Con Chávez, la política inundó el Festival de cine de Venecia

El presidente fue a ver un documental de Oliver Stone que él protagoniza y en el que aparece Cristina.
No se lo iba a perder. El presidente Hugo Chávez sacó ampulosamente su pañuelo blanco de un bolsillo de su traje oscuro, se secó la transpiración del rostro y, luego de la palmada en su pierna izquierda que le dio Oliver Stone, se puso de pie en la Sala Grande y saludó la ovación. Sentado a su derecha estaba el mismísimo Paolo Baratta, presidente de la Biennale de Venecia. La proyección de "South of the Border", fuera de competencia en la Mostra de Venecia, estaba por iniciarse, con media hora de retraso.

La Sala -y probablemente la misma butaca que ocupó Chávez sea en la que esta noche esté cómodamente sentado George Clooney- estaba repleta. De los más de mil asientos disponibles no se había vendido un 30 por ciento. Había 290 lugares, entonces, para los acreditados (el resto estaba a disposición del público), por lo que el interés era mayor en los medios que en los espectadores venecianos. No entró un alfiler.

Pero ante tanta euforia, el presidente venezolano no hizo una sola declaración mientras estuvo en la Sala Grande. Esto es: oficialmente, Hugo Chávez fue como invitado a la proyección principal del documental de su amigo Stone, y no abrió la boca. Clarín pudo averiguar que el principal protagonista del documental "South of the Border" dormiría anoche en el mítico Hotel des Baines -sí, el mismo donde Visconti rodó "Muerte en Venecia"- y hoy se disponía a dejar el Lido, la isla frente a la laguna que lo separa de Venecia. Chávez, acompañado por Stone y el productor argentino Fernando Sulichin, abandonó la Sala Grande -se ve que se aburrió, o ya la había visto- y ahí sí habló, cuando una horda de micrófonos y cámaras lo aguardaba a la salida del Palazzo del Cinema.

"A Oliver Stone le llegaron los aires de Sudamérica -dijo en las mismísima alfombra roja, en las escaleras de acceso- . Y él fue por Sudamérica. Creo que es una buena forma de rendir tributo a nuestros pueblos, abrazar nuestra resistencia, al amor de los pueblos de América latina. Como decía el grande, Mario Benedetti, 'el Sur también existe'. Este Festival es para poner al Sur en primer plano, ante Europa y ante el mundo. Con todo afecto y con una gran calidad, y además, con un gran respeto por la verdad".

El documental incluye además de la entrevista a Chávez, las opiniones de los presidentes Lula da Silva, Fernando Lugo, Evo Morales y Rafael Correa, además de Cristina Kirchner y su marido, Néstor Kirchner. Hay imágenes del cacerolazo y los saqueos de 2001, y si causa risa ver cómo los medios estadounidenses ridiculizan a Chávez, la pregunta con que la Presidenta responde a Stone en la Quinta de Olivos sobre cuántos pares de zapatos tiene ("No sé... ¿Por qué nunca le preguntan a los hombres cuántos pantalones tienen?") también motivó aplausos en todas las proyecciones.

Horas antes, en una conferencia de prensa más política que cinematográfica y un tanto caótica (no funcionaban micrófonos y no había traducción simultánea al italiano), Stone hizo referencia a la Argentina. Y fue a partir del FMI: "Los hechos de diciembre de 2001 tuvieron que ver con el Fondo, que no es muy querido en los países que he visitado para el documental, Y Néstor Kirchner fue uno de los primeros en hacer cambios en su relación con el FMI, como Chávez en Venezuela".

Stone -que mañana miércoles comienza a rodar "Wall Street 2"- respondió que "no sé mucho acerca de las protestas contra Chávez en Venezuela", pero que allí "bajó la pobreza, las mejoras sociales son muchas, hay problemas, pero el cambio ha sido maravilloso". También confirmó que quiso hacer un documental sobre el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, "pero cuando dijeron que sí, yo ya estaba haciendo "W", sobre Bush".

Acompañó también allí al director el productor argentino Fernando Sulichin, quien "fue quien me propuso hacer el documental", dijo Stone, y que comentó que "seguramente "South of the Border" se pase por canales de cable en Alemania y otros países, pero en Sudamérica hay un fuerte interés por estrenarlo en cines. Y espero que despierte a los ciudadanos de los EE.UU."

Por si fuera poco, y para demostrar que la política inunda al Festival de Venecia en esta 66° edición, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi salió a elogiar a "Baaria", la película de Giuseppe Tornatore que abrió la Mostra, ya que él vio un mensaje anticomunista en el nuevo filme del director de "Cinema Paradiso" (en verdad, el protagonista del filme de época regresa de Rusia desencantado del régimen). "Baaria" tiene entre sus productores a Marina Berlusconi, hija de 42 años del primer ministro.

Pero lo que sucedió con "Francesca" supera esos límites. Alessandra Mussolini, nieta del fascista dictador Benito Mussolini, decidió mediante una medida legal interrumpir dos proyecciones de la película de apertura de la sección Orizzonti, opera prima de Bobby Paunescu. "Francesca" trata sobre la xenofobia contra los inmigrantes rumanos (el director es de Rumania). En el filme, los personajes rumanos se refieren al Duce como una prostituta.

Pese a la cancelación de las funciones posteriores, nada parece impedir que el filme se estrene aquí en Italia, lo que está previsto para octubre.

Y otro filme que pasó por la Mostra, como "evento especial" de la Semana de la Crítica, "Videocracy", trata sobre el deterioro de la cultura y la moral italiana, y lo pegan al ascenso del emporio de Berlusconi, Mediaset.

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