto alemán jugaron desde el comienzo Martín Demichelis y José Sosa (salió a los 33 minutos de la etapa final) en los alemanes.

"Será un rival muy complicado y una eliminatoria muy difícil", dijo Messi sobre el próximo duelo con Chelsea por las semifinales.

* Se completa, con Arsenal-Villarreal y Porto-Manchester

Chelsea y Barcelona llegaban con ventajas nítidas. Para los cotejos de vuelta de hoy, que completarán los cuartos de final, la historia es diferente. En Londres, Arsenal recibirá a Villarreal (Gonzalo Rodríguez y Ariel Ibagaza), después de igualar 1-1 en España y, en Portugal, Porto (Luis González y Lisandro López como titulares) recibirá a Manchester United (Carlos Tevez sería suplente) tras el 2-2 en Inglaterra.

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