Chávez pedalea sobre la peor crisis económica desde que llegó al poder

El presidente hizo caer la cotización del bolívar frente al dólar entre 17% y 50% y disparó los temores de una escalada inflacionaria. Racionamiento de energía y descenso del PBI.
En un año electoral donde la Asamblea "roja rojita" que afianzó la hegemonía política bolivariana podría llegar a su fin, el presidente venezolano, Hugo Chávez, ejecutó su jugada más desesperada en busca de fondos que aceiten las arcas estatales: la devaluación de su moneda nacional, el bolívar "fuerte". De esta manera, busca hacer frente a la peor crisis económica desde que llegó al poder.

Sin embargo, oposición y economistas salieron a su encuentro para advertir sobre la inevitable repercusión en los bolsillos ciudadanos. Y en un gesto que alimenta el temor social, los diarios locales ilustraban ayer sus portales con extensas colas en las casas de electrodomésticos ante el fantasma de una espiral inflacionaria.

"Un batazo en el estómago", calificó el partido opositor Primero Justicia a las medidas económicas del chavismo. "Cuando los venezolanos vayan mañana al mercado se darán cuenta del aumento en los precios de los productos. La devaluación es el resultado de malas prácticas económicas y sólo se justifica como una medida extrema", comentó el economista Gustavo Rojas a Globovisión.

El viernes, el gobierno anunció la primera devaluación desde 2005 y la cuarta desde que Chávez llegó al poder, desdoblándola en dos cotizaciones: 2,6 bolívares por dólar (17,3%) para alimentos, salud, maquinarias, artículos tecnológicos e importaciones del sector público; y 4,3 bolívares por dólar (50%) para el resto de la economía, lo que duplicaría el ingreso por exportaciones petroleras.

"Hace un año, el presidente lanzó el bolívar ‘fuerte’, pero ¿qué tiene de fuerte?, se preguntó el alcalde opositor de Caracas, Antonio Ledezma, en un comunicado oficial. Y añadió: "Señor presidente, si usted tuvo las agallas de mentirle al pueblo diciendo que la crisis financiera no los afectaría, tenga ahora el coraje de responderle a cada uno de los venezolanos qué pasará con sus ahorros, con sus sueldos que se disminuyen a la mitad y con la crisis económica general que ahoga al país".

Ya a comienzos de 2009, el desplome en el precio internacional del petróleo mermó las divisas obligando al gobierno a cirugías financieras para mantener el equilibrio. Y aun así, Chávez no pudo impedir que el Producto Bruto Interno (PBI) cayera 2,9% y la inflación alcanzara el nivel más alto de Latinoamérica, 25,9%.

"La inestabilidad y la incertidumbre política tiene mucho que ver con la devaluación del bolívar. De hecho cada vez que el presidente Chávez tocaba el tema del dólar e insultaba media población y medio aparato productivo por golpista, el bolívar tendía a devaluarse, no creo que sea mera coincidencia. Cuando se devalúa el bolívar los exportadores celebran, pero los importadores, los turistas que viajan al exterior y los que tienen deudas en monedas extranjeras, no", editorializó ayer la publicación crítica Tal Cual.

Para contrarrestar la pérdida del valor de la moneda, algunos venezolanos se volcaron al dólar en negro. Y los más poderosos articularon verdaderas maquinarias especulativas en connivencia con funcionarios para revender títulos de deuda fuera del país al dólar libre.

"Antes tuvimos un viernes negro, ahora tenemos un viernes rojo", escribió ayer Raúl Baduel, el otrora hombre fuerte del chavismo hoy devenido en un opositor en las sombras. "Chávez nos dice que hay que salir del rentismo petrolero del cual él mismo ha vivido a su máxima expresión y que debemos sustituir las importaciones como si eso se logrará de la noche a la mañana después que ha destruido el aparato productivo de la Nación", fustigó el ex militar.

Mientras que Abelardo Daza, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración, interpetó que el plan va en consonancia con la necesidad de solventar el gasto extra en la generación de energía termoeléctrica por la sequía y la falta de inversión estructural de años. El mismo viernes, Chávez anunció una nueva bateria de medidas para paliar la crisis energética con un cronograma laboral reducido e intensivo de las 8 de la mañana a la 1 de la tarde e incentivos para los hogares más ahorrativos.

A esta altura, el gobierno sabe que el peor rival en el horizonte no radica tanto en la oposición como, sino, en la coyuntura que él mismo ayudó a crear. "Sería tonto por mi parte negar que esta medida vaya a generar impacto en los precios", aceptó el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez. Aunque el gobierno estipulaba una inflación en torno al 20 y 22% en 2010, ya se estima un adicional de entre 3 y 5 puntos para fin de año, aunque el número puede aún ser mayor, como también su influencia en los resultados legislativos "rojos rojitos" de septiembre.

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