El checo que trabó a toda la Unión Europea

El presidente Vaclav Klaus postergó la firma del Tratado de Lisboa, y todas las instituciones continentales, sin renovación, quedaron también sin legitimidad de gobierno.
La inflexible actitud del presidente checo, Vaclav Klaus, de no firmar el Tratado de Lisboa ha puesto a la saliente Comisión Europea en la embarazosa situación de tener que sucederse a sí misma, como una matrioska rusa, hasta que Praga decida sancionar favorablemente el texto que reforma la UE.

Hasta el próximo 31 de octubre el ejecutivo de Bruselas seguirá trabajando normalmente, pero a partir del 1 de noviembre prolongará sus funciones a modo de "motor auxiliar" para gestionar los asuntos diarios, hasta que el euroescéptico Klaus haga finalmente uso de su lapicera y decida desbloquear a toda la Unión Europea.

"Se trata de una situación excepcional, que no es deseable. Mientras tanto, la Comisión Europea seguirá trabajando", aseguraba hoy –lacónico– el portavoz del ejecutivo de los 27, Johannes Laitenberger.

Bruselas se ocupará de los asuntos corrientes. Entre sus próxima tareas de más alto nivel figura viajar a la cumbre mundial sobre el clima que se celebra en diciembre próximo en Copenhague. No obstante, determinar qué son "temas corrientes" y qué no lo son será tarea exclusiva de un selecto grupo de expertos del servicio jurídico de la Comisión Europea, encargados de filtrar esos asuntos. En terminología doméstica, deberán decidir sobre el "pago de la factura de la luz, el gas y el agua" (por ejemplo los sueldos de los funcionarios y los gastos de mantenimiento de los edificios de la administración europea, cerca de un 5 por ciento del total del presupuesto comunitario).

La situación, aunque atípica, no es del todo inédita en los anales comunitarios. La primera ocasión en que la Comisión Europea funcionó de forma interina se remonta a hace una década.

En 1999, el aparato de cerca de 35.000 funcionarios siguió trabajando de manera interina tras la dimisión del entonces presidente de la Comisión, Jacques Santer, forzado a marcharse –junto con sus comisarios– tras duras acusaciones de fraude y graves irregularidades administrativas.

La segunda vez, la obligada "interinidad" del ejecutivo de los 27 socios tampoco fue menos triste. Todos recuerdan en Bruselas cuando en 2004 el Parlamento Europeo vetó la designación como comisario del italiano Rocco Buttiglione, a quien la Eurocámara rechazó por unas declaraciones manifiestamente homófobas y racistas formuladas por el italiano, que aspiraba al cargo de comisario de Justicia.

Aunque la "comisión interina" volverá a tener al portugués José Manuel Durão Barroso al frente del timón comunitario, los nombres de sus "marineros", y sobre todo su número, no podrán conocerse hasta la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, ahora bloqueado por Praga.

Con el actual Tratado de Niza (de 2001) en vigor, la Comisión Europea cuenta con 26 comisarios. Sólo si entra en vigor el Tratado de Lisboa se podrá garantizar que cada socio de la UE cuente con un comisario en Bruselas. Por eso mismo, Barroso amenazó tácitamente a Praga con el argumento de que si no firma el nuevo Tratado, podría perder su comisario.

Pero la actual situación de excepcionalidad, que se espera superar en la cumbre que los 27 líderes de la UE celebran el próximo 30 de este mes en Bruselas, no ha impedido que haya empezado a girar la ruleta del poder de Bruselas (DPA).

Las ninfas del Cavaliere debutan en Italia

Nuevas fotos de las fiestas del premier Silvio Berlusconi en su mansión de Cerdeña fueron publicadas por primera vez en Italia por el diario opositor La Repubblica. Las imágenes, realizadas entre 2007 y 2008 por el fotógrafo Antonello Zappadu, muestran al Cavaliere junto a dos muchachas, la llegada de un contingente de velinas al aeropuerto de la isla y a dos jóvenes que toman sol semidesnudas. Fotos semejantes iniciaron en junio un escándalo relacionado con las prácticas festivas del premier y le significaron un juicio al diario español El País. Según La Repubblica, estas nuevas imágenes difundidas pueden publicarse en Italia porque no violan la intimidad de Berlusconi. Argumentó para ello que fueron captadas en lugares de libre acceso. También precisó que se realizaron antes de que la prostituta Patrizia D’Addario revelase que mantuvo sexo con Berlusconi en la residencia del primer ministro en Roma.

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