Chávez habla de guerra regional, pero Cristina y Lula bajan el tono

El presidente venezolano dijo que "hay vientos de guerra en la región", en referencia a la presencia militar de EE.UU. en Colombia. Pero la argentina llamó a "evitar adjetivaciones y estridencias" y el brasileño pidió profundizar el diálogo.
Pese a que Sudamérica se mostraba el domingo como un hervidero, la cumbre de ayer parecía condenada de antemano al olvido. Al fin y al cabo el acuerdo previo había sido el de no aguarle la fiesta a Rafael Correa, que ayer a la tarde asumió su segundo mandato, en una extensa ceremonia en la Asamblea Legislativa.

Pero a media mañana, en los antiquísimos salones del Convento de San Agustín, cuando los jefes de Estado de la Unión Sudamericana de Naciones se disponían a sellar el final de su encuentro, el tercero desde que Unasur nació en mayo de 2008, Hugo Chávez pidió intempestivamente la palabra. Fue para denunciar la instalación de siete bases militares de los Estados Unidos en Colombia, que tiene a la región en vilo y tajantemente dividida.

"Soplan vientos de guerra en Sudamérica", agitó el comandante, mientras los ojos de sus colegas se abrían como un plato. El venezolano pidió disculpas a su amigo Correa por interrumpir de esa manera el final de la cumbre e informó que había enviado una carta explicativa a cada uno de sus colegas.

Dijo luego que Venezuela estaba preparada en lo militar para responder a cualquier agresión -siempre mirando a Estados Unidos- y que no toleraría una incursión en su país como la que sufrió Ecuador en su territorio por parte del Ejército colombiano. Esta tuvo lugar en marzo, en plena cacería de Alvaro Uribe contra la guerrilla de las FARC.

Poco después fueron Lula da Silva y Cristina Kirchner los encargados de salir al cruce del comandante, que buscaron bajar el tono a las declaraciones del venezolano. Incluso ayer en el patio del convento, cuando los presidentes se acomodaban para la foto oficial, se la vio a Cristina discutir con Chávez, sin que pudiera oírse sobre qué. Se vieron ademanes fuertes de ella y un gesto ofuscado en él. Ambos se encontrarán hoy en Caracas durante la visita que hará allí la Presidenta. Poco antes Cristina había hablado de evitar las "adjetivaciones y estridencias" aunque también consideró que las bases creaban escenarios "beligerantes" e "inaceptables".

En referencia a EE. UU., señaló que ese país nos había "exportado la crisis económica, la gripe A" y también situaciones como la de las bases.

Por su parte, Lula, que propuso hablar de las bases el 24 de agosto en la reunión del Consejo Defensa Sudamericano, sugirió también a sus colegas convocar al presidente Barack Obama a tener un diálogo con Unasur sobre los temas centrales que preocupan a la región.

El clima estaba caldeado. Pero el reloj corría. Entonces el anfitrión Correa, que coincidió en varios puntos con Chávez -señaló que las bases no eran un asunto de soberanía colombiana, como sostiene Bogotá y sus aliados, y que por el contrario atañen a la región- propuso a Buenos Aires como sede de una cumbre extraordinaria de Unasur, decidida ayer como si fuera "sobre tablas" para analizar la crisis regional por los acuerdos militares colombo-estadounidenses. "Yo, encantada", afirmó la presidenta argentina sobre la oferta del ecuatoriano para el encuentro que, finalmente se acordó que será en Barilonche, a fin de mes.

Sin duda, las turbulencias en la región andina han sido el plato fuerte de este encuentro. El domingo, cuando los mandatarios fueron llegando, los cancilleres -por la Argentina Jorge Taiana- buscaron sin éxito acordar una declaración final que contemplara la cuestión de las bases.

Bolivia propuso de plano rechazarlas, pero el quiebre del consenso surgió cuando colombianos y peruanos dijeron que si se discutía sobre las bases también había que abrir el debate a lo que plantearon como fenómenos de desestabilización. Y, como dijo ayer la representante de Uribe: "Hay que hablar" de tráfico de armas, de narcotráfico, de guerrilla. En definitiva, estaban apuntándole a Chávez, a quien Uribe acusa de financiar a la FARC, y a la guerrilla de enviar dinero a Correa.

En síntesis, los presidentes llegaron ayer al Convento sin acuerdo. Aparecieron todos juntos, cerca de las nueve de la mañana. A esa hora, Cristina caminaba con Chávez. La chilena Michelle Bachelet hizo una larga declaración sobre la gestión de su país como presidente protémpore del organismo, cargo que ayer traspasó a Ecuador. Y destacó la defensa de la democracia y de la capacidad del organismo para defenderla y actuar en crisis como la que tuvo lugar en Bolivia el año pasado. Después de un listado bastante ambicioso -crear el Banco del Sur, un fondo de reserva regional y apuntar a la unión monetaria sudamericana, entre otros anhelos- Correa rechazó el golpe en Honduras y propuso presionar para la vuelta a Tegucigalpa de Manuel Zelaya, invitado a Quito, al igual que el cubano Raul Castro.

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