Chávez desafió a un debate de ideas a los Vargas Llosa

El mandatario convocó a padre e hijo al programa Aló presidente
CARACAS.- Sentado a sólo tres metros de distancia, Mario Vargas Llosa apenas era audible para los periodistas. La música, los coros, las sirenas y, luego, la transmisión radial en directo de Hugo Chávez competían con él por los oídos en la sala de prensa, hasta gestarse un desafío inusual. El escritor dijo que Venezuela no padece, aún, una dictadura, pero "va camino de serlo", con el riesgo de convertirse "en la segunda Cuba de América latina". Y el mandatario le retrucó con una sorpresa: lo invitó a debatir en Aló presidente , su programa de televisión.

El ida y vuelta se desarrolló con el correr de las horas y con Vargas Llosa en esta capital, donde participó en el foro liberal del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), y Chávez en Zulia, el estado donde el mandatario ordenó semanas atrás la estatización de más de 70 empresas que operaban con la petrolera estatal Pdvsa.

"No hay duda de que el proceso en curso acerca [a Venezuela] a una dictadura comunista y la aleja de una democracia liberal", planteó el escritor peruano, que abogó por el debate de ideas como antídoto.

"Los monólogos deben ser reemplazados por el diálogo. Es imprescindible", remarcó al elogiar que el presidente norteamericano, Barack Obama, haya tendido puentes con Chávez y el cubano Raúl Castro. "Algo puede salir de eso. La política de Obama es muy inteligente y debe ser apoyada", dijo.

Fuera del hotel donde exponía, un centenar de chavistas gritaban, insultaban y cantaban que a los asistentes -entre ellos una docena de argentinos- los iban "a hacer boleta". Lanzaban panfletos contra otro de los invitados, el mexicano Jorge Castañeda, canciller durante la presidencia de Vicente Fox, al que acusaron de "gusano, pesetero político y terrorista al servicio de la CIA".

Los cánticos no se detuvieron ni siquiera cuando, desde una carpa blanca, comenzó a escucharse la transmisión de Aló presidente . Sí se paralizaron, en cambio, los ministros de Cultura de Venezuela y de Cuba, Héctor Soto y Abel Prieto, respectivamente, que se encontraban allí para repartir libros. Chávez les prometía a sus oyentes: "No vamos a permitir que el envenenamiento mediático continúe".

Sin saberlo, Chávez y Vargas Llosa coincidieron en un punto. Fue cuando el escritor aclaró que para él Venezuela aún no es una dictadura. "Si no, no estaríamos acá hablando", dijo. Horas después, el presidente lo parafraseó. "Dicen que acá vivimos una tiranía. De haber una tiranía, no habrían entrado en el país o estarían presos."

Sí disintieron, en cambio, a la hora de aludir a la Argentina. Vargas Llosa remarcó la importancia de la educación para el desarrollo de las naciones y que para erradicar el analfabetismo no es necesario recortar las libertades. "¿Saben cuál fue el primer país de América latina que lo logró?". "Cuba", respondieron un par de periodistas locales. "Fue la Argentina -continuó el escritor-. Luego se reintrodujo el analfabetismo en la Argentina a medida que entraba en una decadencia casi vertical a manos del populismo."

La "patria grande"

Horas después, Chávez también aludió al país, pero con una visión muy distinta. "Le tienen miedo a Venezuela. Le tienen miedo a la unión sudamericana con Brasil, la Argentina, Cuba -planteó-. Una patria grande, próspera, hermosa y buena."

La gran sorpresa llegó, sin embargo, cuando Chávez convocó a Vargas Llosa y a los demás invitados por el Cedice a debatir con él durante la transmisión especial de cuatro días de Aló presidente , que comenzó ayer y se extenderá hasta el domingo.

El convite alcanzó incluso a otros extranjeros que fueron demorados por las autoridades venezolanas en el aeropuerto, donde se les informó que no podían emitir comentarios políticos durante su estada o serían deportados. Entre ellos, el ex presidente boliviano Jorge Quiroga, el ex candidato chileno a la presidencia Joaquín Lavín o el hijo de Mario, Alvaro Vargas Llosa, lo que generó las protestas formales de los gobiernos de Chile y Perú.

Lo notable es que al mismo tiempo que la producción de Aló presidente los convocaba para debatir ayer mismo, el mandatario también pedía por televisión a los funcionarios de su gobierno -como el ministro de Obras Públicas, Diosdado Cabello- y a los miembros del Tribunal Supremo que actuaran contra los medios que "envenenan a la gente". De lo contrario, les reclamó, "¡que renuncien, que se vayan de sus cargos y que sean reemplazados por gente con coraje!".

Alvaro Vargas Llosa confirmó a LA NACION la invitación de Chávez, posibilidad que los convocados -dijo- evaluarían anoche. "Tampoco queremos ir para que él nos muestre por televisión sin darnos una chance de debatir. Pero si es en serio que quiere intercambiar ideas, iremos."

Chávez fue más allá en su programa, el día en que se cumplieron dos años del cierre del medio independiente Radio Caracas Televisión (RCTV) y mientras arrecian las presiones contra Globovisión, el único canal abierto que queda en esta capital que no adscribe al oficialismo. Calificó de "mafioso" al dueño de ese canal, Guillermo Zuloaga, que en horas de la tarde fue imputado en una causa por presunto "almacenamiento irregular de vehículos".

Zuloaga, en tanto, anunció ayer que demandará "por difamación" a los funcionarios que se han referido al caso públicamente y lo han acusado de "acaparamiento y usura".

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