Chavismo K hace inseguras a todas las empresas

Por Hernán de Goñi

Muchos pensaron que el resultado del 28 de junio era lo suficientemente fuerte como para crear la expectativa de algún cambio -aunque sea mínimo- en el rumbo del Gobierno. Pero la agenda que moviliza hoy a la dirigencia política revela que esa ilusión se desvaneció tan rápido como un mal sueño. De hecho, hasta parece que la campaña electoral no terminó.

Es difícil explicar cómo el tímido horizonte de diálogo que diseñó Cristina Kirchner el pasado 9 de julio, se trastocó en la "profundización del modelo" que su esposo alienta como si nada hubiera pasado.

Es cierto que el 10 de diciembre el kirchnerismo perderá la mayoría legislativa en ambas cámaras, pero ese no parece ser un dato que los incomode.

La ofensiva que desplegó contra el grupo Clarín, primero con la ruptura del contrato de televisación del fútbol y ahora con su oposición a la fusión de Cablevisión y Multicanal (convalidada por Guillermo Moreno y el Comfer en diciembre de 2007), ya empieza a generar preocupación en otros segmentos empresarios por su impacto institucional. El chavismo de los Kirchner empieza a connotar una inseguridad jurídica agravada. Nadie se siente tranquilo en un país donde no hace falta una ley para reescribir las reglas de juego.

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